martes, 6 de agosto de 2013

Hasta Septiembre

Ya sé que os tengo algo abandonados, que por falta de tiempo no le dedico ídem a este espacio. Bueno, solo por falta de tiempo no, también por un bloqueo que ha encadenado mis palabras dentro de mi boca. Mis idas y venidas a Zaragoza por motivos personales y ahora el verano con todo lo que conlleva han puesto mi vida patas arriba, pero espero que en Septiembre todo vuelva a la normalidad, si es que la normalidad existe. 

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lunes, 15 de julio de 2013

Del vestíbulo a la cocina (reflexión de una cabra loca)

Dicen que cuando todo va bien en la vida, la rutina enmascara el verdadero rostro de las personas, que solo hace falta un clic que lo desbarate todo para que ese rostro quede al descubierto. Y con  el paso de los años terminamos dándonos cuenta de que no conocemos a quién creíamos conocer, que no sabemos nada de quien tenemos cerca, que vivimos tan ajenos que no tenemos detalles de la vida de quienes si deberíamos conocer. Somos perfectos desconocidos unos de otros y la vida que ha pasado a nuestro lado nos pone al fin de manifiesto cosas que nunca hubiéramos pensado sobre los otros.
     Y lo mismo les ocurre a esos otros que no tienen ni idea de nuestra vida porque nunca pasaron del vestíbulo de nuestra casa. Pero un día la vida te obliga a entrar a la cocina de esas personas, y cuando ves sus  cacharros sucios, el cubo de la basura, las perolas en el fuego, la nevera llena de imanes, etc, te das cuenta de que a pesar de tan familiar, aquel que tienes delante es un desconocido.
Dicen que cuando un detonante desencadena la crisis hay que tener los ojos bien abiertos porque es entonces cuando se pone de manifiesto el verdadero modo de ser. Es como el barco que navega feliz con el mar en calma y cuando se desencadena la tormenta todo se desparrama por el océano, o como el volcán que, durante años apagado, vuelve a resucitar y lo quema todo a su paso. 
A veces nos encontramos en la vida con tormentas enfurecidas que nos hacen naufragar, con volcanes encendidos que queman todo cuanto queríamos. Es entonces cuando llega el momento de hacer una profunda reflexión y lanzarse a la búsqueda de lo verdaderamente importante. 
Nunca hasta entonces te habías dado tanta cuenta de que todo en esta vida es relativo.
 Decir decepcionante sería poco. Pero merecería la pena porque también dicen
que es en los momentos de crisis cuando te das cuenta de con quién puedes contar y quién no va a abandonarte nunca, quién te respeta y acepta como eres, quién seguirá hablando contigo a pesar de pensar diferente.
Y para terminar también dicen que las personas son como son y no como tú las ves, aunque tarde o temprano habrá un día que terminarás viéndolas como son.
 Si eso llega, no te precupes, a ellas les pasa lo mismo contigo.

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viernes, 28 de junio de 2013

¿Por qué vas de vacaciones?

La operación salida de las vacaciones me recuerda al comienzo de las rebajas de los grandes almacenes. La gente arremolinada ante la puerta para cumplir con las rebajas. Ha dicho la DGT que este año habrá ochenta millones de desplazamientos por nuestras carreteras; demasiados me parecen teniendo en cuenta la crisis. Las mismas fuentes afirman que un veinte por ciento de los españoles se van a quedar sin ellas.
Hay algo que no me cuadra.
Si hay un 21% de españoles que viven por debajo del umbral de la pobreza, cómo puede haber solo un 20% que no van a ir de vacaciones. Yo no me considero pobre y sin embargo no voy a ir de vacaciones. Entonces ¿cómo se hacen las estadísticas? Nunca me he fiado de ellas y ahora menos, porque parece que están intentando maquillar resultados para que parezca que estamos saliendo de la crisis.
Polémicas estadistiqueras aparte, hay otros aspectos que quería mencionar. 
En esta cultura de consumismo en la que consumir es casi obligatorio para ser un buen ciudadano, en virtud de la cual nos creamos necesidades que no tenemos o no teníamos, nos vemos abocados a las vacaciones lo mismo que a las rebajas. Es como si lleváramos una voz dentro que nos indicara ¡a consumir! ¡todos de vacaciones!
Seguro que si hacemos una encuesta preguntando por el motivo de las vacaciones encontraremos tantas respuestas como personas. Hay que entender a quienes las ven como una prioridad esencial en sus vidas. No cabe duda de que cambiar de aires es bueno para todos. Hay otros que van de  vacaciones por inercia.
En una ocasión estuve quince años sin ir de vacaciones con mis hijos, no me pasó nada. Ahora vuelvo a llevar algún tiempo sin ellas, tampoco me está pasando nada. Pero querría saber por qué las vacaciones son tan importantes para tanta gente. Si alguien quiere colaborar me gustaría saber. 
¿ Por qué  vas de vacaciones?

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miércoles, 26 de junio de 2013

Maneras de pensar (reflexión de un día cualquiera)

     Es curioso comprobar cómo cambian las cosas con el paso de los años y cómo las circunstancias te cambian la manera de pensar. No es que te la cambien exactamente, lo que ocurre es que tu manera de pensar  se  va acoplando a ti en la medida que los  matices de la vida te van puliendo, como se pule un diamante en bruto. Cosas que no hubieras creído que podrías llegar a hacer o a pensar, van tomando posiciones en tu cabeza, quizás también en tu corazón, y determinan tus actos.
     Cosas que hace unos años eran prioritarias para ti, se van relegando a un segundo o tercer plano mientras dan paso a otras prioridades diferentes. Se trata de ir subiendo peldaños mientras la vida sigue siendo la misma, y desde una panorámica  más alta se ven las cosas de modo diferente, con más amplitud; entiendes ,mejor a personas que no entendías; comprendes determinadas actitudes que un día llegaron a bloquearte.
    Es como cuando estás en el bosque, solo ves árboles, sendas. Pero conforme asciendes y subes al monte vas ampliando el horizonte y el paisaje se ve mejor, ves más allá de los árboles, ves otros montes, otra vegetación; compruebas que hay otros ríos, otros pueblos. Con el ser humano pasa lo mismo, hay momentos en tu vida que solo ves árboles, el río de al lado, la senda que pisas. Conforme vas subiendo la cuesta de la vida te vas dando cuenta de que desde allá arriba todo se ve más y se entiende mejor. Es entonces cuando llega el momento de la comprensión de todo lo de tu alrededor. Quizá sea entonces también cuando seas capaz de comprender la actitud de los otros; cuando seas capaz de perdonar o de pedir perdón; cuando descubras que las cosas no han pasado por que sí; cuando sepas que aquella persona que querías y te decepcionó quizá tuvo un motivo para hacer aquello.


  Y como todo en esta vida es relativo, relativizas hasta donde no imaginábas y piensas que solo unas pocas cosas son importantes. Y te dedicas a recorrer tu vida empapándote de esa esencia que hace las cosas sublimes. Es en ese momento cuando te das cuenta de que ya no te importa lo que otros piensen de ti, y dejas de sentir la necesidad de justificarte a cada paso.
     Pero no son las cosas las que cambian, eres tú quien debido a tu experiencia has pulido tu manera de ser y de pensar. Y esto no es malo, al contrario, porque hay de aquel que no es capaz de evolucionar, porque casi siempre el que no evoluciona se queda anclado en tierra que se mueve y cuando la tierra desaparezca no va a  saber a dónde dirigir sus pasos. Porque la tierra la mina el tiempo, la  erosión del viento, del agua. Pero si evolucionas, siempre serás capaz de pisar en firme, porque antes de que desaparezca el suelo que pisas, habrás adelantado un paso y otro y otro más sin dar tiempo a la vida a destruirte.
   

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martes, 28 de mayo de 2013

La vida es una lucha

Dicen que la vida es una caja de sorpresas y que cuando menos lo esperas te salta una a la cara del peor modo posible. Dicen que hay muchas clases de guerras y que cuando menos lo esperas puedes encontrarte en medio de un campo de batalla. Dicen que hay muchas clases de palos y que los peores son los que te cogen por sorpresa. 
Pero de todas las sorpresas las peores son las que no esperas, porque te cogen desprevenida, sin la coraza puesta, con la espada envainada y sin las armas de luchar. Cuando ves venir  la pelea te preparas para ella, te armas de valor, respiras hondo y contraatacas para salvar la piel. Pero las más de las veces no ves venir la pelea, ni te das cuenta de que estás en un campo de batalla hasta que es demasiado  tarde; no te da tiempo a prepararte, ni a coger tus armas, ni a respirar hondo. Es entonces cuando te quedas sin respiración y caes desplomado al suelo. No intuías a tus atacantes, estaban en ese punto muerto donde, aunque miraras, no veías nada. De mala manera podías prepararte. 
Y como dicen que la vida es cruel el  ataque viene  siempre de donde menos esperas. Y pensabas que la vida era bella cuando en realidad una enorme máscara lo estaba tapando todo. La misma máscara que al caer provoca la mayoría de las batallas. Es entonces cuando te preguntas si has construido tu vida sobre la arena, o sobre el abismo y al encontrar la respuesta sabes que la construiste sobre una mina que al estallar se llevó con ella hasta la última piedra de tus cimientos.
 Todo voló por los aires, se hizo añicos y no pudiste salvar nada.  Los ojos se negaron entonces a derramar lágrimas, tal era su dolor y su pena, que cuanto más hondo es el dolor más se le confunde con la furia. Y cuando estás furioso no lloras, porque es entonces cuando te das cuenta de que todo en esta vida es relativo y no vale la pena derramar lágrimas por algo que no debió pasar nunca; descubres que aquello no iba contigo y no serviría de nada lamentarse. Luego abres el armario, le quitas el polvo a tu armadura, le sacas brillo a tu espada de pelear y la envainas en su funda dejándola lista para la pelea. Así la próxima no te cogerá por sorpresa.
No sé si el que dijo que la vida era una lucha se refería también a esto. Pero ya se podía haber callado la frase.

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miércoles, 22 de mayo de 2013

EL REGALO - Rabindranath Tagore

 Hoy he querido decirlo con palabras de Rabindranath Tagore. Espero que os guste.

                                                             EL REGALO
 Quiero hacerte un regalo, hijo mío, pues la vida nos arrastra a la deriva.
El destino nos separará, y nuestro amor será olvidado.
Ya sé que sería demasiada ingenuidad creer que puedo comprar tu corazón con mis regalos.
Tu vida es aún joven, tu camino largo. Bebes de un sorbo la ternura que te ofrecemos, luego te vuelves y te vas de nuestro lado.
Tienes tus juegos y tus compañeros, y comprendo que no nos dediques ni tu tiempo ni tus pensamientos.
Pero a nosotros la vejez nos da ocasión de recordar los días pasados, de reencontrar en nuestro corazón lo que nuestras manos perdieron para siempre.
El río corre rápidamente y rompe, cantando, todos los obstáculos que se le presentan. Pero la montaña inmóvil lo ve pasar con amor y guarda su recuerdo.


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sábado, 11 de mayo de 2013

La Teoría del Iceberg

Todos sabemos lo que es un iceberg, pero no os asustéis que no pretendo dar una clase y menos de estas características. Tan solo quiero compartir una teoría que vengo pensando hace años y que sirve para explicar muchas situaciones complicadas.
La teoría del iceberg nos hace ver más claro que una cosa es lo que vemos y algo  muy distinto y bastante más grande es lo que hay debajo. Como el iceberg que solo asoma aproximadamente el diez por ciento de su totalidad.
Esto vale para multitud de situaciones de la vida cotidiana. Por ejemplo cuando un hijo reconoce que se ha saltado la primera clase es que se ha saltado por lo menos seis; cuando una persona reconoce  que se ha fumado solo cinco cigarrillos es que se ha fumado el paquete; cuando una persona te cuenta un problema, ten por seguro que debajo hay mucho más.
Digo esto porque pensar en la teoría del iceberg nos ayudaría a entender a veces a las personas y a no caer en el error de juzgarlas. La persona es el ser más complicado que existe y no podemos pretender   entender a la gente por lo que uno mismo es o siente, un error bastante generalizado. Hay una frase por facebook que dice que si quieres entenderme ponte mis zapatos. Y si vemos hacia nuestro interior y sabemos que solo manifestamos el diez por ciento de lo que somos,  sentimos, sufrimos etc, del mismo modo el resto de las personas, solo manifiestan ese diez por ciento que se ve desde fuera. Como el iceberg.
Por lo tanto para entender a esas personas sería necesario conocer ese otro noventa por ciento que permanece subterráneo. No solo para entender, también para juzgar. Cada cual sabemos lo que encerramos en esa parte soterrada y somos muy libres de manifestarlo o no, eso forma parte de la intimidad y razones  de cada uno.
Hay una virtud que se llama empatía, que no es más que saber ponerse en el lugar del otro y sus circunstancias, que nos ayudaría a captar y entender algo de lo que subyace bajo apariencias que no entendemos ni aprobamos. Pero la empatía es difícil y por eso nos cuesta a menudo entender a los que nos rodean y sobre todo entender conductas que nunca practicaríamos. 
     Hace unas horas leí una frase de otro contexto que decía "se es o no se es" y pensando detenidamente me pareció una barbaridad. Un objeto si que puede ser o no ser, algo puede  ser una mesa o un armario, si es mesa no es armario. Pero el ser humano no es un objeto y no podemos pretender que se comporte como un objeto, que sea o no sea. ¡Ojalá fuera tan fácil! 
Con las personas pasa que entre el blanco y el negro hay toda una gama de matices, tantos que ni imaginamos. Como tampoco podemos imaginar qué cantidad y calidad de problemas puede haber esa parte subterránea que todos llevamos dentro.
Y lo que llevamos dentro solo cada uno lo sabemos, por lo tanto no podemos opinar sobre otros comportamientos que no sean el nuestro, hasta que  nos hayamos calzado los zapatos de los otros, cosa prácticamente imposible. 
Solo con una gran empatía seremos capaces de entender a los que son diferentes a nosotros, fiándonos de que ese noventa por ciento subterráneo, aún sin conocerlo, justifica todos esos actos que no podemos entender de los que nos rodean.


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