miércoles, 31 de diciembre de 2008

¡Por la mejor madre este brindis especial!



Una vez más, como todos los años, el brindis más especial, para la mejor madre del mundo. A pesar del paso del tiempo desde que te fuiste, te seguimos recordando con la certeza de que algo de ti se quedó entre nosotros.

Nuestro padre, los hermanos, nietos y biznieta, nos unimos a ti en un abrazo eterno que durará por siempre. Para que sigas siendo la luz que nos guía y la fuerza que nos anima en todo momento. Brindamos por ti, mamá.

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martes, 30 de diciembre de 2008

FELIZ 2009, EL AÑO EN QUE LOS SUEÑOS SE CUMPLEN



POR motivos laborales me es imposible felicitaros a cada uno en particular como merecéis. tenemos mucho trabajo y las horas del día no son suficientes para llegar a todo. Ha venido infinidad de gente y todos quieren tapear claro, no nos esperábamos tanto curro. Este año, supera los pasados en afluencia de visitantes.

FELIZ 2009 Y QUE EL AÑO QUE COMIENZA SE CUMPLAN TODOS VUESTROS SUEÑOS.

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viernes, 26 de diciembre de 2008

Cambios en el blog

Desde hace dos días se ha cambiado la configuración de los comentarios de este blog, para evitar que comentarios anónimos, de gente impresentable (en mi tierra los llamamos de otra manera), escudándose en su anonimato intente hacer daño a terceros que nada tienen que ver con este medio. Ya que algunos no entienden qué significa debatir y utilizan los ataques personales, a falta de mejores argumentos.
Desde ahora quienes deseen comentar, deberán hacerlo según se indica en el apartado de comentarios, a través de cuentas google principalmente, o de otras identificaciones, como se especifica en el lugar indicado. Os pido disculpas por tener que habilitar la moderación de comentarios, por el bien de las personas cercanas a mi entorno, que nada tienen que ver con este medio (algunas, menores de edad), y están siendo atacadas e insultadas por algunas personas ruines.
Agradezco a los que comentan en este blog de buena fe, y recrimino a quienes lo hacen solo para molestar y no tienen lo que hay que tener para decir las cosas firmando lo que dicen.

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martes, 23 de diciembre de 2008

Me quedaré dormido (relato de Navidad)


"Querida Navidad: hace tiempo que oigo hablar de ti y veo a toda la gente ilusionada, preparando comilonas y comprando regalos para las personas que quieren. Mi madre me ha dicho que les escriba una carta a los Reyes Magos, pero ella, mejor que nadie sabe que no serviría de nada. Porque esos famosos Reyes no pueden traer lo que yo quiero.
Tengo doce años y muchas ganas de vivir, por eso los Reyes no pueden cumplir mi deseo. Recuerdo, cuando era más pequeño, y todavía creía en los Reyes, la ilusión que me hacía esperar su llegada, imaginándolos cargados de juguetes para todos, entrando por las ventanas de las casas para dejarlos cuidadosamente sobre los zapatos de los niños. Recuerdo que les dejaba junto a mis zapatos unos trozos de turrón y un vasito de moscatel para que cogieran fuerzas para el camino. Recuerdo, que a la mañana siguiente me levantaba nervioso con la impaciencia de ver mis regalos cuanto antes. Y corría hacia el comedor, y cuando llegaba junto al árbol, donde había colocado mis zapatos, las piernas me temblaban y la ilusión se me salía del corazón. Abría todos aquellos paquetes impaciente y uno a uno los iba examinando minuciosamente. Recuerdo la cara de satisfacción de mis padres y las lagrimillas de mi madre por verme tan feliz.
Pero ahora me parece que aquellos días quedan ya lejos y que no volveré a ver situaciones parecidas. Apenas tengo fuerza para mantenerme en pie.Mi madre me dice que se me pasará, que pronto me pondré bien, pero , aunque simulo que le creo, se que nunca me curaré. Ayer, escuché cuando hablaba con mi médico y le decía que no había funcionado el tratamiento con la quimioterapia, que el mal estaba demasiado extendido y que no podía hacerse nada más, que a lo sumo me quedan seis meses de vida. Y será cierto, porque algo en mi interior me dice que éstas van a ser mis últimas Navidades.
Por eso no quiero escribir mi carta este año, porque lo que yo les pediría es vivir, y no está a su alcance comprarme un poco de vida. ¡Ojalá la vida se comprara en los supermercados o en las tiendas de chucherías! Que cada día con mi propina iría a la tienda y me compraría un día más y al día siguiente volvería y compraría otro día más, y me las ingeniaría para convencer a mi madre cada día para que me diera dinero para comprarme un día tras otro. Y cuando me preguntara en que me gastaba tanto dinero le diría que me estaba comprando vida. ¡Qué fácil sería si fuera así! Pero la vida no está en las estanterías de las tiendas y nadie puede hacer nada para que viva un poco más.
Querida Navidad, ésta es la última vez que voy a celebrarte. Y siento pena por mis padres, por mi hermanita, por mis amigos, a quienes no volveré a ver. Me entristece, que nunca podré ver la carita de ilusión de mis hijos cuando se aproximen al árbol y desenvuelvan sus regalos el día de Reyes.
Mis padres y mi hermana no tienen que saber que lo sé todo, por eso disimularé para que esta última Navidad sean felices y así nos sintamos bien todos juntos. Por eso quiero pedirte, querida Navidad, que ésta sea la más feliz de nuestra vida, que mis padres no sufran mucho con mi muerte, y que les convenzas de que siempre estaré a su lado, que mi hermanita siempre me recuerde como el compañero de juegos que siempre fui para ella, como su confidente fiel, como el encubridor de sus travesuras, que velaba por ella a todas las horas, en fin, como el buen hermano que he querido ser siempre para ella. Esta mañana al ver el nacimiento en la entrada de mi casa, he recordado la primera vez que lo pusimos mi hermana y yo, ella empeñada en colocar unas muñecas barriguitas en mitad del puente que llevaba al portal y yo negándome a ello. Me ha dado pena recordar que no le hice caso, porque ahora me doy cuenta de que aquel gesto no era tan importante como yo pensaba. Si pudiéramos retroceder en el tiempo colocaría sus muñecas en mitad de aquel puente ¡claro que si, las colocaría! Y colocaría unas ovejitas, una cabra, mi perro, y también un niño enfermo como yo, que se curase al besar el pie del Niño Jesús. Y ese niño regresaría sano a casa y se abrazaría a sus padres y a su hermanita y les diría: ¡alegraros conmigo, el Niño Jesús me ha curado! Ellos se emocionarían y le llenarían de besos y llorarían de alegría.
Pero esto es la vida, querida Navidad, y dentro de poco se apagará el hilo de vida que me queda, y cuando mis padres y me hermana me vean dirán: “parece dormido” y así paliaran un poco su dolor.
Yo te pido, Navidad, que cuando ese momento llegue, a ellos les parezca que solo me he dormido y que cualquier día volveré a despertar. Y despertaré dentro de sus sentimientos, permaneciendo acurrucado en un rincón de sus corazones. Yo solo quiero eso, Navidad, que sepan que nunca me separaré de su lado, para que no lloren mi ausencia. Voy a rebuscar entre los trastos viejos de mi hermana y voy a intentar recuperar esas barriguitas, las colocaré en mitad del puente que va hacia el Portal y seguro que le doy una gran alegría. Seguro que se la doy. Así parecerá que no pasa nada, que la vida siguen tal cual y que todos seremos felices eternamente. Muy felices. "
(Hay encuentros fortuitos en la vida con personas que no vuelves a ver y que te dejan una huella importante. En uno de esos encuentros conocí en un autobús a una persona, que me contó algo que ha inspirado este relato, real como la vida misma. La Navidad es alegría, pero hay muchas otras Navidades durísimas para muchas personas. Para esas personas va dedicado este relato con todo el cariño)

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viernes, 19 de diciembre de 2008

Cobijar - Acoger. Repaso de semántica

En varias ocasiones he leído en los comentarios de este blog un uso incorrecto de algunas palabras. Bien es verdad que, por el uso del habla popular, hay veces que se admiten palabras con acepciones distintas a las originales, pero no es es éste el caso que nos ocupa. Me refiero a las palabras cobijar y acoger.
A continuación he copiado su significado tal y como aparece en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
cobijar.
(
De or. inc.; cf. cobijo).
1. tr. Dar refugio, guarecer a alguien, generalmente de la intemperie. U. t. c. prnl.
2. tr. Amparar a alguien, dándole afecto y protección.
3. tr. Encerrar, contener en sí algo que no es manifiesto a todos. U. t. c. prnl.
4. tr. p. us. Cubrir, tapar.
acoger.
(Del lat. *accolligĕre, de colligĕre, recoger).
1. tr. Dicho de una persona: Admitir en su casa o compañía a alguien.
2. tr. Servir de refugio o albergue a alguien.
3. tr. Admitir, aceptar, aprobar.
4. tr. Recibir con un sentimiento o manifestación especial la aparición de personas o de hechos.
5. tr. Proteger, amparar.
6. tr. desus. Dejar pastar ganado ajeno en una dehesa propia.
7. tr. ant. coger (‖ asir).
8. prnl. Refugiarse, retirarse, tomar amparo.
9. prnl. Invocar para sí los beneficios y derechos que conceden una disposición legal, un reglamento, una costumbre, etc.
10. prnl. Valerse de algún pretexto para disfrazar o disimular algo.
11. prnl. ant. Atenerse a la voluntad o dictamen de alguien.
En ambos conceptos el hecho de cobijar o acoger supone que la persona acogida o cobijada sufre un estado de indefensión o de necesidad. Difícilmente se podrá decir que se cobija a una persona, que no tiene tal necesidad de cobijo, y que tiene los medios suficientes para buscar su propia casa y mantenerla. Tampoco se da cobijo a una persona a quien has llamado para que realice un trabajo, porque tampoco está en ese caso de necesidad, ni es una pordiosera ni necesitada que necesita cobijo ni vive a costa de nadie. Ni se podrá cobijar a alguien que tampoco está necesitado de afecto. Ni ha lugar tampoco cubrir a nadie que trae sus propias mantas.
Alguien que tiene su propia casa, tampoco necesita ser acogido en casa de nadie. Alguien que ha sido llamado expresamente para realizar una función concreta en un lugar, tampoco necesita ser aprobado, es más, el mero hecho de haber sido llamado ya presupone que es aceptado y aprobado previamente.
Si alguien llega a un sitio y salva una papeleta, está claro que las personas a quienes afecta le reciben con un sentimiento más que especial de agradecimiento.
Se protege y ampara, a quien no tiene hogar, ni familia ni amigos. Si esa persona se gana el pan con su sudor y no pide nada ajeno, está claro que no necesita pastar en ninguna otra dehesa.
Y si alguien no quiere imponer su voluntad, de ningún modo, las personas acogedoras necesitan atenerse a su voluntad o dictamen, ya que no existe.
Concluyendo:
si no necesitas cobijo, no es necesario que te lo den, del mismo modo que
si no tienes el don de la hospitalidad, tampoco puedes cobijar (¿tautología o absurdo?)
Éstas son breves aclaraciones, que a modo informativo os presento hoy con todos mis buenos deseos, para que no haya dudas y todo el mundo sepa lo que dice.
Un simple repaso de semántica que os trasmito de corazón y que espero que os sirva.

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jueves, 18 de diciembre de 2008

Mejora el tiempo


Parece ser que gracias a la ligera subida de las temperaturas y al airecillo que ha soplado durante toda la noche, éste vuelve a ser un lugar, que poco a poco va deshaciendo el peligro que jalonaba muchas de nuestras aceras. Las placas de hielo de los tejados se van derritiendo y ya no caen al suelo, con el consiguiente peligro.
Esta mañana me he encontrado con una señora, que ha tenido que permanecer varios días sin pisar la calle, por el miedo que le daba resbalar, pero hoy por fin ha podido salir con total tranquilidad sin riesgo para ella, y está la mar de contenta. Menos mal que todo vuelve a la normalidad, incluso las zonas de inversión térmica, que hoy están como las demás. Esperemos que las nevadas nos den una tregua y ahora podamos disfrutar de algunos días con mejores condiciones climatológicas. Esperemos que no se repita el caos pasado, que si hubiera ocurrido durante el pasado puente, no lo quiero ni pensar....
(la foto está tomada anteayer, cuando la subida de temperaturas no había hecho su trabajo todavía, hoy la situación es algo distinta).

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martes, 16 de diciembre de 2008

Cuidemos la vía pública entre todos

En varias ocasiones he hablado de la vía pública, para que entre todos ayudemos a su conservación y limpieza. Desde este blog se ha instado a los viandantes a que utilicen las papeleras, y lleven los desperdicios cada uno a su sitio, por ejemplo, los cartones al depósito de los cartones y el vidrio al del vidrio. Pero acabo de darme cuenta de que había olvidado hablar de un tema, que afecta a todas las poblaciones, pequeñas y grandes.
Cuando vamos por la calle, a menudo, no podemos ignorar esos restos de cacas de perro, depositados por los mismos, muchas veces con el consentimiento de sus dueños. Hace unos días vi cómo una persona recogía las cacas de uno de sus perros con una bolsita. Era la primera vez que veía algo así. Ya podrían tomar ejemplo el resto de las personas que tienen perro, para mantener limpia la vía pública. Que sobre todo en verano es un asco caminar por algunos sitios (y hablo en general, no de ningún sitio concreto). Hay un parque en Zaragoza, donde solía ir con mis hijos, con una hierba espléndida y preciosa. Pero ¡qué pena! te acercabas un poco y veías que estaba llena de cacas de los susodichos. Un día, dos niños que jugaban por allí se acercaron a su madre con los abrigos llenos de la mierdecilla de los perros, pues habían echado sus abrigos al suelo, sin darse cuenta de que estaba lleno de diarreas de perro.
A menudo cuando caminas por los parques tienes que ir esquivándolas para no pisarlas. Esto es bastante desagradable para todos. Pero yo me pregunto ¿esos amos de perro que consienten que los suyos defequen en la vía publica, también les dejan que se lo hagan dentro de su casa, en medio de la alfombra?.
En Zaragoza, hace años colocaron unos habitáculos en los paseos y algunos parques, para que los perros hicieran sus necesidades, pero no funcionaron. Ignoro si siguen existiendo o los han quitado. Es curioso ¿no?
Cuidemos la vía publica entre todos, por el bien de todos.

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sábado, 13 de diciembre de 2008

El Espejo de Oguh (final)

Cuando estaban más absortos en su conversación, creyeron escuchar un ruido en el otro lado del espejo. Era la madre de Oguh que, como todos los días, entraba en la habitación de su hijo para llorar abrazada a sus juguetes. Cuando Oguh vio a su madre, se quedó petrificado, fue entonces cuando Hugo le dijo, que tenía que desear con todas las fuerzas regresar a su casa para consolar a su madre. Y lo deseó con tal ímpetu que quedó profundamente dormido.
A la mañana siguiente una suave mano acariciaba su rostro cuando volvió en sí. Era su madre que, con lágrimas en los ojos, le besaba una y otra vez y daba gracias por haber recuperado a su hijo. Aunque Oguh estaba aturdido comenzó a entender todo lo que acababa de pasarle. Ella le contó que, debido a una rara enfermedad, le habían tenido que practicar un trasplante de corazón y que había estado entre la vida y la muerte. Días más tarde, cuando estuvo de regreso en su casa, le contó a su madre la historia del otro lado del espejo. Ésta, que lo achacó todo a su imaginación, no le creyó ni una palabra. Oguh sabía que todo era verdad y estaba seguro de que algún día entendería el significado de todo aquello. Después de aquel día Oguh intentó atravesar el espejo en varias ocasiones pero no pudo .Hugo que, desde el otro lado le observaba, deseó con todas sus fuerzas que nunca volviera a pasar al otro lado. Para los dos era mejor así.
Algunos años más tarde, cuando Oguh todavía investigaba aquellos extraños sucesos, encontró la clave de todo aquel misterio. Sus padres emprendieron obras de reforma en su casa y le pidieron que les ayudara a empaquetar algunos objetos, para llevarlos a otro lugar, mientras duraban las obras. Entre todos aquellos objetos había un sobre entreabierto, con el sello de una consulta médica. Lo abrió para ver qué era y encontró el expediente de su estancia en el hospital, sobre la operación de trasplante que le había sido practicada años atrás. Siguió leyendo y cuando llegó al apartado de los datos del donante estuvo a punto de desmayarse. Se trataba de un niño de su misma edad que había muerto en accidente de tráfico cuando viajaba con sus padres. Este niño se llamaba Hugo.
Comprobó las fechas y todo coincidía con sus visitas al otro lado del espejo. Entonces no lo sabía pero, por la razón que fuera, había logrado comunicarse con aquel niño que le estaba salvando la vida. Por eso Hugo siempre le decía que allí donde estaba no había dolor. De repente encajaron todas las piezas del enorme puzzle y las incógnitas que le preocupaban de niño, fueron descubriéndose una tras otra llegando a formar una imagen perfecta. La imagen de dos niños que habían coincidido en los límites, que separan la vida de la muerte, en un momento crucial para ambos. Y que habían imaginado un mundo de juegos en que cabían los dos sin pensar, que la muerte de uno de ellos sería vida para el otro. Y, como si quisieran ganarle la batalla a la vida misma, se habían empeñado en vivir juntos un mundo de fantasía, sin saber que lo inevitable era su separación definitiva. Cuando se veían, imaginaban un mismo mundo real para ambos, sin dar importancia al hecho de que cada uno de ellos vivía en un lado distinto del espejo.
Oguh no pudo olvidar nunca aquellos hechos y cuando se dio cuenta de que nadie le creería, dejó de hablar de todo aquello, como si con su silencio le quisiera rendir un homenaje a su amigo. Pero a menudo recordaba las palabras de su amigo, cuando le contó que su madre le había dicho, que habían tenido que abandonar su casa para vivir una vida mejor y sabía que Hugo estaba en el lado mejor del espejo, donde no se sufría, ni había hospitales. Y sabía que algún día él terminaría pasando definitivamente al otro lado y Hugo le estaría esperando.
Han pasado muchos años, y Oguh todavía sigue conservando aquel espejo en su dormitorio. Y, aunque nunca más intentó atravesarlo, a veces se acerca a él y pasa largas horas mirando. Y se adentra en un mundo, ajeno a cuanto le rodea, intentando verle. Y ¡quién sabe! Es posible que Hugo también le siga mirando desde el otro lado del espejo, seguro que si…y como cuando fueron niños, Hugo siga siendo la imagen inversa de Oguh, en una prolongación inevitable que permanecerá para siempre en su memoria. Y a pesar de que nunca ha vuelto a saber de él, sabe que lo tendrá siempre a su lado.

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viernes, 12 de diciembre de 2008

El Espejo de Oguh (3ª parte)

Pero un buen día Oguh regresó, mucho más delgado y pálido, y tirando de la manga del pijama de Hugo le despertó, éste se llevó una gran alegría al volver a verle y le dijo, que había pensado que no volvería más. Pero por fin estaban juntos de nuevo. Al comprobar que estaba tan delgado le preguntó si se encontraba bien y Oguh le explicó que había tenido que ir al hospital, porque había caído enfermo, que le habían dicho los médicos que en adelante era posible que tuviera que ir mas a menudo. Hugo le dijo que en su lado del espejo no había hospitales y que él nunca se ponía enfermo. Entonces, Oguh le respondió que seguramente por eso su madre no tenía que llorar cada noche, cuando le iba a dar el beso. Y a los dos les pareció un razonamiento convincente. Con toda seguridad esa era la causa de las lágrimas de la madre de Oguh, la enfermedad de su hijo. Y siguieron jugando como si tal cosa.
Y conforme se iban afianzando en su amistad, iba pasando el tiempo y comenzaban a hacerse inseparables. Hugo le contó a su amigo que, cuando había estado enfermo, había intentado pasar a su lado y no había podido, y le preguntó de nuevo si él utilizaba algún truco especial. Pero le respondió que no hacía nada raro, tan solo desearlo con todas sus fuerzas. Hugo pensó entonces que tendría que esforzarse más si quería conseguir pasar al otro lado, ya que no lo había deseado con todas las fuerzas, sería por eso que no lo había conseguido.
Hugo se preguntaba a menudo por qué en su lado no había hospitales, por qué nunca estaba enfermo, pero no encontraba la respuesta. Se lo había preguntado a su madre, pero le había dado una respuesta muy rara que no acababa de entender. Le había dicho que, hacía mucho tiempo, ellos también habían vivido en un lugar donde había hospitales, donde las personas se ponen enfermas, pero que habían tenido que irse de allí para vivir una vida mejor. Hugo no entendía qué era una vida mejor, o cómo había sido su vida antes de llegar a su nueva casa. Seguramente era demasiado pequeño para entenderlo, así que decidió esperar a hacerse mayor, para encontrar la respuesta y se olvidó del tema. Lo que no sabía Hugo era que algunas preguntas no tienen respuesta. Tan solo en algunas ocasiones le venían escenas a la memoria en las que veía sangre y escuchaba lamentos y después se quedaba todo muy oscuro, pero hacía mucho tiempo de eso seguramente y no conseguía recordar nada más.
Pero un día Oguh dejó de atravesar el espejo sin mediar más explicaciones, desapareció de su habitación sin dejar rastro. Tan solo en algunas ocasiones la madre de Oguh entraba en ella y lloraba mientras acariciaba sus juguetes. Hugo, que vigilaba por si aparecía Oguh, la vio en varias ocasiones. Un día se acercó al espejo y lo acarició. Seguramente presentía cuánto apreciaba Oguh ese espejo.
Hugo estaba triste desde el día que vio a Oguh por última vez, porque pensaba que nunca volvería a verle….pero un día, al poco rato de regresar del colegio su madre le llamó. “Alguien te espera en la puerta Hugo, sal a ver quién es”. Y cuando se acercó para ver de quién se trataba se quedó estupefacto. Era Oguh, con la cara algo pálida, más delgado, pero con unas ganas locas de jugar. Lo llevó a su habitación y charlaron largo rato. Le contó que estaba enfermo y que no sabía cómo se había presentado en su lado, ya que no recordaba haber atravesado el espejo. En realidad no sabía cómo había logrado pasar. Hugo intentó hacerle recordar, porque para él era importante saberlo. Si existía otro camino para pasar de un lado a otro, debía encontrarlo. Es posible que así le fuera más fácil visitar a su amigo cuando estuviera enfermo. Pero por más que lo intentaba, solo conseguía recordar escenas que no entendía.
Sabía que había tenido uno de sus ataques y lo habían llevado al hospital, pero, después de esto, solo recordaba una habitación completamente blanca con una luz al fondo. Le dijo que durante su estancia en aquel lugar escuchaba a menudo la voz de Hugo, que le decía que huyera de la luz, y que, como entre sueños, oía a los médicos comentar que estaban a punto de perderlo.
Pero no entendía a quién estaban perdiendo. Él solo sabía que estaba tendido en una cama estrecha y que le era imposible moverse. Y cuando escuchaba a su amigo decirle que huyera de aquella luz, intentaba escapar pero los músculos no le respondían. Lo último que recordaba era que había intentado con todas las fuerzas escapar de allí, como cuando atravesaba el espejo. Y de repente se había visto trasportado a la casa de Hugo. Pero no sabía cómo ni cuándo había llegado hasta ese lugar. A Hugo esta explicación le pareció familiar, él mismo había vivido algo similar, solo que él no había conseguido escapar, porque nadie le dijo que huyera de la luz.
Esto explicaría el extraño sueño que Hugo había tenido hacía unas horas. Le había visto aproximarse a un extraño precipicio iluminado de blanco y para evitar que cayera en él, le había gritado en sueños, que se alejara por otro lado, lejos de la luz. Es posible que, por unos instantes, recordara aquel día, cuando caminó hacia la luz y cayó por el precipicio y ya nunca más regresó a la que había sido su casa.
(Continuará)

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jueves, 11 de diciembre de 2008

El Espejo de Oguh (2ª parte)

Hugo le preguntó su nombre y le dijo que se llamaba Oguh. Le pareció un nombre fantástico, pero lo mejor era que, a partir de ese momento, le podría llamar por su nombre. Se oyeron unos ruidos en el otro lado y su visitante tuvo que irse apresuradamente antes de que su madre le pillara fuera de su cama, salió corriendo y volviendo a cruzar hacia el otro lado regresó a su habitación.”
Al día siguiente Hugo le contó a su madre que había conocido un niño, que le había visitado desde otro mundo, pero su madre, acostumbrada a sus fantasías, le siguió la corriente sin darle la menor importancia. Desde aquel día Hugo comenzó a sentir una extraña inquietud y deseaba que pasaran las horas deprisa, para volver a charlar con Oguh, que, fiel a su cita, todas las noches regresaba de su mundo para compartir el suyo. Y como si se tratara de un extraño ritual, a eso de las nueve de la noche Oguh traspasaba el espejo y regresaba a la habitación de su amigo. Pasaban tiempo jugando y charlando hasta que volvían a oírse ruidos del otro lado y Oguh volvía precipitadamente a su habitación, para que no le pillara su madre, que cada noche comprobaba si ya se había dormido.
Estas visitas empezaron a ser tan familiares, que Hugo comenzó a tratar a su amigo como si se tratara de un hermano, ideó una vida fantástica y comenzó a soñar que vivían juntos, el detalle del espejo no era importante, sería como si durmiera en la habitación de al lado. Y conforme fue creciendo esa amistad, Hugo comenzó a hacerse preguntas, no sabía por qué su amigo no le contaba nunca nada sobre su vida, ni sobre sus padres y cada vez que le preguntaba algo sobre su familia, éste evadía la respuesta. No sabía por qué a menudo le sangraba la nariz, como el día que le sorprendió, antes de conocerse. Oguh callaba cada vez que le pregunta por la causa de sus moratones, o a lo sumo respondía que se había caído jugando. Cosa que por supuesto Hugo no creía.
Pero ante su insistencia, Oguh, pasado un tiempo, comenzó a contarle algunas cosas a su amigo, que le dejaron preocupado. Un día sin venir a cuento le preguntó que si su madre lloraba alguna vez, y Hugo le respondió que no lo sabía ya que no le había visto llorar en ninguna ocasión. -¿y la tuya llora alguna vez?- le preguntó Hugo. Oguh permaneció callado en un principio pero luego le dijo - llora todas las noches, cuando me viene a arropar- y luego añadió que solía hacerse el dormido para no preocupar a su madre por saberse descubierta. -¿Por qué llora?- le preguntó, pero Oguh no supo qué responder. Tan solo le dijo que lo había descubierto hacía unos meses de casualidad, cuando una de sus lágrimas cayó en su mejilla y se despertó al sentir la humedad y cuando abrió los ojos se dio cuenta de que su madre estaba llorando. Desde entonces, había decidido permanecer despierto hasta que su madre fuera a arroparle, como todas las noches. Y como cada noche le sentía llorar mientras le daba un beso.
Al cabo de unas semanas las visitas se interrumpieron por unos días y Hugo no sabía qué pensar, suponía que los padres de Oguh habrían descubierto que se escapaba de la cama todas las noches y le habrían castigado a dormir en otra habitación. Y cada noche se asomaba en el espejo intentando verle, pero Oguh no estaba en su habitación. Intentaba atravesar el espejo pero era imposible y no se explicaba por qué su amigo lo cruzaba cada noche y él no podía, por más que lo intentaba. Cuando viera a Oguh la siguiente vez le tenía que preguntar si utilizaba algún secreto, o algo así, para atravesar el espejo, pues quería atravesarlo también para ver qué había en su lado...
(continuará)

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miércoles, 10 de diciembre de 2008

El Espejo de Oguh (relato, 1ª parte)

Hugo tenía una fantasía desbocada y soñaba con situaciones fantásticas en las que vivía aventuras a diario. De ahí que su madre no se extrañara nada cuando luego se las contaba y le quería hacer partícipe de sus juegos. Ella le escuchaba entusiasmada y se preguntaba a menudo cómo podía tener tanta imaginación e inventar cosas, que incluso el mismo parecía creerse. Ponía tal entusiasmo en sus narraciones, que ella misma había estado a punto de creerlas en más de una ocasión.
La vida de Hugo transcurría entre juegos y tareas escolares con la misma rutina de los niños de su edad. ¿He dicho rutina?, es posible que lo fuera, pero desde luego era una rutina extraordinaria en la que no cabía ni un minuto de aburrimiento. Cada tarde cuando regresaba del colegio, se tomaba la merienda y, después de haber terminado los deberes, comenzaba su ritual de juego y permanecía horas en su habitación hablando consigo mismo. Al menos eso era lo que creían sus padres. Porque de otro modo ¿con quien hubiera podido estar hablando, si no tenía con quién?
“El día que lo descubrió, creyó que se había metido en un cuento, porque nunca hasta entonces había imaginado, que esas cosas pudieran ocurrirle a él, pero cuando aquella tarde escuchó esos ruidos detrás del espejo de su habitación, y se asomó para comprobar de qué se trataba, se quedó estupefacto ante lo que vio. Tras el espejo, como en una habitación paralela, otro niño lloraba desconsoladamente mientras limpiaba la sangre, que le salía por la nariz, con una de las mangas de la chaqueta. Instintivamente, Hugo, buscó un paquete de pañuelos de papel y sacó uno para dárselo. Pero cuando volvió ante el espejo se dio cuenta de que no sabía cómo hacérselo llegar. Pensó que si lo colocaba en la parte posterior del espejo, el otro niño lo vería y lo cogería para limpiar su nariz. Así que lo hizo de esta manera y comprobó cómo el niño se acercaba junto al espejo, y se limpiaba con un pañuelo similar. No se lo podía creer, porque cuando miró detrás del espejo, el pañuelo había desaparecido. Por más que miró, no vio ningún agujero a través del cual, pudiera haberse caído el pañuelo a la habitación del otro niño. Hugo se dirigió hacia su cama y sentándose sobre el almohadón pasó las manos por su frente, le parecía que estaba a punto de comenzar una de las historias más fantásticas que había vivido nunca.
Esa noche el niño del otro lado saltó a través del espejo, cuando Hugo dormía profundamente, y le despertó tirando de una de las mangas de su pijama. ¡Despierta! ¡Despierta!. Hugo se despertó sobresaltado y tardó unos minutos en recuperarse de la impresión. No entendía como el otro niño había podido entrar en su habitación de aquella manera, pero él le dijo tranquilamente, que había saltado por la luna del espejo, que todas las noches le observaba cuando estaba a punto de irse a la cama y que esa noche se había rendido al deseo de conocerle en persona, así que, cuando sus padres estaban ocupados con otra cosa, él había aprovechado para ir a verle. También le contó que esa misma tarde había visto caer un pañuelo detrás del espejo y se había dicho a si mismo, que si un pañuelo podía atravesar un espejo ¿por qué una persona no?....
(continuará)

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martes, 9 de diciembre de 2008

El regreso a paso de tortuga

En contra de lo que pronosticaban los medios hace unos días, la afluencia de visitantes en el Pirineo en este puente de Diciembre, ha sido multitudinaria. Se han contabilizado unos 100.000 visitantes, que han acudido a las diferentes estaciones de Aragón. Eso si, supongo que a esa cifra hay que añadir un número importante de personas, que han llegado a las diferentes localidades y que no se han acercado a pistas, porque ya sabemos que no todo el mundo viene para esquiar.
El problema del Puente ha sido el regreso, como siempre, cuando las carreteras se han visto desbordadas por la afluencia masiva de vehículos. La circulación comenzó a ser lenta ya por la mañana de ayer Lunes, pero por la tarde se hacía insoportable, cuando el parón circulatorio era una evidencia. Por poner un ejemplo, a las seis y pico de la tarde costaba una hora bajar de Biescas a Sabiñánigo; a las tres y media, costaban más de tres horas llegar de Sabiñánigo a Huesca.
Muchos porblemas se derivaron de este estado de las carreteras, personas que debían hacer trasbordo en Huesca para llegar a Barcelona, que no llegaron a tiempo y se las vieron francamente mal para poder encontrar hueco en otros autobuses; coches tirados en las cunetas del puerto Monrepós, debido al calentamiento de los motores.
La dirección general de tráfico no ha estado muy avispada este año organizando el regreso en el final del Puente, ya se podían imaginar que siendo un puente de tan pocos días, no iba a haber un regreso escalonado y que todo el mundo regresaría en un margen limitado de tiempo. Es posible que muchas de estas personas decidan no volver al Pirineo por esta fechas, ya que un regreso angustioso no creo que compense de los buenos días vividos durante las cortas vacaciones.
Hechos como este, terminaran cargándose el turismo, si las cabezas pensantes no son capaces de organizar mejor los eventos y solucionar caos como el de ayer.
Por otra parte los que nos dedicamos a la hostelería hemos trabajado a tope, sacando fuerzas de donde no había, para dar el mejor servicio posible, esperemos que los visitantes sepan perdonar los fallos y se den cuenta de que hemos estado contentos de tenerlos un año más entre nosotros. Esperemos que el regreso a paso de tortuga no les haya afectado demasiado y sigan subiendo al Pirineo muchas veces más.

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jueves, 4 de diciembre de 2008

Puente Pirenaico

Comienzan a llegar tímidamente los primeros visitantes de este Puente de Diciembre. Dicen los entendidos que este año va a ser más flojo que años anteriores, esperemos que se equivoquen. La nieve no ha dejado de caer los últimos días, así que suponemos que en pistas estará todo listo para proporcionar un buen Puente.
No hace falta decir que el Pirineo está precioso, así que cualquier destino será magnífico para descansar estos tres días de fiesta y recrear la vista contemplando las montañas nevadas, al mismo tiempo que los aficionados al esquí practican su deporte favorito.
A mi particularmente no me gusta esquiar, y cuando subo a pistas con amigos que si lo hacen, les espero tranquilamente tomando el sol en las hamacas, contemplando la montaña y viendo deslizarse al resto de la gente. Es curioso observar la cantidad de siluetas que pueden dibujarse en la nieve practicando este deporte.
La montaña presenta miles de alternativas para todos los gustos, el senderismo tiene muchas opciones en el Pirineo, con sus innumerables rutas, incluso en invierno. No hay ninguna sensación más placentera que caminar sobre las hojas secas por el otoño, escuchando el sonido del viento, los cantos de los pájaros, el ruido del agua o el silencio del bosque. Así que a los que no os gusta la nieve, no os privéis tampoco de concederos unos días de descanso, que parece que el tiempo mejora y va a ser propicio para que todos desconectéis de la rutina.
Casi toda mi familia es del Pirineo, y yo que lo he recorrido a menudo, conozco como nadie las satisfacciones que puede dar. Animaros a venir y pasaréis unos días inolvidables.

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martes, 2 de diciembre de 2008

Turrones Sebastian Gil

Acabamos de entrar en el mes de Diciembre y, como la fecha es bastante propicia, voy a comentar una noticia, que hace unos días leí en el blog de Carlos. La cuarta generación de los Turrones Sebastian Gil, comienza su lanzamiento por Internet.
Lo han estado haciendo francamente bien a lo largo de cuatro generaciones y sus turrones pueden competir a la altura de los mejores. Os invito a pinchar en los enlaces y tendréis información detallada. Seguro que caéis en la tentación de permitiros un caprichito estas Navidades.
¡Felicidades y mucha suerte en la nueva andadura por el ciberespacio de estos magníficos turrones!

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Tradiciones casi perdidas: matacochines

Acabamos de pasar un fin de semana inolvidable en compañía de familiares y amigos, en un pueblo estupendo, a trescientos kilómetros de donde vivo, donde solemos ir de vez en cuando. En esta ocasión tenía lugar allí un evento, nuevo para nosotros, que una vez más nos ha dado buena muestra de lo maravillosa que es la gente de esta localidad.
Se trata del matacochinos, tradición que poco a poco se va perdiendo en otros lugares, pero que en este lugar sigue viva. Comenzaba el evento con la llegada de los tres cochinos a las seis de la tarde del viernes pasado, después de haber pasado los controles sanitarios de rigor. Estuvieron correteando por el corral, ajenos al destino que les aguardaba. Después, de uno en uno, iban siendo llevados al lugar donde tenía lugar el sacrificio a manos de los dos matarifes, que llevaron a cabo la tarea con suma profesionalidad y que en todo momento dieron buena muestra de su buen saber hacer.
La labor era minuciosa y se llevó a cabo como un rito, en una sucesión de actos que intento reproducir ahora. En el momento del degüello, la mondonguera mayor, que dirigió todo el proceso estupendamente, batía la sangre (con la que se elaborarían más tarde las morcillas), que caía en un recipiente, para evitar la coagulación. A continuación se guardó la sangre en unos recipientes y los matarifes comenzaron a pelar la piel de los cochinos ayudados de buena herramienta y abundante agua hirviendo. Una vez limpios fueron suspendidos en el aire, para proceder al vaciado y descuartizado de los mismos.

Las mondongueras, entre las que me encontraba yo, nos dispusimos a limpiar las correas (tripas) que servirían para el embutido de las morcillas, chorizos etc. Mientras tanto, la carne iba siendo colocada en unas mesas para que se oreara hasta el día siguiente.
La mañana del sábado la comenzamos, como es costumbre allí, almorzando huevos fritos con torreznos, que estaban ricos ricos. A continuación seguimos con la tarea, cada uno con la suya, minuciosamente repartida por Isabel, la mondonguera mayor, que es una gran organizadora y curranta. Unos descuartizaban la carne, otros la iban triturando y separando para los diferentes procesos, o sea para elaborar las diferentes embutidos: chorizo, salchichón, longaniza, güeñas (éstas son un embutido que se elabora con la asadura cocida, a la que se añade magro y tocino). En una gran caldera se iban cociendo unos cuantos kilos de arroz, para la elaboración de las morcillas, que, a pesar de que no me gustan tengo que reconocer que estaban ricas. La carne que previamente había sido capolada, se iba colocando en unos baldes, donde se añadían luego las diferentes especias para completar la elaboración de los embutidos, que antes eran cuidadosamente amasados, para que las especias penetraran bien por toda la carne.
A la vez de esto, algunas mondongueras, habíamos cosido las correas, que posteriormente se rellenarían con las diferentes mezclas para realizar el embutido. En unas, las morcillas y los morcillones y en otras el salchichón, chorizo, güeñas etc.
Antes de llevar a cabo el relleno de las correas, habían tenido lugar diferentes catas para comprobar el estado final de las diferentes mezclas, que todas estaban buenas buenas.
Así que todo el sábado lo pasamos de esta guisa, hasta que todo estuvo terminado. Conforme se embutían las correas, se ataban y se subían al secadero donde permecerán colgadas hasta su completo secado para los diferentes usos. Parte de la carne se empleará en hacer conserva, como los costillares, los lomos, algunos adobados y otros en conseva, la careta, el rabo, el morro (todo puesto en sal), los hígados filetados y al congelador, lo mismo que la carne de los entresijos (que para eso se aprovecha todo)
Seguro que he olvidado algo, porque estos cerditos eran eternos, yo creía que no íbamos a terminar nunca de elaborar cosas y eso si, sin nada de desperdicio, que de la carne del cerdo se aprovecha todo, absolutamente todo.
En definitiva un fin de semana inolvidable, que terminó el Domingo con el acabado final de los productos y con la degustación de una rica paella, elaborada por Ana Belén, que es una gran cocinera. El Lunes regresamos a casa, con una imágenes vivas en el corazón de unos días inolvidables, que seguro que repetiremos todos los años de ahora en adelante.

Una vez más, gracias a la gente de la localidad, tan maravillosa como siempre, tan acogedora y amable, que con su cordialidad hicieron que nos sintiéramos a gusto y encantados entre ellos. Por razones obvias no digo el nombre de este pueblo aragonés, por si hubiera alguien en contra de los matacochines y no quiero darles problemas.
Pero sabed que de los pueblos que conozco, éste es el mejor y su gente un ejemplo para todos, que si los imitaramos seríamos mucho más felices, de esto estoy segura.
¡Felicidades a este pueblo por conservar las tradicciones y trabajar día a día para que no se pierdan!.




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viernes, 28 de noviembre de 2008

Regreso de la Uci

Mi ordenador ha regresado de la UCI y la semana que viene este blog empezará a funcionar normalmente.

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martes, 25 de noviembre de 2008

Variedad en una tarde de otoño

Acabo de visitar el blog de unos amigos y he visto que hace unos días han publicado un nuevo post que me parece interesante. Una carta dirigida al señor Belloch, que no tiene desperdicio. Os invito a leerla. El blog es de la Asociación Valle del Sía.
En otro blog llamado "Otoño", he encontrado un post curioso sobre unas marionetas, en el que se nos invita a participar, también os podéis dar una vueltecita por allí.
En el Heraldo de Aragón encontramos un llamamiento del departamento de asuntos sociales del gobierno de Aragón para luchar contra el maltrato a las mujeres.
En el País, encontramos la referencia del primer ensayo de una vacuna contra el SIDA
Y si seguimos buscando encontraremos información para todos los gustos. Una buena manera de pasar una tarde fría de otoño, investigando lo que se cuece por el ciberespacio. Seguro que hay para todos los gustos. Demos un paseo por Internet,pero ante todo, respetemos a los demás. En definitiva eso es lo único que cuenta.
Hay personas que se pasean por el mundillo de Internet con el único afán de molestar a los demás y destrozar su trabajo, pero a cambio no dan nada, seguramente porque no tienen nada que dar. Hasta la páginas más cutres y horrorosas han costado un tiempo y mucho esfuerzo realizarlas, y sus creadores se merecen todo el respeto. Yo les preguntaría a esos que se dedican a criticar por norma ¿y tú, qué puedes ofrecer?¿tienes algo especial?¿conoces el valor del trabajo?¿no tienes nada mejor que hacer?...

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lunes, 24 de noviembre de 2008

Cucarachas y otros animales


No hace mucho que salvé un abejaruco de morir ahogado en un recipiente al que había caído minutos antes. Lo tuve que sacar y secarle las alas y contemplarle hasta que reaccionó y salió volando. Cuando lo comenté, alguien me preguntó que por qué le había salvado, si solo era un abejaruco. Esto me dio que pensar. Hace años que soy defensora de los animales y sin embargo, salvo un abejaruco o un milano, pero mato mosquitos y me dan asco las cucarachas y las moscas, a quienes mato también.He pensado a veces que debería ser más coherente y salvarlos a todos, pero me siento como si las moscas y las cucarachas no formaran parte de la fauna mundial, como si hubiera alguna ley escrita que eximiera de redimir a estos animales y que obligara a salvar a las ballenas, los pingüinos, los abejarucos. ¿Por qué me enternece un abejaruco que se está ahogando y me da asco una cucaracha? Sin embargo salvaría un grillo, a pesar de ser tan negro como la cucaracha, luego no es una cuestión de color, porque el abejaruco también era negro. Pasa lo mismo con las ratas, que son asquerosas. Acariciaría un cobaya o un conejo, pero me repugnan las ratas. Las hormigas son insignificantes, pero nos molestan también y no dudamos en exterminarlas. Pero de todos los animales del planeta son las horribles cucarachas las que me repugnan más. Hace un rato he leído que los rusos han utilizado unas cucarachas en un experimento espacial y que una vez finalizado, las han dejado en libertad, junto con sus crías (¡qué enternecedor!). Solo espero que no las hayan soltado cerca del pueblo donde vivo, y reconozco que las pobrecitas tienen todo el derecho a vivir. estos animales me han repugnado desde siempre, pero de un tiempo a esta parte, mucho más. Y no lo entiendo. Como no sea una cuestión de psicología. Porque, ahora que lo pienso, su parecido con alguna persona que conozco, puede ser la clave de todo. Pero igual son imaginaciones mías. Sí, serán imaginaciones porque ¡cómo va a haber un ser humano tan horroroso!¡qué cosas tengo!

(el ordenador patata parece que hoy ha querido funcionar, a ver si tengo el mío pronto)

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sábado, 22 de noviembre de 2008

Invasores de la intimidad, asesinos de palabras

Mi ordenador sigue en la UVI y mientras tanto he tenido que conectar uno, que es una patata caliente de hace mil años y con el que no puedo hacer casi nada. A ver si me deja publicar este post.
Resulta que han estado intentando entrar a mi ordenador desde otro equipo, seguramente para destrozar mi trabajo y es eso lo que ha provocado el desastre (menos mal que tengo copias de todo). Los detractores de la libertad de expresión son unos asesinos de la palabra, capaces de lo que sea con tal de que los demás no puedan expresar sus ideas, seguramente porque las suyas no dicen demasiado. Es una pena que existan gentes así que creen que por atacar de este modo, van a silenciar lo que no quieren escuchar. A mi modo de ver la solución es fácil, si no desean leer o escuchar lo que otros dicen o decimos, que no entren a los blogs ni se metan donde nadie les ha llamado.
Y que sepan que invadir la intimidad de otros, en este caso entrar en ordenadores ajenos, es como robar en casa de otro, o sea, invadir un espacio donde, por ley, tienen prohibida la entrada y en definitiva,un delito denunciable, que atenta contra la libertad de los ciudadanos.
Yo, por mi parte, seguiré diciendo lo que crea conveniente, pese a quien le pese. Las personas nos diferenciamos de los animales, entre otras cosas, en la capacidad de pronunciar palabras, quererlas escuchar o no, es cosa de cada cual, pero respetarlas es obligación de todos, aunque no gusten. Vaya mundo más aburrido, si todos opináramos lo mismo.

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viernes, 14 de noviembre de 2008

Troyanos y demás cibercabronazos

Durante unos días este blog no va a estar operativo, porque algún cibercabronazo me ha infectado el ordenador y me lo ha dejado inoperativo. Mientras tanto los expertos intentarán averiguar la procedencia de este virus, porque medios tenemos de saber quién me lo ha envíado. Después de identificar al cabronazo tomaré las medidas legales oportunas, que haberlas haylas. Hasta pronto y velad por este blog, quienes lo visitáis. Gracias

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jueves, 13 de noviembre de 2008

Cenizas



Igual que crepitan las hojas secas en el fuego de la chimenea, del mismo modo se resquebrajan sus sentimientos, de los que apenas queda nada; convertidos en cenizas han evaporado la esencia de lo que fueron y se han convertido en polvo. Y, cuando el fuego de la chimenea deje de crepitar, sus cenizas serán transportadas por el estrecho conducto que emerge sobre los árboles, para perderse y convertirse en la nada, de donde nunca no debieron salir. Y los sentimientos, como las hojarascas, solo serán un leve recuerdo de lo que fueron, efímeros espejismos del deseo y ensoñaciones de felicidad perecedera. Y los sentimientos nacidos de las cenizas, esperarán en vano, como el ave que espera resurgir de sus cenizas....pero esperarán en vano.....

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martes, 11 de noviembre de 2008

Moñigas antipedagógicas y demás series televisivas


Alguien me pidió hace unos días que le diera mi parecer sobre la serie de televisión "Física o química". No suelo ver la televisión, pero he visto varios capítulos para poder opinar.
Ignoro si el guionista de la serie se ha inspirado en algún centro de secundaria real o ha imaginado todo el contexto. Reconozco que puede ser una serie que engancha a los jóvenes, pero no tiene nada que ver con el mundo real, como casi todo en el cine. Se nos presenta un centro de secundaria en el que ni profesores ni alumnos reflejan lo que está pasando en las aulas. Normalmente ni los profesores son tan humanitarios con los problemas de los alumnos, ni los alumnos son tan ¿guays? como los pintan.
Algunas situaciones tratan problemas de actualidad, como el sexo, las drogas, la integración, y me parece bien, pero la realidad es más cruel. Conozco varios centros de secundaria muy de cerca, yo misma he impartido clases de apoyo en varios de ellos, y os puedo decir que un número de profesores importante no sabe por dónde se anda a la hora de solucionar problemas, que más que solucionadores de problemas son esquivadores de problemas, que van vandeando como pueden y al curso siguiente que apechugue el siguiente tutor. He pertenecido cuatro años al consejo escolar de un centro educativo y os puedo asegurar que la relación profesores y alumnos no es tan paradisiaca como nos creen hacer entender los guionistas de la serie.
Hay un tema que pasa por alto y que a mi modo de ver es lo que más se parece a la realidad, el personaje de Gorca, rebelde y conflictivo por naturaleza, que resbala a todos los profesores y que nadie se preocupa de saber por qué este chico es así. En los centros que conozco ya se le habrían abierto varios consejos escolares por mal comportamiento, que tampoco hubieran solucionado el problema, o se la habría expulsado varios días. Pero es mejor pasar de él o aguantarlo como mejor pueden o saben, antes que preocuparse de su problema. Y es que nuestros centros docentes adolecen de educadores, aunque haya bastantes profesores entrando y saliendo de las aulas. En una ocasión, antes de comenzar una sesión de un consejo escolar, escuché una profesora decir "este chico me saca de las casillas, no lo aguanto". Pues actitudes como ésta, las captan los chavales y le afectan más de lo que creemos. Una gran mayoría de chicos no se sienten a gusto en las aulas, ¿por qué?.
Tampoco me parece que sea realista la imagen que se nos presenta de los profesores, abrumados por problemas amorosos unos y salidos otros en cuanto a sexo se refiere. Y en cuanto el tema de la disciplina, tampoco es el real, algunos institutos parecen la selva, donde los gritos están a la orden del día, los de profesores y alumnos, y la falta de modales es el pan nuestro de cada día. Pero mientras los profesores echen la culpa de esto a los padres y los padres se la echen a los profesores no solucionaremos el problema.
Cada día se habla más en la prensa de chicos que agreden a los profesores, pero no olvidemos a los profesores que también agreden a los alumnos física o psíquicamente, y pasar de los alumnos, como pasan muchos, ¿no es la agresión más grave que puede realizar un docente?. La vida real no es como la presenta la serie. Que no se piensen nuestros pequeños, que dentro de nada van a pasar al instituto, que se lo van a encontrar como lo presenta esta serie, a mi modo de ver, una moñiga antipedagógica. Reconozco que el tema se merece un debate pero ésta es mi opinión para quien la lea y la respete.

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lunes, 10 de noviembre de 2008

La sombra del río


Cuenta una leyenda pirenaica, que no hace muchos años, estaban los habitantes de un pueblecito del valle del Aragón, escondido entre montañas, preparándose para celebrar la fiesta de los difuntos, cuando se oyeron unos gritos que venían del río. ¡Socorro! ¡Socorro! Un joven muy decidido, sin esperar ayuda, al oír los gritos, se acercó corriendo hasta el lugar y vio cómo una mujer, que había caído al río, estaba ahogándose. Sin pensarlo dos veces, se quitó los zapatos y se dispuso para prestarle ayuda.
La corriente del río estaba furiosa y golpeaba con fuerza el cuerpo del joven, que a duras penas consiguió llegar hasta donde estaba ella. Cogiéndola de los hombros la llevó hasta la orilla y la puso a salvo, sin darse cuenta de que sus pies estaban comenzando a resbalar. Cayó en el agua, que formaba justo allí un extraño remolino, que todos conocían por el nombre de pozo del arratiecho. La fuerza de aquel remolino era tal, que fue arrastrado hacia el interior hasta que se sumergió en el pozo y las personas, que se habían acercado al lugar alertadas por los gritos, ya no pudieron hacer nada por salvarle la vida.
Dice la leyenda, que desde aquel día, cuando alguien cae en el río, es misteriosamente arrastrado hacia la orilla y puesto a salvo. Los más ancianos del lugar, que aseguran que nunca encontraron el cuerpo del joven, dicen que es él, ya que le han visto en varias ocasiones, quien merodea por los alrededores del río, que es especialmente peligroso en esa zona, y salva a cuantos son arrastrados por la corriente.
Es posible que sea cierto, porque no hace mucho, presa por la curiosidad, acudí a ese lugar, y cuando estaba observando el río, justo donde la corriente es mas fuerte, me pareció ver una silueta, que entraba y salía del agua como si tal cosa….pero quizá, solo me lo pareció.

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domingo, 9 de noviembre de 2008

Debates 00,00 h. en La Bernarda

Este viernes pasado tuvo lugar la primera sesión de "debates 00,00 H", en la taberna La Bernarda. Participaron nueve personas y la velada se alargó hasta las 02,30 de la madrugada. Este primer debate versó sobre las separaciones de pareja y hubo comentarios para todos los gustos.
El debate comenzó con una pregunta ¿por qué las parejas se separan y por qué los que no se separan las critican?. Una manera como cualquier otra de comenzar. Hubo momentos de discrepancias, suscitadas por la intervención del animador de debates y habilmente manejadas por el moderador.
Entre las diferentes opiniones escuchábamos: las parejas se separan porque se desenamoran y la relación dura mientras dura el enamoramiento; porque hay problemas graves ajenos al matrimonio, como adicciones, cuernos, etc; por falta de comunicación; por aburrimiento de la vida cotidiana. Y la mayoría de la gente que las critica lo hace muchas veces por envidia, otras porque ellos mismo hubieran querido separarse y no se atrevieron.
También se comentó que mucha gente que debería separarse y no lo hace, es por motivos económicos, ya que pierden la mitad de lo que tienen, por razonamientos tipo "no me separo por mis hijos", razonamientos que esconden la verdadera razón: miedo. Y antes de afrontar el problema prefieren hacer pactos de convivencia con su pareja, de manera que cada cual tira por su lado, aunque comparten el mismo techo. Es decir por apariencia.
Por fortuna los separados ya no somos una lacra, como ocurría hace años y tenemos nuestro hueco honesto en la sociedad.
El debate dio para mucho y éste es solo un resumen, al que podéis añadiros con vuestra opinión.


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viernes, 7 de noviembre de 2008

El Pirineo en Otoño


Lo más bonito de este lugar son sus paisajes, levantarse por la mañana y salir al balcón y poder ver la loma de una montaña nevada, respirar el aire puro del monte que huele a pino fresco, a tierra húmeda. Lo mejor es observar el monte en otoño y admirar los infinitos tonos de color y de luz con que nos obsequia, porque este es el momento en que se mezclan, como en la paleta del pintor, los tonos marrones, verdes, amarillos, anaranjados, rojizos. Es un espectáculo para la vista y se entiende que los visitantes vengan de propio para mirar este milagro de la naturaleza.

Esto es lo mejor de lo mejor, ser testigo de las estampas vivas que nos rodean, de este paisaje que no es privilegio solo de quienes vivimos aquí, sino de todos cuantos lo valoran y merecen verlo. Hace unos días tuve la oportunidad de admirar este mar de nubes que os ofrezco, una imagen habitual, que habré visto decenas de veces y que nunca me cansaré de admirar. Disfrutad con ella

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jueves, 6 de noviembre de 2008

La continuación de los cuentos

Érase una vez...........y cuando el príncipe llegó al bosque y vio que Blancanieves yacía postrada en su ataud de cristal, la besó tiernamente y ella se despertó. Y fueron felices para siempre...
De eso nada, monada, que la felicidad no es eterna y nadie es feliz para siempre. Es posible que esto no pasara si en lugar de poner el canon de la belleza y el dinero como protagonistas de la felicidad, se pusiera en valores realmente importantes. Por eso muchas veces nos negamos a sentirnos felices, porque hemos puesto los ojos en valores que no lo son.
Yo me pregunto por qué no fue uno de los enanitos quien despertó a Blancanives, ya que todos estaban enamorados de ella, bien podía haber sido uno de ellos quien la despertara y la hiciera feliz, pero ella, que los tenía por seres inferiores, no se sentía atraída por ninguno de ellos, con su agradecimiento les bastaba. ¿Por qué no podía haber sido feliz Blancanieves con uno de los enanitos? ¿hubiera sido peor el cuento? ¿hubiera sido peor el porvenir de Blancanieves? y ¿si Blancanieves hubiera sido fea, el príncipe la hubiera despertado igual?.
Si repasamos el mundo de los cuentos esta idea es una constante en todos ellos, por lo que me parecen crueles. O si no ¿ cómo creéis que se sentiría una niña fea al leerlos? ¿cómo los interpretaría?
Hay mucha tela que cortar en esto de los cuentos, tan inocentes como parecen. O si no pensad.

Pero lo que no se sabe es la continuación de los cuentos, que el príncipe en bata de andar por casa no parece lo mismo, que Blancanieves con rulos en la cabeza está horrorosa, y que el día a día los va minando por haber puesto sus ideales en valores perecederos, que Blancanieves termina no aguantando al príncipe que mea fuera de la taza, o que deja el bote de gel abierto y todo desparramado por el suelo. Y que tarde o temprano va a echar en falta a esos enanitos que la querían de verdad y que ella despreció, porque allí estaba la felicidad. Pero el que inventó el cuento se confundió de final !qué le vamos a hacer¡

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miércoles, 5 de noviembre de 2008

¡Felicidades Estados Unidos de América!

Aunque supongo que habrá miles de blogs que se hacen eco de la noticia, me parece un buen día para felicitar a los estadounidenses por su nuevo presidente. Esperemos que cuando comience a gobernar no se vuelva como los demás y lo haga tan bien como se merecen. Es un momento histórico importante para ello, deseo de todo corazón que no les defraude. El futuro de los Estados Unidos está a punto de cambiar. ¡Que sea para bien!

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lunes, 3 de noviembre de 2008

Un huevo en mi bolsillo


Ha pasado mucho tiempo y aunque ella recuerda el hecho como una cosa cómica, cuando ocurrió, no le hizo ninguna gracia. María Calamidad tenía entonces seis años y comenzaban a despuntar en ella sus dotes de cocinera. Ocurrió una noche, cuando su madre estaba agobiada de trabajo, que ésta le preguntó si se atrevía a ayudarla a hacer la cena. Ella, que no sabía dónde se metía, por su corta edad y por las ganas que tenía de enredar en la cocina, le dijo que sí.
Por aquel entonces en aquella casa se cocinaba en una vieja cocina de esas antiguas de hierro, redondas, a las que se les echaba carbón por una especie de abertura colocada en la parte inferior, que en la parte superior tenían algo llamado “fogón”, donde se colocaban las cacerolas de guisar y demás artefactos al efecto.
Pues bien Calamidad, que no sabía dónde se metía, como he dicho antes, lo preparó todo para hacer la cena de aquel día. El menú, entre otras cosas, eran tortillas francesas, hasta un total de unas cinco unidades aproximadamente. Se colocó los huevos en un lugar aparente y su madre le explicó el método haciendo la primera tortilla. Junto a ella estaba su hermana menor, que también quería participar en el experimento. Ambas se pusieron sendos delantales y se pusieron a la faena.
La cosa iba bien y cuando Calamidad lo estaba pasando genial, creyéndose una gran cocinera, ocurrió la catástrofe. Comenzó a llorar desconsoladamente mientras sus hermanos se reían a carcajadas. Ella, que no entendía la reacción de sus hermanos, lloraba más y más. Su madre, alertada por el alboroto y al verla llegar al comedor, donde ella cosía, sujetando el bolsillo de su delantal, se dio cuenta de lo que acababa de pasar y comenzó a reír al mismo tiempo que la abrazaba. Mientras su madre la consolaba, ella le intentaba decir entre hipo e hipo, que se le había caído un huevo dentro del bolsillo. La niña, que no acertaba a captar la magnitud de lo sucedido y pensaba que había hecho una barbaridad, se sintió aliviada y dejó de llorar. Pero durante mucho tiempo ella siguió pensando que era un crimen que uno de los huevos hubiera terminado de esta manera. Sus hermanos, aunque han pasado muchos años, todavía recuerdan esta anécdota y le toman el pelo. Y la cosa no fue a más, porque desde ese día cada vez que tocaba tortilla, las hacía ella. Será por esto que la cocina fue desde entonces una de sus aficiones favoritas. Años más tarde se especializó en croquetas y en empanadillas y paellas, y la cosa no tendría importancia si no fuera porque eran once de familia. Pero eso es materia de otra historia (cómo Calamidad aprendió a hacer paellas).

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No ha logrado sobrevivir

Ayer supe que el gatito que fue salvado por los pelos, no ha logrado sobrevivir. Cuando lo rescataron ya estaba bastante débil, tanto que incluso se negaba a comer. Es una pena que pasen cosas así, yo creo que sería mejor que los propietarios de gatos les dieran anticonceptivos en lugar de matar las crías o abandonarlas. Matar un ser vivo o provocar su muerte, aunque sea la de un gato, no deja de ser un acto cruel. Yo no soy especialmente amante de los gatos, creo que nunca tendría uno en mi casa, pero me da pena verlos abandonados a una suerte que puede resultar fatal.
Hace dos años visité un pueblo abandonado, donde había cinco gatitos preciosos, cuatro completamente blancos y uno completamente negro. Los pobres tenían un hambre atroz y estaban esuchimizados, les dimos algo de comer, pero eso solucionó el problema solo unas horas. Ignoro qué habrá sido de ellos, es posible que la única habitante del pueblo les haya seguido dando de comer o puede que hayan muerto, no lo sé.

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domingo, 2 de noviembre de 2008

El otoño y alrededores....


Estamos en la estación de las hojas secas, pero las pobres están más mojadas que una trucha dentro de un río. Aunque ayer tuvimos un respiro y no llovió durante el día hoy han regresado las lluvias, que nos han acompañado durante toda la noche. La verdad es que hacían falta, porque los pantanos se estaban quedando vacíos. Y lo bueno de todo es que por alturas superiores está nevando y eso puede ser el augurio de una buena temporada de esquí. Pero esperemos que este año, con eso de la crisis, los esquiadores no vengan con el bocadillo puesto y la tartera de los espaguetis y los de aramón, que cobran un pastón por esquiar, les dejen algo de solvencia para que puedan consumir en los pueblos cercanos.

Pero con la temporada de la nieve regresarán también otras cosas, como la competencia desleal de quienes alquilan apartamentos, que no declaran, en detrimento de las casas rurales que si que lo hacen. Porque esto viene ocurriendo en todo el Pirineo y supongo que en todas las zonas turísticas. Yo pregunto cual será la razón de que no investiguen este tema, porque a mi modo de ver alquilar un apartamento cuyos beneficios no se declaran es robarle a los ciudadanos y por lo tanto genera una alarma social. ¡Eso si que es alarma social! y seguro que hay algún artículo de alguna ley que lo pena "¿por atentar contra la ciudadanía?" Además de competencia desleal y de robo, es injusto, porque los que regentan casas rurales pagan un dineral al fisco por llevar a cabo sus negocios y supongo que este año, con eso de la crisis, les va a costar más llenar sus habitaciones, y más, si se alquilan ilegalmente tantos apartamentos que generan ingresos brutos íntegros a sus propietarios, sin casi ningún costo adicional. Anda que si se investiga este tema, algunos tienen tarea para rato. O ¿no?

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viernes, 31 de octubre de 2008

Camina

Camina descalzo por el asfalto mojado y resbaladizo, sin sentir el agua que fluye bajo sus pasos. Y conforme se va acercando al muro se pregunta si estará haciendo bien, empeñándose en seguir adelante, aún cuando todos les dicen que no lo haga, que se detenga, aunque es demasiado tarde, porque ya se ha cobijado en sus sueños y no puede deternerse.
Y sigue caminando mientras sueña que no tiene frío, que lleva zapatos, que al final del muro le sigue esperando.....y la lluvia no cesa....mientras sus sueños siguen soñando.....

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jueves, 30 de octubre de 2008

Adiós a los geranios y a las víboras


De repente los balcones se han vestido de blanco, por la llegada temprana de la primera nevada. Los geranios se han llevado una sorpresa por el manto frío que los ha cubierto. Las llevaban anunciando hace días, que iban a llegar las primeras nieves y, cuando parecía que se habían olvidado de este pueblo, las hemos visto llegar esta mañana.
La nieve caía tímida, casi sin querer acabar de caer, casi con miedo de que su llegada precipitada alborotara el ecosistema. Las golondrinas hace días que se marcharon hacia África, y los gorriones ya han buscado los escondrijos donde pasarán las horas frías del invierno, aunque los días soleados seguiremos viéndolos volar de aquí para allá, en busca de migajas y otros alimentos. Pero a los geranios, que andaban un poco despistados, les ha sorprendido la llegada del blanco elemento y, sin darles tiempo a guarecerse, se han visto cubiertos por ese manto frío que, con toda seguirdad, terminará con su vida; solo unos pocos, los más privilegiados, lograrán sobrevivir al invierno, para volverse a engalanar la próxima primavera.
Pero mientras tanto permanecen en los balcones, observadores de cuanto les rodea, porque saben que serán contadas las veces que vean los montes altivos, las cornisas temblorosas, la noche silenciosa. Pocos días les quedan de escuchar el griterío de la gente, el murmullo de la vida. Pocos días faltan para que dejen de despertarse cada mañana y den gracias por el nuevo día.
Queridos geranios, amadas gitanillas, es ley de vida, que nacistéis ayer para morir pasado mañana, que después de haber engalanado los balcones con tanta alegría
nadie os recordará la siguiete primavera.
Qué pena que cuantos miraban hacia arriba, para ver vuestra hermosura, y la veían tan grande, no pudieran soportarla y cegándoles la envidia, como ladrones en la noche, se adentraran en los balcones, sin permiso de sus dueños y violaran una intimidad, que no les estaba permitida, para maquinar males y hacer daño. Qué pena que haya gente tan malvada y tan rastrera que aproveche la belleza para hacer mal, porque no entiende que mucha gente ama las plantas por su belleza nada más. NADA MÁS.
Pronto los balcones estarán vacíos. Qué lejanas quedarán aquellas gitanillas tan hermosas, que sucumbieron al frío del invierno. Pero qué lejano quedará también, el espíritu de la víbora, que aprovecha la belleza para hacer daño y con su lengua viperina lametea por el suelo con la pena de no tener nunca tanta belleza. Esto es lo bueno del invierno que, aunque mueren las flores, desaparecen también las víboras. La Naturaleza es perfecta ¿verdad?.

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miércoles, 29 de octubre de 2008

Un gatito salvado por los pelos

Lo vi hace unos días, un gatito de apenas un mes de vida, que iba a ser sacrificado y alguien lo salvó, pero estaba muy débil e ignoro qué habrá sido de él. Tan insignificante que cabía en la mano de Juli, su nueva ama, pero tan poca cosa que más bien parecía tener una patita en el otro mundo. Estoy segura de que Juli le habrá cuidado muy bien y seguirá vivo. Porque ella sabe de gatitos, que éste no es su único gato, y sabe cómo cuidarlos, darles mimos y juguetear con ellos. Además es una chica solidaria y amante de la naturaleza y de los animales. Ojalá todos siguiéramos su ejemplo.

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martes, 28 de octubre de 2008

El Broche (desenlace)

No sabía si comenzar un nuevo relato o intentar escribir de nuevo el que acababa de perder, para que se lo publicaran en el siguiente número de la revista. El solo hecho de pensar en escribir sobre lo mismo le aburría, pero no se sentía con fuerzas de inventar una historia nueva, así que optó por lo primero.
Comenzó a escribir sin energía pero, conforme avanzaba el relato, su memoria le iba dictando paso a paso cada frase, cada párrafo. Pero cuando llegó al final decidió cambiar el desenlace.
Se había terminado la tinta de la máquina de escribir. Posiblemente, su padre guardaba alguna cinta nueva en su despacho, así que se dirigió hacia el lugar y cuando rebuscaba por los cajones, algo la sorprendió.
Acababa de encontrar la cinta, cuando al intentar cerrar de nuevo el cajón, observó un envoltorio, atado con un cordel, que parecía muy antiguo. Lo cogió y lo guardó en su bolsillo, para verlo con más calma cuando estuviera en su habitación. Un objeto guardado durante tanto tiempo, tenía que ser lago interesante.
Cerró la puerta del despacho con sigilo y caminó casi de puntillas, para no ser oída. Por suerte no se tropezó con nadie por el pasillo. Cerró la puerta y se sentó sobre su cama para mirar el interior del envoltorio. El corazón le palpitaba y le temblaban las manos mientras deshacía el nudo del cordel y comenzaba a abrirlo. Miró de reojo, con miedo por una de las rendijas que iban quedando al descubierto, pero no podía ver nada. Dentro del papel había una cajita de escasas dimensiones atada con otro cordel, le deshizo el nudo y se dispuso a abrirla, pero un extraño temor se le apoderó del cuerpo y en el último momento se echó atrás, cerró de nuevo la caja y la envolvió dejándola donde la había encontrado. Prefería no conocer ese enigma y quedarse con la duda sobre lo que había dentro. Nunca lo sabría y quizá era mejor así. Ya había tenido bastantes sobresaltos. Decidió dejar el final de la historia sin escribir, porque ella misma temía el final, que acababa de inventarle minutos antes.
De este modo fue cómo nunca llegó a conocerse del todo el enigma del misterioso broche, el enigma de una historia inacabada que ¡quién sabe si terminará algún día!
A continuación se abrió la puerta mientras se oyó una voz que le decía: “apresúrate, Elena, que se enfría la sopa”. Elena cerró el libro y lo dejó sobre la mesilla. El final le había sorprendido, pero también le había dejado un mal sabor de boca, le hubiera gustado que el broche apareciera, después de tanto misterio, dentro de la cajita, para poder seguir imaginando cosas fantásticas. Pero eso seguramente sería materia para otra historia.
Por cierto, le dijo su padre mientras cenaban, ¿sabes, Elena, que han publicado ya la segunda parte de “El broche”?....

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lunes, 27 de octubre de 2008

El Broche (parte III)

Tocó el broche con sus manos y comprobó que seguía prendido en su toquilla…..

María continuó un largo rato escribiendo hasta que hubo terminado su relato, al que había encontrado un final sorprendente. Lo tituló “El broche”. Cogió sus folios y se fue a entregarlos a la revista. Aunque el plazo de entrega estaba a punto de expirar, debía pasar por la copistería para hacer un par de copias para ella. Así que salió a toda prisa, pero, al atravesar el puente, resbaló y al apoyarse en la barandilla para no caer, soltó los folios que volaron por los aires y uno a uno cayeron al río irremediablemente.
Regresó a casa con un profundo dolor por lo ocurrido, y con la rabia de haber visto destruido su trabajo de tantas horas, en unos instantes. Ni siquiera tuvo valor para asomarse en la barandilla, e hizo mal, porque si lo hubiera hecho hubiera visto cómo un hombre de mediana edad, que paseaba por la orilla del río en ese momento, al ver caer los folios al río, se acercó y los cogió uno a uno, ayudándose con su bastón, y los puso a secar. Por fortuna había llegado a tiempo, y apenas estaban deteriorados. Cuando estuvieron secos, los guardó en una bolsa y se dirigió a su casa.
María pasó muchos días sin poder escribir, envuelta en una vida aburrida y hastiada por todo. Había puesto demasiadas esperanzas en la publicación de su relato y necesitaba tiempo para recuperarse de su decepción. Pero un día ocurrió algo inesperado. ´
(Próximamente el desenlace)

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jueves, 23 de octubre de 2008

¡Hasta el lunes 27!

El próximo post se publicará el próximo lunes, día 27. Por motivos laborales no voy a tener tiempo de ocuparme del blog hasta ese día. Hay una feria en el pueblo donde vivo y estaré trabajando todo el día. Cuidad el blog mientras tanto. Gracias.

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martes, 21 de octubre de 2008

El Broche (continuación II)

Por más que pensaba no podía entenderlo, todo lo demás estaba igual que entonces, y sin embargo, la tumba de su madre no estaba en su sitio. La tierra que, supuestamente la había acogido, estaba ahora intacta, como si nunca hubiera existido allí tumba alguna.
De nuevo, la invadió por completo esa vieja sensación del tiempo detenido ante sus ojos, como si ella y su entorno pertenecieran al cuadro de un museo. Salió de aquel lugar, con esa inquietud en su interior de no entender qué estaba pasando a su alrededor. Con la cabeza a punto de estallar y el cuerpo convertido en un tormo de hielo, seguía arrebujada dentro de la toquilla caminando de un lado a otro, sin rumbo fijo, hasta que algo llamó su atención.
A través de un escaparate vio cómo un hombre de mediana edad, sostenía un broche idéntico, con intención de comprarlo. Aquel hombre le resultaba extrañamente familiar, su sombrero, sus guantes, incluso el abrigo. Esperó un rato que se girara para verle la cara, pero parecía que él no tenía ninguna prisa en abandonar el establecimiento, así que decidió marcharse y olvidarse de todo.
Cuando llegó a casa, entró en su habitación y se dirigió hacia la mesilla y cogió el broche entre sus manos. Lo observó un momento. Era extraordinariamente bello. Lo insertó entre la lana de la toquilla y se dirigió hacia el espejo, que había sobre la cómoda, para comprobar cómo se veía con él. Pero cuando levantó los ojos, el asombro volvió a ponerle la piel de gallina. El broche no se reflejaba en el espejo....
(continuará)

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El Broche (continuación)


Se levantó de la cama, tan deprisa como se lo permitieron sus músculos entumecidos por el frío. Se envolvió en la vieja toquilla de lana y se precipitó hacia la puerta, sin saber qué hacer, ni a dónde ir. Miró a su alrededor. LLovía. Giró la cabeza una y otra vez hacia ambos lados y finalmente se armó de valor, dirigiendo sus pasos hacia el cementerio, donde yacía enterrada su madre.
Ella no creía en espíritus y se negaba a dar por supuesto que el de su madre la había visitado aquella noche. Tenía que haber una explicación y estaba dispuesta a encontrarla. Seguramente habían profanado su tumba y aquello no era más que una broma pesada de alguien, que sabía el cariño que ella le tenía a aquel broche.
Mientras el aguacero descargaba su ira sobre ella, pensaba en aquello y aceleraba el ritmo de su paso. Después de caminar un buen rato llegó al cementerio y se dirigió hacia la tumba de su madre. El mismo pasillo frío y lúgubre de entonces, los mismos nichos, el mismo ambiente gélido y sombrío. Sin embargo había algo extraño en el ambiente. Era como si el tiempo, se hubiera detenido en aquel lugar en aquel preciso momento.
Conforme se acercaba hacia la tumba, su paso se iba ralentizando, como si le hubiera entrado miedo de repente y quisiera demorar el momento de la llegada. Se abrazó a si misma sujetando ambos extremos de la toquilla. El frío era cada vez más intenso y el silencio de aquel lugar más penetrante.
Cuando por fin llegó hasta el lugar preciso, todo a su alrededor comenzó a darle vueltas. No podía creer que le estuviera ocurriendo aquello. Deseó con todas las fuerzas que fuera una pesadilla, pero por más que lo intentó no pudo despertar. Intentó secar el agua de su rostro, que seguía cayendo con insistencia, para poder ver con más nitidez y cuando miró de nuevo comprobó que la tumba de su madre había desaparecido.
(continuará)



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lunes, 20 de octubre de 2008

El Broche (relato-ficción)

Estaba anocheciendo cuando le pareció oír un sonido extraño al otro lado de la ventana. Se acercó a ella y limpió el vaho del cristal con la maga de la camisa. Estaba lloviendo. Pensó que aquel sonido sería debido a la lluvia, que golpeaba en la canalera. Se acostó, como de costumbre, y cuando apenas había apagado la luz de la mesita de noche, volvió a escuchar un sonido parecido a un extraño susurro.
Le entraron escalofríos y al mismo tiempo un sudor helado le invadió la frente. Se levantó de la cama y cuando encendió la luz, comprobó que la ventana estaba entreabierta. Lo miró todo a su alrededor, mientras intentaba abrigarse con una toquilla de lana, que le había tejido su madre hacía mucho tiempo. El aliento se le comenzaba a helar en los labios, cuando volvió a oír el mismo susurro, en forma de palabras entrecortadas y suaves.
Se acercó hacia la ventana de nuevo, intentando cerrarla inútilmente. La golpeó sin resultado y, finalmente, cuando había desistido de su intento, la ventana se cerró sola. El terror se le apoderó del cuerpo, los dientes le rechinaban y comenzó a llorar de angustia. No entendía qué estaba pasando. No sabía nada, solo que hubiera deseado que todo fuera una pesadilla. Pero el frío era real, el ruido era real. Se metió en la cama, tapándose por completo y quedó profundamente dormida, presa del cansancio.
A la mañana siguiente, se despertó como si no hubiera pasado nada. Es posible, pensó, que todo hubiera sido un mal sueño. Pero cuando se ladeó hacia la mesita de noche para comprobar la hora en su despertador, vio sobre ella un viejo broche que había pertenecido a su madre. El hecho no hubiera tenido la menor importancia si no fuera porque su madre llevaba enterrada más de diez años.

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domingo, 19 de octubre de 2008

He conocido a Daniel

Ayer me llevé una sorpresa, porque conocí en persona a Daniel y a sus padres. Hace tiempo que entro en un blog que se llama Un blog para Daniel. Se trata de un blog muy especial que habla de una persona más especial todavía. Un niño rodeado de cariño por todas partes, amado por todos los que le rodean. El cariño que le tienen sus allegados se palpa en cada palabra del blog, en el que intervienen sobre todo su madre y su tía.
Por eso ayer cuando le vi entrar con sus padres en la Taberna donde trabajo, no pude menos que escaparme de la barra para salir a saludarlo, a él y a su padres. Me acerqué a la madre y le dije "¿éste no será Daniel?", se me quedó mirando con asombro de que le conociera y luego comenzamos a hablar, le dije que hace tiempo que entraba en el blog y que le conocía por las fotos.
En fín que en Internet te encuentras con sorpresas cada día. Os invito a entrar en el blog de Daniel, es un lugar entrañable en el que os sentiréis a gusto. De verdad.
Espero poder ver a Daniel en más ocasiones. Un beso desde aquí para él.

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viernes, 17 de octubre de 2008

Quiero ser como la hierba

Hace unos días salió a la luz una publicación digital, con una colección de algunos relatos míos. Lleva por título Quiero ser como la hierba. Hace tiempo que había pensado reunir mis relatos pero ha sido por el empujón de un buen amigo mío, que me decidido a hacerlo.
No se comercializa en librerías convencionales, solo a través de Internet. Si hay alguien interesado en adquirirlo, lo tenéis en el enlace adjunto al título. Quiero deciros que el precio se refiere a los gastos de impresión y que no obtengo beneficio alguno. Pero si hay alguien que quiere la versión gratis, estaré encantada de enviaros un ejemplar del ebook, si así me lo hacéis saber. En la página de mi perfil encontraréis mi correo electrónico.

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jueves, 16 de octubre de 2008

¿Qué pasa con las devoluciones de Hacienda?

Estamos a mediados de Octubre y parece ser que este año, el Ministerio de Hacienda se está demorando en las devoluciones de la declaración de la renta. Hay quien dice que se han secado las arcas del Estado, hay quien dice que está esperando a que abonen el segundo plazo, aquellos a quienes la declaración les salió positiva, hay quien dice que tiene dinero pero se lo guardan para afianzar su depósito. Y mientras tanto nadie te aclara nada, como de costumbre. Es verdad que el plazo termina el 31 de octubre, y si se pasan de plazo hemos de tener la tranquilidad que se abonaran unos ridículos intereses en los bolsillos de los afectados.
Y para colmo de males, seguimos en esta crisis, que ya dura demasiado, aunque algunos la han reconocido solo hace unas escasas semanas. Verse, esto se veía venir hace tiempo, pero claro, como había que pasar las elecciones, se enmascaraban resultados financieros. Que las cuentas, hace mucho que no le salen a este país.
Los que tengan fondos de pensiones, que se aseguren dónde están siendo invertidos, que ya van siendo más, quienes tienen perdidas por varios miles de euros, que dejaran de cobrar el día de mañana, porque por mucho que se recupere esto, esos euros ya no los van a recuperan, al menos en su totalidad.
Mientras tanto seguiremos esperando que los ilustres señores de nuestro gobierno, se pongan de acuerdo en el modo de paliar todo esto, pero con eficacia, que más bien parece que le están haciendo remiendos al agujero económico, en lugar de solucionar de verdad el problema. Que la solución no solo es para quienes tienen hipotecas, que muchos que no les llega para tenerlas, por su bajo nivel adquisitivo, también lo están pasando mal, por la subida de precios, no vaya a ser que éstos tengan que pagar hipotecas de otros mas afortunados, cuando a ellos les está faltando una vivienda propia y algo de pan que llevarse a la boca.
A ver si se les enciende la lucecita a los señores gobernantes y dan con la solución de un problema, que podía haberse empezado a atajar antes, y que por sus intereses personales dejaron en el olvido hasta pasadas las elecciones. Que esta vez nos han tomado el pelo, pero ya vendrán más veces las urnas y entonces a ver cómo se las ingenian para seguir recibiendo votos.

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miércoles, 15 de octubre de 2008

Una de Fábulas y cuentos



Revisando unas cosas en internet he visto una página de fábulas que no tiene desperdicio. Os transcribo una de ellas, pero hay muchas más.

El águila, el cuervo y el pastor
Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:
- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.

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