Apenas sabemos nada de él, tan solo que su nombre era Pedro, Pedrito para los que le querían; que vivía en Sallent, donde era muy querido. En su semblante se veía que era una buena persona, que tenía unas ganas de vivir locas y un entusiasmo por las cosas que le hacía insuperable. Y esto lo sabemos quienes apenas le conocíamos, así que imagino la cantidad de cosas maravillosas que podrán decir de él, quienes le conocían de verdad. Era compañero de habitación de José Luís, mi jefe, gran amigo y algo más, en el hospital donde ha estado ingresado recientemente. En lo poco que le conocimos supimos, que era alguien especial, y como tal lo trataban sus sobrinas, cuidando de él día y noche con una total dedicación.
Pedrito nos dejó el viernes pasado pero seguro que quienes tuvieron la ocasión de compartir su vida con él, guardarán su huella dentro del corazón por el resto de sus vidas.
Desde este blog, queremos manifestar nuestro sentido pésame por este hombre, a quien la muerte no quiso respetar las ganas de vivir.
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