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martes, 7 de octubre de 2008

Los Buitres de la Península Ibérica

Vamos a descansar unos días, mientras esperamos que lleguen más participaciones sobre el amor, un tema denso y complicado.

Ayer casualmente vi un grupo de buitres, que volaban unidos y se dirigían a un mismo sitio, hacia un campo cercano a la carretera. Seguramente habrían avistado allí algún animal muerto y se lo iban a merendar. Esta mañana lo he recordado y me ha parecido bien hablar un poco de ellos.

El buitre es una variedad de rapaces, de las muchas que hay, repartidas por los continentes, aunque en la Península Ibérica solo viven el buitre leonado y el común, junto con el quebrantahuesos y el alimoche.
El Leonado, creo que es uno de los buitres de más tamaño, en algunos casos puede ser incluso mayor que el Águila Imperial. Suele planear, más que volar, en altitudes de 1800 a 3500 metros, aunque a veces pueden descender a los 600 metros por encima del nivel del mar. Los buitres se alimentan de animales que encuentran muertos, aunque no son capaces de cazarlos ellos mismos, debido al escaso tamaño de sus patas. O sea que se aprovechan de víctimas que otros han matado, descuartizándolas luego.
Hay quien dice que la práctica carroñera de estas aves,se ha exagerado, ya que también tienen su coranzoncito, y lo demuestran en la manera de tratar a sus crías. Además a la hora de criar, colaboran ambos miembros de la pareja, incuban do los huevos por turno.



Se podrían decir cosas muy curiosas de éstas y otras aves, pero no quiero aburriros. Tan solo decir que hay varias clases, según el lugar donde viven. Los buitres del viejo mundo, entre los que están las águilas,los azores y nuestros quebrantahuesos y alimoches; y los del nuevo mundo, entre los que tenemos el buitre real y el zopilote.
Y añadir que, lingüísticamente hablando, se llama buitre también a la persona que se recrea con la desgracia ajena, que planea sobre su víctima durante días incluso, y se lanza sobre ella cuando la ve más frágil, y después del ataque, igual que a los buitres, le queda la sangre esparcida por la boca,produciendo un olor tan nauseabundo que aleja a todo bicho viviente de su lado, llegando a terminar sus días en la más absoluta soledad, cosa que sin embargo, no ocurre con la especie alada.

¡Pobres buitres! compararlos con esta variedad, debe de ofenderles muchísimo. Porque, al fin y al cabo ellos comen carroña para sobrevivir y no para recrearse en el mal ajeno.


Todo esto y más lo podéis encontrar en este enlace. El Buitre y la foto aquí.

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