
Ayer nos dimos una escapadita para ver la nieve que hay por allá arriba, en Formigal, y nos quedamos maravillados por la cantidad tan asombrosa que hay, y eso que ya se ha derretido mucha. El ambiente era precioso, las montañas nevadas, la gente disfrutando por todas partes. A pesar de que era jueves, había mucha gente. Algo tiene que ver que esta semana se está celebrando la semana blanca en muchas autonomías y los colegios han aprovechado para organizar excursiones con los peques.

Lo que ya no era una delicia era otra vista que empaña un poco el buen ambiente general. En este sentido un tironcito de orejas para Aramón, que no termina de cuidar a sus clientes para que se encuentren todo lo a gusto que deberían. Me refiero a las zonas habilitadas para comer, donde los cubos de basura no daban a basto y permanecían llenos, sin que nadie los retirara. De modo que los comensales se veían en la necesidad de dejar sus bandejas encima de las mesas, a falta de sitio para tirar los desperdicios. Es una pena que una imagen así, empañe una jornada que podría haber sido perfecta. Esperemos que Aramón, cuide estos detalles, que hay mucho paro y podría haber contratado más gente para dar un servicio que merecía ser inmejorable.
