Dicen que al atardecer las sirenas salen de debajo el agua y acercándose a las playas se sientan sobre la arena esperando al hombre de sus sueños. Cuando éste aparece le encandilan con sus cantos de sirena, le rodean con sus brazos e intentan convencerle para que las acompañe al fondo del mar. Pero a veces estos hombres no se dejan encandilar, negándose a acompañarlas.
Es entonces el momento de las despedidas, de los susurros en la orilla de la playa, de las promesas de retorno que nunca se cumplirán y en definitiva de la ruptura de los sueños que no tuvieron nunca razón para cumplirse.
El sol va desapareciendo lentamente y la oscuridad se cierne sobre la arena, la sirena se despide de su sueño, mientras éste permanece impasible sobre la orilla, sin saber que va a perder una oportunidad irrecuperable para ser feliz.
Pero esperemos qué pasa, todavía no es completamente de noche y la sirena todavía no se ha sumergido bajo el agua.......
(Ésta es mi inspiración sobre la foto)
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