miércoles, 3 de octubre de 2018

Más planteamientos, menos impertinentes y más "haz lo que te apetezca"

Hablando de planteamientos no podemos olvidar las circunstancias que son, a fin de cuentas, las que gobiernan la vida de cada uno. Dichosas circunstancias que siempre aparecen para estropearlo todo, pocas veces para cosas buenas. 
No está mal buscar la tranquilidad que puede ser equiparable a la felicidad. Porque  hace tiempo que ya  he dejado de buscar la felicidad como concepto pero conceptos fuera, ahora aspiro a vivir tranquila, sin sobresaltos, sin broncas, sin imprevistos, dejándome mecer como una pluma que lleva el viento. Uy. Difícil esto se ser pluma y dejarse llevar, pero hay que intentarlo. Por lo menos durante algún tiempo me gustaría tener una vida tranquila, levantarme por la mañana y poner mi música mientras desayuno, salir a pasear con mi perra, ver a mis amigos, no tener horarios ni prisas por volver. Adentrarme en el mar azul y dejarme llevar por las olas. Cosas fáciles pero imposibles algunas veces, casi todas las veces. 
Sería como dejar de templar gaitas y desechar todas las impertinencias absurdas, con eso me conformo, con pasar de los inútiles y los prepotentes que se creen poseedores de la verdad y no saben una moñiga, pero aman de crear polémicas inútiles, para que resalte su ego y lo único que consiguen es hacer un soberano ridículo en el más despiadado de los momentos, o sea, cuando más ridículo hacen. 
Vivir ese momento mágico de no tener que dar explicaciones y en definitiva hacer lo que te sale de las narices pese a quien le pese. Dicho queda. 

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