lunes, 23 de febrero de 2026

VORÁGINE

 Calamidad está en una etapa extraña de su vida, con casi setenta años tiene la sensación de que su vida ha sido un fracaso. Es posible que su objetivo en esta vida haya sido fracasar una vez tras otra. Pero eso sí, hasta este momento siempre se ha levantado tras sus caídas, solo que cada vez tiene menos fuerzas porque sabiéndose en tiempo de descuento, se da cuenta de que ya le quedan pocas posibilidades. 

 Está de vuelta de muchas cosas y cada vez tiene menos fe en el genero humano en general. Le han pasado cosas que nunca imaginó le pasarían y ahora es como si tuviera miedo de caminar por temor a lo que pueda encontrarse. Está falta de cariño, de ese cariño cercano que te protege y te cuida. Por eso quisiera salir corriendo y no parar hasta que se quedara sin fuerzas. Es posible que lo tenga todo hecho en esta vida o es posible que le esperen más sufrimientos. No sabe. 

Mientras tanto se deja arrastrar  por la vorágine, por una extraña vorágine que la va destrozando poco a poco. 

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viernes, 13 de febrero de 2026

Lluvia (Recuerdos de una cabra loca)

 Los días de lluvia entristecen a Calamidad, no por la lluvia en si, sino por los recuerdos que le vienen a la memoria, la mayoría de las veces de acontecimientos que prefiere olvidar. De su infancia recuerda pocas cosas, todas relacionadas con sus hermanos; porque ya de muy niña tenía que ayudar a cuidarlos. Recuerda el miedo que pasaba cuando se quedaba sola con ellos; recuerda que no le hacían caso cuando les recriminaba su comportamiento; recuerda aquella primera tortilla y cuando un día se le cayó un huevo dentro del bolsillo del delantal y se puso a llorar; recuerda aquellas papillas, las de maicena las odiaba porque siempre quedaban llenas de grumos y las de fruta le daban arcadas debido a la acidez de la naranja, Pero sobre todo recuerda aquel día, cuando desesperada porque sus hermanos no le hacían caso salió al balcón de su habitación y pensó mientras, miraba a la calle, lo fácil que sería acabar con todas las penalidades. Pero no acabó. Y ¡Cuántas veces desde aquel día lo ha recordado! Debió de atreverse a saltar pero no lo hizo. No quería darles ese disgusto a sus padres, ni a sus hermanos. Sus padres nunca supieron el enorme drama que le creaban cada vez que la responsabilizaban de sus hermanos porque cuando regresaban a casa ella les decía que se habían portado bien. Con sus padres en casa ya nada importaba.

Recuerda que no tenía tempo de jugar; sus muñecas se quedaban siempre nuevas. Era una suerte poder jugar con muñecos de carne y hueso, como le decía su padre.

Pero ahora ya nada de eso importaba, su niñez fue un buen aprendizaje para cuando fue madre de verdad.

Y mientras sigue lloviendo no puede evitar sentir esa sensación, esa vieja e intensa sensación cuando la tristeza le llenaba por dentro hasta hacerla enfermar. 

(Esto no acaba aquí)

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martes, 10 de febrero de 2026

PENSAR Y PENSAR (diario de una cabra loca)

 Calamidad tiene la mala costumbre de pensar y a veces da tantas vueltas a las cosas que parecen girar como en una noria cuyo freno se ha roto. A veces se le enquistan los pensamientos permaneciendo dentro de un círculo del que no pueden escapar. 

Le ocurrió cuando se divorció y se quedó sola con sus tres hijos. Le ocurrió cuando perdió a su segundo  marido J.L. Le ocurrió cuando falleció su hijo T. Le ocurrió cuando su nuera le montó una bronca semejante a un volcán en erupción. Le ocurrió cuando colgada de un precipicio su hijo I le soltó la mano. Le acurre a cada momento cuando su hijo J le promete cosas que no puede cumplir. 

A veces se pregunta si hubiera sido diferente de haber tenido una hija. Seguramente la habría comprendido mejor o seguramente no. Es posible que se hubiera sentido más acompañada o es posible que no. Pero eso no se puede cambiar y tiene que apechugar con lo que le ha tocado. Lo que si puede cambiar es esa maldita manera suya de pensar, aunque es verdad que no puede evitarlo. Pensar, pensar y pensar. Es lo único que le queda, sus pensamientos y ella acurrucada en una esquina esperando a ver si le llevan a alguna parte o quizá nacieron para ser solo pensamientos. 

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miércoles, 4 de febrero de 2026

QUEMANDO PUENTES (diario de una cabra loca)

 Calamidad ha estado toda su vida intentando ser una mujer libre y , aunque en su interior lo es, siempre han ocurrido cosas que se lo han impedido. A veces piensa que si fuera valiente lo echaría todo por la borda y desaparecería hacia algún lugar donde no pudieran encontrarla. Quizá algún día lo haga.

Porque ella es de todo menos valiente. Tiene miedo a menudo al pensar cómo será su futuro, si es que lo tienen. Y es que Calamidad está cansada, muy cansada. Quizá no es miedo, quizá sea solo ese cansancio que le impide reflotar su vida y la obliga a permanecer en el fondo de ese abismo donde está sumergida hace algunos meses. A veces piensa que se ha equivocado demasiadas veces en esta vida y no aguanta más. Es posible que se equivocara también con la última decisión que tomó, cuando desmanteló su vida y quemó los puentes que la unían con su pasado, para emprender un nuevo camino. Ahora ya no tiene un lugar a dónde volver y eso la desquicia. 

Sus nietos no la necesitarán siempre y cuando dejen de necesitarla no sabe qué hará con su vida, esa vida en la que siempre tuvo la imperiosa necesidad de pensar en los demás. Se ha pasado la vida cuidando personas, primero hermanos, luego hijos, luego marido, luego padre, finalmente nietos. Lo malo es que Calamidad se ha olvidado de ella misma y ahora cuando más necesita de ese abrazo que no llega, está sola. No es una soledad física, que ojalá, es más profundo que todo eso. 

Desde que se ha comprado el portátil ha vuelto a escribir, que ya llevaba casi tres años sin hacerlo, desde que quemó esos puentes que la unían a su pasado. Se ha dado cuenta de que ha dejado de hacer todo aquello con lo que de verdad disfrutaba, salir a dar largos paseos, por ejemplo y se ha propuesto empezar a caminar de nuevo, solo que esta vez no podrá acompañarla su perra, que está muy viejita; porque Calamidad tiene una perra, que, parece ser es la única que la entiende. 

(continuará)

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martes, 3 de febrero de 2026

UNA NUEVA ETAPA COMIENZA

 Mientras el mundo de Calamidad se tambalea, ella ha decidido que necesita seguir con su vida. No puede estar toda la vida lamentándose por lo que sabe que nunca sucederá. Por muy duro que sea debe seguir adelante y enfrentarse a nuevos retos. 

Los días del invierno son duros para ella, que ya había perdido la costumbre de pasar frío, después de los ocho años que pasó en tierras más cálidas. Ahora lleva casi tres años en su nuevo hogar pero no termina de hacer buenas migas con las inclemencias temporales. Y ya que hablo de inclemencias, diré que las hay de todas clases; pero eso ahora no importa. 

Calamidad sabe que debe continuar con su vida, aunque ésta no sea como la había imaginado. Calamidad está sola, completamente sola. Su soledad es más psicológica que física, porque siente que aquellos a quienes más quería han dejado de quererla, es como si la hubieran abandonado en lo profundo de un pozo del que deberá salir sin ayuda de nadie. Y desde esa profundidad no sabe de quién fiarse, a quién creer ni a quién amar.  De momento sus nietos se libran de permanecer a esta ecuación. 

Se ha dado cuenta de que no existen los sueños y con los pies en la tierra está dispuesta a disfrutar de los pequeños detalles que la vida le ofrece. Como los desayunos en el bulevar, los paseos con su perra, las charlas improvisadas con el barrendero de turno o la mujer de la limpieza, con los paseos con su madrastra, las quedadas con sus hermanas. Porque otros pequeños detalles desaparecieron de su vida; su hijo mayor ya no la llama para ir de cañas, ni la invita a comer, ni la llama para tomar un vermú en su casa. Todo eso desapareció y no sabe si volverá. Pero a pesar de todo Calamidad quiere dejar lejos esos días angustiosos cuando pasó lo que pasó y el mundo se hundió bajo sus pies; cuando cada día pensaba en diferentes formas de salir voluntariamente de la vida; cuando esperaba en vano esa llamada, esa disculpa que nunca llegó. 

Ha comenzado una nueva etapa en su vida, que no sabe cuánto durará y mientras tanto seguirá esperando, quizá, que ocurra lo que debería haber ocurrido hace mucho tiempo. 


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