En otra ocasión ya hablé de la excursión al dolmen de Santa Elena y si recordáis prometí que llegaríamos hasta la ermita. Ayer me fui con algunos amigos hasta allí y poco antes de llegar al dolmen nos encontramos con una sorpresa, donde empieza el dique había una valla (parece que las vallas me persiguen) con una prohibición para pasar de una empresa que realiza allí trabajos de no se qué. Por la derecha de la valla se puede pasar haciendo un poco de contorsionismo, y no creo que haya peligro alguno que justifique la colocación de la valla, ya que las obras se realizan bastantes metros más allá, practicamente llegando al dolmen. Pero la cuestión no es ésta, la cuestión es que si hay una prohibición para pasar, ¿por qué no lo avisan al comienzo del camino, antes de pegarte la paliza de andar para nada?. No hace faltan mucho que pensar, para ser un poco solidario con los senderistas y avisar de estas cosas. Seguro que todos los agradeceríamos.La valla, por supuesto, no fue obstáculo para que mis amigos y yo pasáramos al otro lado y lleváramos a buen término la excursión hasta la ermita de Santa Elena.
Una vez en la explanada del dolmen, no hay más que seguir las indicaciones de ruta para llegar a la pista, por donde se accede a la ermita. Sólo de 15 a 30 minutos de ascenso, según la velocidad al caminar, y llegamos al hermoso paraje donde esta situada la ermita. Como estamos en pleno deshielo, el agua brota a borbotones por los barrancos y la fuente de la ermita está preciosa, lo mismo que los alrededores.Habíamos cogido la llave, así que entramos en la ermita para observar cada detalle. Todos deberíamos volcarnos en el cuidado de esta ermita, para conservarla por mucho tiempo. Creo que hay personas que lo hacen, pero deberíamos ser muchos más.
.jpg)
.jpg)

