Mostrando entradas con la etiqueta Otoño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Otoño. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de octubre de 2015

Otoño y ausencia

Los que me conocen saben de sobra que no me gusta nada el otoño, aunque tengo que reconocer que recuerdo a menudo el otoño multicolor de los valles pirenaicos. Aquel otoño donde el tono amarillento y anaranjado viste los montes con sus mejores galas. Aquel otoño cuando al caminar vas pisando bellotas silvestres, hojarasca, cuando el suave calor del día te abandona apenas comienzas a sentirlo, para que te dejes invadir por la temperatura nocturna que comienza a ser algo fría. Las chimeneas humean y el olor a madera quemada llena las calles de esa sensación con sabor a hogar. 
Aquel otoño cuando caen los primeros copos que anuncian la llegada del invierno. 
Alrededores de Ainielle en otoño
Invierno frío del que quise huir. Pero no quise huir del frío de las montañas, sino del hielo que anidó en mi alma motivado por la ausencia y el recuerdo.
Será por eso que no me gusta el otoño. Será por eso.
Hoy he querido escribir porque la cercanía de Noviembre me trae recuerdos, uno bonito, una boda; uno triste, una muerte. En definitiva, ausencia. La ausencia que no me abandona y que me niego  a dejar marchar. 

Será por eso. Será por eso. 

Leer más...

martes, 2 de noviembre de 2010

Amarillento otoño

El otoño amarillento y rojizo, hace acto de presencia y lo cubre todo con su manto de hojas fallecidas, que nunca más volverán a descolgarse de los árboles, porque su efímera vida, las aboca a la muerte, desde el primer día de su existencia. Como a los humanos, como a los vivientes, sin que nada pueda haber, que detenga el manto cruel de la vida misma, que nada más nacer, comienza a cobrarse su víctima.
Es el otoño, el comienzo de un ocaso anunciado, la antesala donde esperamos  la fría llegada del invierno, cuando la nieve helada, al rozarnos la cara, vuelve a recordarnos lo fugaz que ha pasado  un año, que parece que acababa de nacer ayer y volverá a nacer mañana. Y así, año tras año, sol radiante, hojas muertas, nieve, frío, viento....y por fín las flores, las efímeras flores que tampoco vivirán demasiado.
Y si el ocaso de muchas  flores no sobrevive al verano, porque tienen su otoño particular en primavera ¿qué hay de malo en que, si las flores sienten su otoño en su primavera, los demás sintamos la primavera en nuestro otoño?. ¿Por qué habría de ser triste el otoño?.

Leer más...