lunes, 5 de octubre de 2009

Nadie le echará de menos (relato ficción)

Hay un extraño bienestar por las calles de la ciudad, un silencio agradable lleno de paz, Perico se pregunta a qué será debido y pronto obtiene respuesta. Desde el fondo de uno de los patios de la calle alguien le llama ¡Perico! y éste responde ¡mandeee!. Y le susurra al oído ¿Quieres saber a qué es debida tanta paz?, le responde ¡sí! ¡me gustaría!.
La voz, que no se deja ver, sigue musitándole: por fin tenemos paz porque se ha marchado, como un ladrón en la noche, sin hacer ruido, con miedo a ser descubierto, con una enorme maleta repleta de odio contenido, de injusticias brutales, de mentiras atropelladas, de acciones malintencionadas y cobardes, de gritos a mujeres indefensas y niños; pero sobre todo se ha llevado una maleta llena del dolor de los que ha herido, de las cosas que podía haber hecho y no ha querido hacer, de las defensas que convirtió en ataques, de las cosas que ha hecho y no hubiera debido hacer, de omisiones voluntarias,de voces, de muchas voces, sobre todo las suyas, que en lugar de hablar, gritaba, para que pareciera que tenía razón o para creer que daba miedo. ¡Pobrecico! Se marchó y por eso ahora hay calma, paz, por fin podemos respirar hondo sin miedo a infringir ninguna norma por ello. Y aunque pasarán muchos años hasta que este lugar recobre la confianza, algún día volverá a ser lo que se merece. Algún día los niños volverán a ser niños y sus travesuras serán solo eso: travesuras, igual que las travesuras de sus padres, de sus abuelos, y nadie tendrá que rasgarse el vestido por ello. Desaparecerá el acoso despiadado, el miedo, y por fin caminaremos tranquilos, porque no volveremos a verle pasar, enrojecido de prepotencia y chulería. ¿Y se ha ido en silencio?, pregunta Perico a la extraña voz, sí, porque nadie hubiera salido a despedirle, le responde. Las despedidas son para la gente buena que lo merece. Amigos de verdad, parece que no los tenía, y amistades de paso, unas pocas, a quienes libraba de su ira y sus malas acciones.
¿Sabes una cosa Perico? las malas lenguas dicen que de no haberse ido, lo habrían echado, que estaban preparándose para ello con una recogida de firmas, donde habrían firmado casi todos. Pero, querido Perico, la cosa es que marchó, con el rabo entre las piernas, como vulgarmente se dice. Y desaparecida la fiera, se acabó el miedo sí, y como dicen en mi ciudad, desaparecido el perro, se acabó la rabia.
Ahora sí que ha llegado el momento de la traca, de los fuegos de artificio, porque por fin...se ha ido.....es la hora de brindar con cava y de desear que no regrese nunca.
Asombrado Perico le pregunta finalmente a la voz, ¿quién eres?, ésta le responde, soy la voz de la ciudad, la voz de muchas personas, que fueron atropelladas injustamente por él, y que por fin son libres. Ahora cuando salen a la calle y pueden pasear en paz, se preguntan si él estará en alguna parte, mirándose en algún espejo, contemplando unas lágrimas resbalar por sus mejillas, arrepentido del daño que ha hecho.....
¡Qué pena! ¿verdad Perico? Se marchó y nadie le echará de menos...........

(moraleja: que cada cual piense la suya)

8 comentarios:

angelpito injurioso dijo...

Pues ,eso, que se vaya y que no güelva,lo malo es que enseguida vendra otro,ya se sabe,a rey muerto,otro en su puesto.

Sofi dijo...

Hay una moraleja que me ha llegado de alguien sin identificar, y como no le puedo contestar de otro modo lo hago desde aqui, querido pseudónimo, me ha hecho mucha gracia tu moraleja, tanta que todavía me río y bien a gusto, pero te has equivocado en unos cientos de metros. Otra vez será y perdona que no te publique, pero deberás aceptar las normas si quieres ver tu comentario publicado. Atentamente

Sofi dijo...

AH, no olvidemos lo que significa "relato ficticio".

María Reyes dijo...

La literatura está llena de narraciones como esta, aunque sea un tópico,la veo bastante bien. Sigue así.

Pozo sin fondo dijo...

Una narración escrita con enegía que nos quiere dar a entender que las malas acciones no se olvidan, pero tampoco se echan de menos, lo contrario que las buenas acciones, que tampoco se olvidan pero si se echan de menos.
(también tienes este comentario en tu correo con mis datos, me conoces hace tiempo)

Sofi dijo...

"Los pseudónimos y anónimos que quieran ver publicados sus comentarios, deberán enviarlos antes a la siguiente dirección scampodivi@gmail.com , con su identificación de nombre y apellidos y localidad de residencia"´.
Este es el encabezamiento del formulario de comentarios, pero a pesar de él, siguen llegando comentarios anónimos sin identificar, yo les preguntaría a esos anónimos (que creo que son la misma persona) ¿qué parte es la que no entienden?.Quiza esa persona tiene algun trauma de infancia, pero éste no es el lugar adecuado para buscar su curación, acuda a un psiquiatra que será lo mejor.Que poco valor tienen los que para opinar se esconden tras una careta, y que desgraciadicos deben de ser.

Oliveryamigos dijo...

Me uno a la opinión, perfectamente de acuerdo contigo, pasa de ellos y que les den morcilla.

Rogelio dijo...

He oído un rumor de que alguien se ha dado aludido por tu comentario y está cotilleando por allí. Pienso que lo que escribes puede aplicarse a muchas personas, que cada cual haga exámen y se aplique lo suyo, pero pensar que todo lo que escribes va referido a alguien me parece ridículo y si alguien se da por aludido por algo será. Yo no me identifico con lo que escribes y por lo tanto no se me hubiera ocurrido pensar que esto iba por mí. Todas tus reflexiones son profundas y nadie debe quedarse en la superficie, las palabras casi nunca son lo que parecen, hay que saber intrepretarlas.Pero no todos saben entender el uso de la metáfora y tampoco hay que reprochárselo. Volveré a visitarte.
Rogelio