La semana pasada hicimos una escapadita rápida a Madrid para ver el Museo del Prado y el Thyssen y de paso para hacer un recorrido por las calles del Madrid histórico, que es precioso. Es una temeridad que se diga que el museo del Prado puede verse en un día, porque harían falta meses para verlo completo en profundidad, pero cuando no se tienes esos meses hemos de conformarnos con las pocas horas de que disponemos, las suficientes para saborear la miel y que nos quede el gusanillo de regresar a él con más tiempo.
El del Prado lo componen innumerables salas, por las que te pierdes, como no vayas con cuidado, porque el plano está algo confuso y se presta a errores, todas ellas magníficas, pero a mí las salas que más me gustaron fueron las dedicadas a Goya; ver al natural obras de un pintor tan insigne es siempre una delicia para los sentidos. No voy a resumiros este museo, porque sería imposible, además hay páginas web que podéis visitar para conocerlo. Pero no dejéis de visitarlo.
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Nunca había visitado el Madrid histórico y me pareció muy bonito, entrar en él fue retroceder siglos en el tiempo y disfrutar del arte en el más amplio sentido de la palabra. No os lo perdáis. Yo estoy dispuesta a regresar para profundizar en todo lo que vi.
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