La risa un poco ronca y una barba que siempre pincha, junto con ese caminar de aspecto desgarbado, le hacen ser una persona especial. Cada vez que detengo mis ojos frente a los suyos, me doy cuenta de que lo que más me atrae de él, es la mezcla de todas esas cualidades, que le hacen tan diferente. Como cada tarde, le beso en la mejilla y siento sus pinchos taladrar mis labios, luego escucho su risa bronca mientras sus brazos rodean mi cintura y no puedo menos que estremecerme. Con cariño despego sus brazos de mi cuerpo poco a poco y le llevo de regreso al manicomio.
viernes, 22 de junio de 2012
El regreso (microrrelato)
Publicado por
Sofía Campo Diví
en
10:17
Etiquetas: literatura, microrrelatos
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