viernes, 2 de noviembre de 2012

Aunque Noviembre se vista de seda.....

Cuando era niña ya lo odiaba, con sus días grises y  sus calles húmedas por la niebla. Me refiero al mes de Noviembre. Treinta días oscuros y aburridos, que no son ni fríos ni calientes. Ya desde su comienzo este mes es tétrico, con sus días de muertos y difuntos. La muerte no tendría que ser tétrica, pero las tradiciones se empeñan año  tras año en mostrarla así, aunque muchas veces sean sátiras insulsas de lo que de  verdad es. Los zombis llenan de ruido las  calles la víspera del 1 de Noviembre y si la muerte se pudiera personalizar, estaría desternillándose de la risa  viendo tan ridículas apariencias. Porque a veces las tradiciones que nos empeñamos en crear dan risa. 
En cambio olvidamos esas otras maneras de recordar a los difuntos, esas maneras que sí que fueron tradición en su día y que hemos olvidado. ¿Quién recuerda hoy día aquellas representaciones de D.Juan Tenorio? No me las perdía nunca. Pero ¿saben ahora nuestros hijos y nietos quién era D.Juan?
Me temo que no. Ya no se enseñan esas cosas en la escuela. Claro que, con el aluvión de reformas educativas que hemos tenido los últimos veinte años, el pobre Tenorio anda por las escuelas algo despistado y no  sabe dónde meterse el pobre.
Pero no hablemos de tradiciones olvidadas. NO todo es tan malo en el mes de Noviembre. Por ejemplo el Pirineo se viste  con muchos  colores durante este mes, nunca está más bonito. Es ahora cuando el monte se viste con sus mejores galas, luciendo tonalidades amarillas,anaranjadas, rojizas, marrones, verdes, blancas. Sí también blancas porque la nieve asoma ya por las cumbres, esas mismas cumbres desde donde puede contemplarse el espectáculo del otoño. Un otoño que viste al Pirineo de gala y le da un semblante majestuoso. Y si se pudiera personalizar podría decirse que Noviembre se ha puesto su traje de noche, se ha maquillado, se ha enjoyado y se ha subido en un carruaje de cristal.
Mientras tanto entre todos seguimos destrozando la naturaleza, esa misma que este año no ha querido darnos rebollones,  ha desbordado sus ríos, y ha soplado tan fuerte que millones de personas han temblado. 
Pero ¡qué horror! ¡Si todo ha empezado hablando de Noviembre, el mes nefasto y me empeño en vestirle  de seda para que parezca más bonito! Pero Noviembre es Noviembre y, parafraseando el refranero, aunque Noviembre se vista de seda, Noviembre se queda. 



2 comentarios:

José Angel García Landa dijo...

Que no, que ibas muy bien, viéndole el lado bueno a la cosa; pero al final has tirado a lo pesimista. Qué tal si lo dejamos en "de todo un poco", bueno y malo que van mezclados en noviembre como en la vida en general. Que pases buen día.

Sofi dijo...

Bueno, bueno, poco a poco.