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Hace unos días me sorprendieron las palabras de una persona que me hizo el siguiente comentario "Sofí, ya me he enterado de que te has ido del restaurante" y como la expresión implica voluntariedad y puede llevar a equívocos quiero aclararlo, más que nada para mis conocidos y amigos.
Igual que se lo dije a esa persona. NO ME HE IDO, sino que, en contra de mis deseos, ME HAN DESPEDIDO. Con lo cual no puede decirse que me he ido sino que me han echado, cosa muy diferente.
Y lo digo porque yo siempre cumplo los contratos, aunque a veces me pese, supongo que como cualquier persona seria.
El día 25 de Enero fui a trabajar como de costumbre y me encontré con la sorpresa del despido. Es verdad que me olía una reducción de jornada, pero esto no. Os podéis imaginar la cara de gilipollas que se me quedó, porque nunca
hasta ahora me habían tomado el pelo de esta manera. Después de poner mi
vida patas arriba para aceptar este contrato va y me despiden de esta
manera que no tiene nada que ver con las promesas de hace pocos meses, cuando me aseguraron que me iba a jubilar en la empresa. Pero el destino tiene siempre la última palabra y parece ser que se ha pronunciado por derroteros tan diferentes que no tienen nada que ver con la idea inicial.
Por eso nunca mejor dicho y echando mano del refranero, puedo decir que para este viaje no hacían falta tantas alforjas ni tanto bombo. Y visto desde el aquí y el ahora cada día que pasa lo tengo más claro, me han utilizado para arrancar el negocio y después de las palizas para ponerlo en marcha, después de jornadas de trabajo de más de doce horas a veces, ahora se me quitan de encima igual que te quitas una mota de polvo del hombro. Y nada tiene que extrañar porque muchos empresarios lo hacen.
Y para que no haya malentendidos, quiero aclararlo y decirlo a la cara y en público, porque pienso que daña mi imagen, de cara a un trabajo futuro, que otras empresas piensen que no he cumplido mi contrato o que he dejado tirada a una empresa.
Se podrán decir muchas cosas, pero la verdad solo tiene un camino y es el que os acabo de contar.
A pesar del despido no les guardo rencor, no sería justo, porque aunque es una faena, me han hecho un enorme favor.
Mis amigos, olvidad
que alguna vez estuve allí.
Así que, cuantos acudiáis a mi centro de trabajo para verme y de paso cañazo (nunca mejor dicho), de ahora en adelante tendréis que verme en otra parte, no acudáis allí porque no vais a encontrarme. Ya nos veremos en otro lugar (por falta de garitos será) y os invitaré a las cañas, faltaría más (o a penaltis que ahora estoy en el paro y no tengo tanto presupuesto).

