jueves, 28 de mayo de 2015

Poner la vela donde sopla el aire y no viceversa

Acabo de encontrar en google un escritor y clérigo francés del siglo XVII Jacques Benigne Bossuet (1627-1704) que definía la política así:

"un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir" 

Y me ha chocado porque sin conocerlo justo ayer escribí en mi facebook algo relacionado con esta idea:


Reflexión de andar por casa sobre el resultado electoral: los que han ganado, no han ganado porque no pueden gobernar; los que no han ganado porque no les llegan los votos pero harán coaliciones, han ganado haciendo trampas entrando con otra marca; los unos preparan su salida por la puerta de atrás, los otros haciendo trampas entran por la puerta de atrás. Vaya follón se va armar como no ensanchen la puerta de atrás. Los que salen por los que entran, más de lo mismo.

Por cierto aquí ¿También aplicarán la norma de "antes de entrar, dejen salir"? 
Lo que yo veo es que parece que los que salen no tienen prisa en salir, pero los que entran lo hacen a toda velocidad. ¿Será que no quieren quedarse sin sillón? Porque en este batiburrillo ¿habrá sillones para todos?.......


Y esto no es nada comparado con la sarta de insensateces que todos ellos, los "ganapierde" y los "pierdegana", están diciendo y haciendo desde que se conoce el resultado de las elecciones, esperado por otra parte. 
Los primeros porque no se resignan a dejar de gobernar, tradúzcase abandonar sus sillones, y los segundos porque ya antes de comenzar a gobernar se están saltando algunas de sus premisas politiqueras; que antes de las elecciones no se hablaban con sus contrarios y ahora milagrosamente han comenzado a hacerlo. Porque la política manda y pueden ser necesarios algunos pactos para que finalmente lleguen a ocupar sus sillones de mando. 
Y es que la política es así, donde ayer dije digo, ahora digo Diego. Y todo vale con tal de gobernar. 
 Ya veremos cuando los que llegan, si es que consiguen finalmente entrar, y se encuentren con lo que se van a encontrar, ya veremos digo por dónde les da el aire. Ya veremos si van a poder cumplir tanta promesa. Porque según dicen los expertos hacer promesas está bien para que te voten, pero que luego hay que gobernar, que es muy distinto y no es tan fácil; que los toros se ven muy bien desde la barrera, pero las cornadas se sufren en el ruedo. 
Y los toros últimamente andan un poco revueltos, por aquello de los descalabros ocasionados por el gobierno "saliente que no quiere salir". Ya veremos si el gobierno que "quiere entrar pero todavía no le dejan" puede arreglar el desaguisado o finalmente tendrá que tirar por la calle de en medio que decimos en mi pueblo, o sea hacer lo que se pueda y tirar para delante. 
Mucho me temo que los que quieren entrar a toda prisa bien pronto se van a encontrar con alguna sorpresa, porque no deja de ser extraño que, precisamente ahora, los que salen que no quieren salir hayan comenzado a destruir documentos haciendo limpieza en los cajones. Que bien está que tiren sus caquitas, para que los que entran puedan guardar las suyas. Porque tratándose de política sean unos u otros, mierda va a haber mucha, seguro. 
Así que mientras patalea la señora Aguirre igual que una niña que ha perdido su muñeca, los otros van ganando posiciones y se van haciendo su composición de lugar.
Eso sí yo les diría bien claro que posiciones pueden ganar todas las que quieran pero que lo que se dice tomar no queda ya mucho que tomar, que está todo tomado. O sea que no queda ya nada que robar. Porque en otras ocasiones ha pasado que, palabrerías y promesas aparte, lo que de verdad les interesaba a tantos políticos eran esas arcas, que se prometían bien llenas. Pero los tiempos han cambiado y desde que empezó la crisis por lo visto comenzaron a robar más deprisa y del tesoro del pirata ya no queda nada.
Porque la política es pura piratería y si no, tiempo al tiempo, que ya discurrirán estos la manera de sacarnos lo poco que nos queda con cualquier pretexto sutil para llenarse los bolsillos. 
Y no nos llevemos a engaño que, sorpresas  va haberlas, porque ya lo dijo Jardiel Poncela (1901-1952), ilustre escritor, que "los políticos son como los cines de barrio, que primero te hacen entrar y luego te cambian el programa". Por cierto este mismo escritor dijo también que "el que no se atreve a ser inteligente, se hace político". 
Ya me lo diréis en una temporada. A ver si los que llegan son capaces de poner la vela donde sopla el aire  y no viceversa.

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martes, 26 de mayo de 2015

A clase con Chula

Ahora vivo en una localidad donde hay muchos perros y a Chula no le ha quedado más remedio que aprender a convivir con ellos. Antes temía a los perros que no conocía debido a que le mordieron dos perros cuando era una cachorra, pero poco a poco ha perdido el miedo y ahora disfruta mucho jugando y corriendo con ellos. Digo esto para introducir lo que quiero contar hoy.
     El hecho de ver y observar la cantidad tan grande de razas de perros que hay por aquí me ha llevado a unas reflexiones. La mayoría   de las veces a quienes hay que adiestrar es a los amos, la mayoría o la totalidad de las veces. Ahora que hemos estado yendo las dos, Chula y yo, a unas clases de adiestramiento, me he dado cuenta de la cantidad de cosas que hacen mal casi la totalidad de personas que tienen perros. 
     Ambas hemos aprendido mucho, a caminar juntas sin tirar una de la otra, por ejemplo; ella ha aprendido a obeceder y yo a dar ordenes. Chula es ya capaz de caminar a mi lado sin necesidad de correa (aunque por el casco urbano se la pondré por aquello de las multas, ya que está prohibido llevar perros sueltos); ya no persigue ardillas y no se altera cuando ve gatos. Esto entre otras cosas. 
Se sienta, se tumba, se hace la muerta (bueno esto último lo estamos practicando todavía).
     Lo básico del aprendizaje es que ella sepa que deba obeceder y yo sepa darle ordenes oportunamente. Así de fácil. O así de fácil se vuelve después de haber practicado lo suficiente.
Una cosa que no hay que olvidar es que hay que practicar siempre una vez que has aprendido los mecanismos, ya que si dejas de practicar ambos, amo y perro, se vuelven perezosos y olvidan las cosas aprendidas. 
Chula  en el pipican mirando un perro que se acerca
     Esta mañana cuando hemos llegado al pipican un perro ha subido las patas a mi camiseta y su ama tan tranquila. Si a ese perro no le enseñan que eso no se debe hacer ¿cómo lo va aprender? El otro día un hombre iba con dos perros sueltos que se abalanzaron sobre nosotras y el amo tan tranquilo; le dije que si sus perros acostumbraban a hacer eso debería llevarlos atados, me respondió que solo querían jugar, como si eso justificara su actuación; otro día me abalanzaré yo sobre él a ver qué le parece. A esto voy cuando digo que hay que adiestrar a los amos también. 
     Tener un perro conlleva saberlo cuidar y entre las cosas que le debemos proporcionar para atenderlo adecuadamente es la educación que necesita para saberse comportar. Que no solo de pienso se alimentan los perros sino de todos los mecanismos educativos que necesita para vivir en sociedad. 

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sábado, 2 de mayo de 2015

Una Persona llamada madre

Cada año cuando llega el día de la madre, además de odiar profundamente este día, me hago muchas reflexiones, que casi nunca llegan a ninguna parte. Todos los días del año deberían ser el día de la madre, o si no, seamos madres solo el día de la madre. 
Hay  madres de infinitas clases, diría yo que tantas como mujeres e incluyo también a las que no han tenido hijos. Sus maneras de ejercer la maternidad se despliegan en un abanico amplio de posibilidades, todas igualmente importantes. Y lo importante no es la manera en que cada mujer se desarrolla como madre, sino como se siente. 
Voy  a decir una barbaridad que muchas me reprocharéis, hay un adjetivo que nos une a todas las madres, que el corrector no me deja escribir, así que figuraros y tendréis que quedaros sin saber qué era. Pero hacer uso de la imaginación y lo averiguaréis.

No sé si os habréis parado a pensar alguna vez cómo os ven vuestros hijos. Si lo hacéis es posible que muchas os llevéis una sorpresa soberana.
Una vez uno de mis hijos me dijo "mamá tu has nacido con 45 años" (de esto hace ya algunos años).  Me quedé pensando y me di cuenta de que tenía razón, era así como me veía. Ellos no nos ven como personas,  nos ven como entes raros que estamos allí para lo que necesiten a cambio de una carantoña de vez en cuando. Y lo curioso es que nos basta con esa carantoña para sentirnos bien.

Una convicción que tengo hace años es que los hijos casi nunca conocen a sus madres en profundidad, a lo mejor es que tiene que ser así. Hacer la prueba y preguntarles a vuestros hijos cuál es vuestro color favorito, qué tema musical os hace vibrar, cómo son vuestros compañeros de trabajo, cómo son vuestros amigos, cuántas veces habéis ido al médico el último año, qué libro habéis leído hace poco, cuales son vuestras ilusiones y vuestros sueños.
Digo esto sin acritud, pero parece que las madres solo estemos allí para dar y somos tan tontas que si no damos no estamos contentas. Y los hijos están allí para pedir, porque hasta cuando dan están pidiendo. Si no cuando tu hijo te bese pregúntate cuánto te va costar este beso. Y siempre siempre los besos tienen un precio.
Una amiga me contó una vez que su hijo solo la llamaba para pedirle y ella se lo reprochó; al día siguiente la llamó y hablaron de varias cosas, ella se sorprendió de que no le pidiera nada a lo largo de la conversación; colgaron y a los cinco minutos el hijo la volvió a llamar y le dijo que necesitaba unas deportivas nuevas. Me reí porque al menos en esa ocasión el hijo se hizo un poco su propio marketing, la primera llamada había sido gratis. 
Cualquier tipo de madre lo único que quiere para sus hijos es que sean felices y pagamos el precio que sea preciso con tal de  verlos bien. Y no importa la edad que tengan los hijos, porque, como dijo una vez una amiga mía, los hijos son como una enfermedad crónica, no se acaban nunca. Digo esto desde el humor, que nadie lo malinterprete.
Y Por si algún hijo del mundo mundial lee esto quiero decir: 
¡¡¡¡somos madres, pero también somos personas!!!


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domingo, 26 de abril de 2015

Por los Campamentos Urbanos de Zaragoza que deberían costar lo mismo para todos

Ahí va mi grano de arena, no es mucho pero muchos "pocos"  hacen lo MUCHO.

Os invito a entrar en ESTE ENLACE  y a difundirlo.

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sábado, 25 de abril de 2015

El wasap, ese motivo de discordia

Ocurrió ya con los correos electrónicos, que desde que existen paulatinamente dejamos de escribir cartas. Ahora ocurre con la comunicación, que desde que existe el wasap estamos dejando de utilizar otros medios de comunicación más personales, como hablar por teléfono, enviar mensajes de los de antes me refiero. El wasap se nos ha apoderado de tal modo que si no lo tenemos conectado no somos nada.
Bien está lo que está bien pero sin pasarse.
El wasap para momentos puntuales está bien pero sin que se nos apodere. 
Yo tengo dos correos electrónicos, teléfono fijo y móvil con wasap por supuesto. Pero tengo una norma: para las cosas verdaderamente importantes utilizo el teléfono de toda la vida al estilo tradicional.
Esto viene al caso de que algunas personas pueden sentirse molestas o menos queridas cuando se dan cuenta de que las has bloqueado en tu wasap.
 Por eso desde aquí quiero reivindicar mi derecho a tener el wasap activo para quien yo considere oportuno sin que nadie se sienta ofendido por ello.
Por ello que cada cual haga con su wasap lo que le salga de las narices sin que les corten la cabeza por ello. O si no preguntaros cuántas broncas habéis tenido por el dichoso wasap. 
(Opiniones de una cabra loca)

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domingo, 12 de abril de 2015

Aspirinas y vida cotidiana (filosofía de andar por casa)

A veces en la vida cotidiana ocurre que durante largo tiempo vivimos dentro de unas coordenadas concretas de convivencia, que nos llevan flotando dentro de una realidad no real. Esa rutina empaña lo que de verdad hay en todas esas relaciones. Lo llamo rutina por llamarlo de un modo gráfico. Las empaña del mismo modo que las aspirinas empañan los síntomas de algunas enfermedades. Si me duele la cabeza y en lugar de acudir al médico para que diagnostique la causa, me tomo dos aspirinas, seguramente conseguiré que deje de dolerme, pero no sabré a qué es debido ese dolor. Así viviré engañado durante el tiempo que duren mis aspirinas.
¿Qué ocurrirá cuando no tenga aspirinas y la cabeza vuelva a dolerme? 

Con las relaciones pasa lo mismo, que sumergimos los problemas  hasta que se nos terminan las aspirinas. Entonces un cataclismo entra en nuestra vida arrasando con todo lo que encuentra a su paso. Y nos preguntamos por qué han cambiado tanto las circunstancias, por qué han cambiado tanto las personas, por qué hemos estado ciegos tanto tiempo. 
Es frecuente oír comentarios del tipo "no te reconozco"  o " nunca habíamos tenido estos problemas" y no es que hayamos dejado de reconocer a las personas, simplemente no las conocíamos, porque todos estábamos tomando aspirinas de mil maneras, de este modo nos tolerábamos, hacíamos que nos apoyábamos, fingíamos que estábamos unidos. Y no se puede reconocer a alguien si previamente no se le conoce. Se terminaron las aspirinas y cada cual se manifestó como era lanzando contra los demás los dardos envenenados que mantenía ocultos en un  cajón, posiblemente en el mismo cajón donde  guardaba  las aspirinas. 
Desde hace un tiempo cuando no reconozco a alguien me miro en el espejo e intento asumir mi parte de culpa, lo que nunca haré será asumir toda la parte, porque en esta vida los problemas de convivencia nunca tienen  un único culpable.
 (Filosofía de una cabra loca, con perdón de la cabra)

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lunes, 23 de marzo de 2015

Escuchar, esa tarea tan difícil

Hace unos días me llegó a facebook la siguiente frase: "nuestro peor problema de comunicación es que no escuchamos para entender, escuchamos para contestar" y como me gustó la frase y me pareció muy real, la compartí. Mi amiga Maribel, no creo que se moleste porque la nombre, profundizó todavía más diciendo: "nuestro peor problema es que no escuchamos y para colmo respondemos". Y tiene más razón que un santo. 
Porque cuántos malos rollos se podrían evitar con tan solo leer dos veces una frase, pensar dos veces algo que hemos escuchado y contar hasta diez antes de responder. Pero ocurre que nos dejamos llevar por las ideas preconcebidas, que un día anidaron en nuestra cabeza y no nos paramos a pensar si eran o no ciertas, o si lo pensamos dimos como cierto algo que no lo era, aunque los argumentos fueran tan flojos que no se sostuviean. Cuando los prejuicios te absorben es lo que tiene, que ya ni escuchas porque piensas que no merece la pena, que es más de lo mismo. Y así vamos tejiendo una bola, que cada vez es más grande y que un día termina aplastando todo lo que encuentra a su paso. No escuchamos y para colmo respondemos. 
Y no escuchamos porque no nos interesa escuchar, porque eso podría llevarnos a reconocer nuestros errores. Preferimos en lugar de eso gritar cada vez más fuerte para que parezca que tenemos más razón, y es que cuando no se escucha es el peligro que corres, que ya solo nos queda el gritar para hacernos valer, sin percatarnos del ridículo tan enorme que se nos acerca. 
Y mientras la bola crece no nos importa la destrucción que acarrea, a veces toda una vida. 
Por eso estoy de acuerdo con Maribel, para colmo respondemos. Y respondemos sin darnos cuenta de que nuestras respuestas no tienen nada que ver, pero nada en absoluto, con lo que se debería haber entendido, o como poco escuchado.
Todo el mundo tiene derecho a que se le escuche y a escuchar sinceramente. Y para escuchar sinceramente hay que ponerse en el lugar del otro, es la única manera de comprobar si hemos entendido o no, a no ser que  queramos  cargarnos a esa persona, en cuyo caso me callo. Da igual que esa persona sea un desconocido, un hermano, un amigo. Esto vale para todos porque en todas partes cuecen  habas......
Y si queremos ser buenos comunicadores todos deberemos ponernos en todos los lugares, yo también claro, en el lugar del que escucha para responder, del que no escucha y encima responde, y del que habla y no le escuchan, del que habla y sin escucharle le responden. 
Y para escuchar no hay más que prestar atención.  O sea tarea para rato.

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