sábado, 23 de marzo de 2013

La misma rabia de aquel día

Saltar al vacío y seguir cayendo sintiendo la fuerza inexorable del viento empujarte hacia abajo, con el pelo alborotado tapándote el rostro, moviendo los brazos como intentando volar sin conseguirlo.
Caminar por el desierto días y días buscando agua, imaginar un espejismo y al llegar a él darte cuenta de que no existe. Dormirte cada noche con el único deseo de que venga a visitarte a tus sueños y despertar con la decepción de no haberle visto. Recordar aquellos días cuando parecía que todo era alcanzable y que podían cumplirse los sueños y al  ver vacío su sitio en el sofá, en la mesa, su lado de la cama, su taza favorita, volver a preguntarte ¿por qué?
Hoy hubiera sido su cumpleaños y me sigo preguntando por qué mientras camino sin rumbo hacia ninguna parte y  sigo sintiendo  la misma rabia de  aquel día.



4 comentarios:

Nuria dijo...

Recordar es a la vez doloroso y bonito. Pero no te anquiloses en el recuerdo si este te paraliza. Hay que vivir.

Sofi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sofi dijo...

Ni me siento anquilosada, ni paralizada. Si no que te lo digan los que me ven a diario.

José Angel García Landa dijo...

Animo y adelante; y a recordar los buenos momentos, que así duran.