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lunes, 19 de junio de 2017

Que el Agosto no lo haga solo el jefe


Resultado de imagen de bandejas de camareros

Pronto comenzarán las vacaciones y a menudo se llenaran los hoteles y restaurantes. Pero la mayoría de las personas que visiten alguno de ellos no se pararán a pensar en qué condiciones trabaja el personal de hostelería. Siempre se da por hecho que ese personal que nos atiende cuando entramos en un restaurante está cotizando las horas que trabaja y gana lo que manda su convenio. 

Pero si nos adentramos en alguno de ellos por la circunstancia que sea nos daremos cuenta de que es posible que la realidad no tenga nada que ver con la norma. No quiero pensar que esos empresarios están estafando a sus trabajadores, voy a pensar que no saben sumar. Que no saben cuando terminan  las cuarenta horas semanales y cuándo deben pagar horas extras; que no saben de relojes ni horarios. Hay un tópico que dice que en hostelería se sabe cuándo se entra a trabajar pero no cuándo se sale. Eso está bien, pero el empresario debería saber que debe pagar al trabajador todas esas horas que trabaja de más fuera de horario. 

Está bien que el dueño de un restaurante haga el Agosto, como dice otro tópico, pero que lo haga explotando a los trabajadores, eso ya no está tan claro. No es exageración, he conocido un caso de cerca. Un camarero de un restaurante de algo de renombre que cotizaba por diez horas total tres días de  un fin de semana,  trabajaba más de 36 por la desgraciada cifra de 180 euros; llegó el verano y el jefe le hizo la oferta de verano: cotizar 30 horas semanales, trabajar 6 días a la semana, mínimo doce horas diarias, turno partido, por 1200 euros. (Eso ya lo cobraba yo hace trece  años, en plena crisis, por contrato de cuarenta horas cotizadas y trabajadas)

El convenio de hostelería de Valencia ordena  1153 euros mensuales a un camarero que trabaja cuarenta horas semanales, con  dos días de fiesta a la semana.
(Como anécdota diré que las compañeras de esta persona, en cocina, todavía cobraban menos. Eran extranjeras, para que digan que no hay racismo)

Que sí, está muy bien que los restaurantes hagan el Agosto, pero ¿no deberían hacerlo también los trabajadores? Porque señores, a mi no me salen las cuentas. Y no es que la gente no quiera trabajar, que si que quiere, pero ver lucrarse al jefe cuando a ti no te queda tiempo ni para  dormir, en mi tierra le llamamos de otra manera.

ÉSTE  debe ser el empleo que dice Rajoy que se está creando, este tipo de contrato basura con salario de moñiga de vaca, o sea un fraude en toda regla, consentido por el gobierno para hacer ver que está creando empleo.

 Por lo menos a partir de ahora cuando entremos en un bar, hotel o restaurante, que sepamos que el personal que nos atiende quizá le esté regalando al jefe parte del salario que nunca cobrará. Un aplauso para ellos y que pronto encuentren un trabajo digno de verdad, donde al Agosto no lo haga solo el jefe.  

Y no quiero decir que esto se haga en toda la hostelería, que hay sitios dignos que pagan lo que deben. 

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domingo, 29 de agosto de 2010

Dando el finiquito al mes de Agosto, los tomates siguen verdes

 Está a punto de terminar el Agosto más largo de mi vida, tanto que a veces he pensado, que no se acabaría  nunca. No he tenido tiempo para ninguna otra actividad, que no fuera trabajo y más trabajo.
Estaba todo preparado para afrontar el mes de Agosto, cuando la camarera que habíamos contratado, decidió marcharse captada por  la competencia, avisándonos de un día para otro. La segunda camarera, que ya había trabajado con nosotros varios meses y, que debía regresar en Agosto, decidió no hacerlo, con el agravante de que todavía nos debía unas cuantas horas de trabajo, que cobró por adelantado, pero nunca llegará a trabajar, dado que está en paradero desconocido. Nos costó casi tres semanas encontrar a alguien, que finalmente llegó, y con la colaboración especial de la hija de un amigo hemos sacado el mes a flote. Pero menos mal que está llegando a su fin.
Se dulcificó el tema con la llegada de mi nieta y sus papis claro, aunque no pude disfrutar del todo de su visita, porque no pude tener ni un día de fiesta, y me tuve que conformar con verlos entre ración y ración, cuando la afluencia bajaba un poco.
En fin la vida te da estas sorpresas y hay que apechugar con todo. Ya vendrán tiempos mejores, donde la lealtad de los trabajadores sea un valor y al menos avisen con quince días para darte tiempo a buscar otra persona, donde la honradez prime ante la estafa y donde disfrutar de tu nieta a tope  sea un placer que no te puedan negar.
El otro gran desastre del verano ha sido el huerto, que, por los avatares antes mencionados, no hemos podido atender y  está finiquitándose poco a poco, sin remedio. Menos mal que hemos podido coger algunas judías, lechugas,  pepinos, y con lo solicitada que está  el agua de la acequia, no se cuándo vamos a poder regarlo un poco, a ver si sobrevive algo y los tomates se deciden a madurar, que verdes lo que se dice verdes, están un montón. Tendremos que recitarles aquello de "verde que te quiero verde, verdes hojas, verdes ramas", y verdes tomates también (que Lorca me perdone). Aunque eso sí, siempre nos quedará la opción de poder comerlos fritos, como en la película.
 ¡Ah! se me olvidaban las patatas....ésas si que son el gran enigma ¿habrá o no habrá alguna patata bajo la  tierra?
La respuesta, en unas semanas....
¡Feliz fin de Agosto! (espero que con la llegada de Septiembre me quede tiempo para leer, escribir y subir algún monte)

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