martes, 14 de octubre de 2008

Vida para él.

Este fin de semana he visitado el blog de Jubilado y he visto un post que me ha conmovido. Lleva por título Una vida para Carlos. Es un llamamiento a la solidaridad para colaborar en la curación de un niño de corta edad, que padece una enfermedad extraña, de esas que se dan pocos casos.
Os invito a visitar el enlace donde se informa del tema para que colaboréis si lo estimáis oportuno. Los datos completos los escontraréis aqui
Mucha suerte ¡Carlos!

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domingo, 12 de octubre de 2008

Felices Fiestas a los zaragozanos


Como todos sabéis, hoy celebramos la festividad de la Virgen del Pilar, y como buena zaragozana, quiero felicitar a todos los que celebran hoy sus fiestas patronales, sobre todo a las pilares. ¡¡Muchas felicidades!!.
Ya hace casi cuatro años que me fui de Zaragoza y me vine a Huesca y, aunque estoy muy bien en el Pirineo oscense, no puedo evitar recordar muy a menudo mi tierra, llena de gente estupenda y acogedora. Por cierto a los zaragozanos nos llaman "almendrones" en esta tierra donde vivo ahora, supongo que, para no ser maliciosa, será por la cantidad de almendros que tenemos, aunque otros le atribuyan otras connotaciones mas desagradables que nada tienen que ver con la realidad. Y sin entrar al trapo, que no viene a cuento, todos sabemos que en altitudes superiores a los 800 metros la madera de los árboles es mucho más dura,rígida y fría. ¡Que le pongan un mote a eso!.

Felices Fiestas.

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viernes, 10 de octubre de 2008

¡¡¡¡¡¡Aviso Urgente!!!!

Este es un aviso importante, sobre todo para los contactos de mi correo electrónico. No abráis mensajes, con asunto "oieeeeeeee", que os pueden llegar desde mi cuenta de correo, porque yo NO los he mandado y son virus troyanos, me lo ha avisado esta mañana mi antivirus. Además me han llegado devueltos varios de esos correos mandados desde mi correo, de los que no tengo ni idea.
Avisad a todos vuestros contactos por si acaso.

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miércoles, 8 de octubre de 2008

Polvo de recuerdos de infancia


No lo pude evitar. Sabía que estaba cerca del lugar ¿cómo iba a marcharme sin echar una mirada siquiera a la vieja escalera centenaria?.
¡Si las escaleras hablaran! (pensaba mientras entreabría el viejo portón de madera). Si hablaran seguro que podrían llenar cientos de páginas con otras tantas historias, casi legendarias, de los acontecimientos que ocurrieron en aquella época. Cientos de pisadas diferentes, de hombres, mujeres, niños, ancianos, que les dieron vida. Y como el eco imparable de una voz en medio de los valles, aquellos pisotones sobre los peldaños, resonaban una y otra vez, cuando la chiquellería las subía o bajaba, en un interminable ir y venir, desde la casa de la abuela hasta los glacis y desde los glacis hasta la casa de la abuela.
Y subían corriendo, como si aquel fuera el último instante, de una carrera interminable para llegar los primeros a coger la merienda de pan con tomate. Y con el bocadillo en la mano, regresaban, pateando las viejas escaleras, que bajaban sin piedad, para regresar de nuevo a sus juegos, sus aventuras. El polvo que le sacaban a cada peldaño con cada pisada, no tenía tiempo de adherirse a la suela de sus alpargatas, que antes de que se dieran cuenta, habían llegado a los glacis, cuando las escaleras todavía permanecían temblando.
De repente se hacía el silencio y la escalera centenaria se quedaba muda. Al poco rato, un golpe la despertaba de su letargo, la señora Lorenza , la vecina del primero, había dado un portazo y se dirigía al mercado. Su caminar lento y cansado, casi era un alivio para la madera crujiente de aquellos peldaños.
Y cada día lo mismo durante todo el verano, carreras, pisotones, ruido, eco.
Pero una mañana, casi igual que cualquier otra, la escalera se sobresaltó al sentir la puerta del segundo y pensó: ya vienen los chiquillos. Pero aquel día los chiquillos bajaban despacio, caminando de puntillas, en silencio, lagrimeando, se miraban unos a otros sin decir nada. Cuando llegaron al rellano del primer piso, se detuvieron ante la puerta de la señora Lorenza, que muchas mañanas, al sentirlos, abría su puerta y les obsequiaba con terrones de azúcar, Pero aquella mañana nadie salió a la puerta. Y los chiquillos siguieron caminando despacio y se miraban unos a otros como pensando: la vamos a echar mucho de menos, ¿quién nos dará ahora los azucarillos?.

La señora Lorenza había tenido un accidente en el hogar de su casa, se le prendió fuego el delantal y murió a los pocos días a causa de las quemaduras. Los chiquillos no terminaban de entender cómo una mujer tan buena, podía haber tenido un accidente así. Y se les nublaban los ojos de lágrimas y con cada lágrima recordaban en silencio cada terrón, con que aquella mujer les había endulzado la infancia.

Ayer volví a mirar aquellas escaleras y subí unos cuantos peldaños, hasta el primer piso y recordé a la señora Lorenza, y de repente fue como si aquellos terrones de antaño devolvieran el sabor a mis labios. Me dí la vuelta y comencé a bajar despacio, no como cuando corríamos de pequeños. Cuando llegué ante el portón entreabierto, lo vi como entonces, pero con la madera más ajada y resquebradiza; por un instante me alegré de que todo siguiera como entonces, pero eso si, con un sin fin de historias nuevas que contar. La misma vieja escalera se erigía ante mí, como si el tiempo no hubiera pasado. ¡Quién me iba a decir entonces, cuando apenas levantaba un palmo del suelo, que tantos años después regresaría a aquel lugar y la encontraría como entonces!

(Dedicado a la señora Lorenza)



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martes, 7 de octubre de 2008

Los Buitres de la Península Ibérica

Vamos a descansar unos días, mientras esperamos que lleguen más participaciones sobre el amor, un tema denso y complicado.

Ayer casualmente vi un grupo de buitres, que volaban unidos y se dirigían a un mismo sitio, hacia un campo cercano a la carretera. Seguramente habrían avistado allí algún animal muerto y se lo iban a merendar. Esta mañana lo he recordado y me ha parecido bien hablar un poco de ellos.

El buitre es una variedad de rapaces, de las muchas que hay, repartidas por los continentes, aunque en la Península Ibérica solo viven el buitre leonado y el común, junto con el quebrantahuesos y el alimoche.
El Leonado, creo que es uno de los buitres de más tamaño, en algunos casos puede ser incluso mayor que el Águila Imperial. Suele planear, más que volar, en altitudes de 1800 a 3500 metros, aunque a veces pueden descender a los 600 metros por encima del nivel del mar. Los buitres se alimentan de animales que encuentran muertos, aunque no son capaces de cazarlos ellos mismos, debido al escaso tamaño de sus patas. O sea que se aprovechan de víctimas que otros han matado, descuartizándolas luego.
Hay quien dice que la práctica carroñera de estas aves,se ha exagerado, ya que también tienen su coranzoncito, y lo demuestran en la manera de tratar a sus crías. Además a la hora de criar, colaboran ambos miembros de la pareja, incuban do los huevos por turno.



Se podrían decir cosas muy curiosas de éstas y otras aves, pero no quiero aburriros. Tan solo decir que hay varias clases, según el lugar donde viven. Los buitres del viejo mundo, entre los que están las águilas,los azores y nuestros quebrantahuesos y alimoches; y los del nuevo mundo, entre los que tenemos el buitre real y el zopilote.
Y añadir que, lingüísticamente hablando, se llama buitre también a la persona que se recrea con la desgracia ajena, que planea sobre su víctima durante días incluso, y se lanza sobre ella cuando la ve más frágil, y después del ataque, igual que a los buitres, le queda la sangre esparcida por la boca,produciendo un olor tan nauseabundo que aleja a todo bicho viviente de su lado, llegando a terminar sus días en la más absoluta soledad, cosa que sin embargo, no ocurre con la especie alada.

¡Pobres buitres! compararlos con esta variedad, debe de ofenderles muchísimo. Porque, al fin y al cabo ellos comen carroña para sobrevivir y no para recrearse en el mal ajeno.


Todo esto y más lo podéis encontrar en este enlace. El Buitre y la foto aquí.

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viernes, 3 de octubre de 2008

Otra visión (séptima parte del debate)

Aquí dejo el comentario de nuestra amiga Perséfone:

Aquí os dejo un comentario que nos ha dejado n

No es fácil hablar del amor, porque es un concepto tan amplio que sería imposible abarcar todo su significado. Hay amor a los animales, a las plantas, a las personas, a las cosas, a los ideales. Pero yo me voy a centrar en el amor a uno mismo. El amor a uno mismo, creo yo, que es uno de los más extendidos, muchas veces creemos que amamos a otras personas, animales o cosas y en realidad no les amamos, o solo les amamos en la medida que nos amamos a nosotros mismos, o sea, que les amamos por nosotros y no por ellos.
El amor a uno mismo es egolatría, egocentrismo, narcisismo. Porque una cosa es amarse, aceptarse y respetarse y otra muy distinta, amarse hasta el extremo de no ver nada más que uno mismo. Lo de uno mismo es lo mejor,lo más valioso, lo único; esto significa que se subestima al resto, por lo que dicho amor a uno mismo es más nocivo que beneficioso. Nadie es tan bueno que sea superior a todos, ni mejor que todos. Por eso pienso, que el amor, no siempre es bueno.

Es mi opinión. Adios

(Si alguien más quiere participar, lo puede hacer enviando el texto en el enlace de mi perfil a mi correo electrónico)

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miércoles, 1 de octubre de 2008

Alguien quiere opinar (sexta parte del debate)

Garmo blanco ha querido participar en el debate.

El vuestro me parece un debate interesante, por eso me he decidido a participar. No obstante tengo que decir que, aunque vuestras opiniones me parecen buenas, no es esa la idea que yo tengo del amor.

Siempre que se habla del amor, lo normal es pensar en la relación entre personas; casi nadie se le ocurre hablar del amor de Dios. Entre otras cosas porque ¿alguien sabe si Dios existe? y si existiera ¿no tendría que dar más muestras del amor, que siente por las criaturas?¿por qué iba a permitir tanto sufrimiento alguien que se llama Dios amor?.

No entraré en esta línea. Me centraré más en la relación entre personas. Antiguamente se decía que amar era entregarse a los demás sin esperar recibir nada a cambio, lo cual me parece una gran barbaridad. Porque eso sería como infravalorarse. Y la base del amor, creo yo, está en amarse y respetarse a si mismo, valorándose en lo que se es. ¿Como vamos a dar amor si primero no lo ejercitamos con nosotros mismo?¿cómo vamos a dar todo nuestro espacio al ser amado, si no reservamos espacios para nosotros mismo?. Amar al otro no tiene por qué ser fustrante. Eso de renunciar a todo es obsoleto y machista.

A nuestros ancestros les interesaba que las mujeres renunciasen a todo, porque así las podían explotar por completo, consiguiendo mujeres sin ataduras. Ahora por fortuna hay más libertad en la pareja y las más jóvenes ya van sabiendo qué es eso de "participar con", de hacer las cosas en conjunto. Porque por fortuna ya van llegando tiempos en que esta dejando de confundirse el amor, con la conveniencia.

Amar no es renunciar a nada, sino participar con otro de un proyecto de vida en común, conservando cada cual lo que le define como persona y todas sus características personales. Las épocas de renunciar a todo por un hombre han llegado a su fin por fortuna(lo siento por ellos).

Hasta siempre: el Garmo Blanco

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