miércoles, 24 de octubre de 2007

Sueño de Águila (relato)





Me he despertado, como cada mañana, sin necesidad de oír el timbre de mi despertador. Al intentar ponerme en pié he descubierto con horror que los músculos no me respondían. Un extraño silencio lo invadía todo y, aunque había amanecido hacía rato, no podía oír el canto de los pájaros. Todo me parecía oscuro. Solo podía ver de una manera extraña, como a través de mis párpados.
No me dolía nada pero algo hacía que me inquietara y sin saber porqué he comenzado a sospechar que algo serio me estaba ocurriendo. Mi incertidumbre ha aumentado cuando he intentado moverme y no he podido ni ladearme sobre la cama. Era como si solo funcionara mi pensamiento y muy levemente, tanto que me parecía estar sobre las nubes.
He esperado durante mucho rato, ó al menos a mí me ha parecido un rato eterno, a que mi hijo se levantara y pudiera socorrerme. Así que cuando he sentido que se abría la puerta de mi habitación he respirado hondo, ó he creído que respiraba hondo. He sentido sus manos sobre mi rostro y los golpecitos que me ha dado no han servido para hacer que reaccionara o que volviera, si es que tenía que volver en sí.

Luego todo ha comenzado a dar vueltas y de repente me he visto correr como en una ladera, cuesta abajo sin poder detenerme. He tropezado y me he caído dando volteretas y mas volteretas. Al fin, cuando he podido frenar, me he dado cuenta de que no estaba sola. Alguien me observaba desde una zona mas alta de la ladera y me enviaba algo que acababa transformándose en un águila hermosa. Una extraña quietud me ha invadido. He mirado de frente el águila y he visto como se metamorfoseaba lentamente adquiriendo la forma de una mujer. Me ha invitado a sentarme sobre la hierba para conversar con ella. De repente me he sentido como si la conociera de toda la vida. La mirada de sus ojos me recordaban a alguien, aunque no podía saber a quién.

Hemos hablado durante un momento incierto cuya duración no recuerdo, pero lo que ha quedado grabado en mí es que me he sentido feliz, muy feliz. He mirado a la mujer de frente, directamente a los ojos y como en un film, he visto rodar mi vida.
No me lo podía explicar, pero sabía que algo extraordinario me estaba pasando. La mujer no era guapa, pero sus ojos eran bellos. Era una mirada serena, como sus palabras que apenas puedo recordar. Solo recuerdo que me miraba de frente.
Cuando le he preguntado quién era, se ha colocado junto a mi y tomando mi barbilla con su mano derecha me ha preguntado"¿a quien ves?.....a continuación ha vuelto a transformarse en águila y se ha alejado volando. La persona que estaba en la ladera ha extendido su mano y el águila se ha posado en ella.

Después un estrepitoso ruido me ha sobresaltado.....Las campanas de la iglesia estaban dando las siete.
El suave canto de los pájaros, como cada día, me ha regalado los oídos. Mi cuerpo ya no estaba frío y podía abrir los ojos perfectamente. He visto la claridad del nuevo día a través de la ventana....De pronto he recordado mi sueño y todavía me ha invadido ese bienestar tan raro. La sorpresa me la he llevado cuando al verme reflejada en el espejo, mientras arreglaba mi pelo, he mirado mis ojos y sin saber porqué, he visto reflejada en ellos la mirada de la anciana. Entonces me he dado cuenta de que la mujer de mi sueño era yo dentro de muchos años. He mantenido mis ojos fijos en el espejo mirando mas allá de mi pupila y he visto que un águila alzaba el vuelo. Su mirada era bella.....muy bella.


Sofía Campo Diví.


2 comentarios:

carlos dijo...

Cada día me sorprendes más. Me gusta cómo escribes.

Lamia dijo...

Hola Sofi, vengo a tu blog desde el de Alas de Plomo. Me ha gustado. Aunque no tengo ahora mucho tiempo, volveré a leer un poco más. Felicidades.