domingo, 9 de noviembre de 2008
Debates 00,00 h. en La Bernarda
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Sofía Campo Diví
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viernes, 7 de noviembre de 2008
El Pirineo en Otoño

Lo más bonito de este lugar son sus paisajes, levantarse por la mañana y salir al balcón y poder ver la loma de una montaña nevada, respirar el aire puro del monte que huele a pino fresco, a tierra húmeda. Lo mejor es observar el monte en otoño y admirar los infinitos tonos de color y de luz con que nos obsequia, porque este es el momento en que se mezclan, como en la paleta del pintor, los tonos marrones, verdes, amarillos, anaranjados, rojizos. Es un espectáculo para la vista y se entiende que los visitantes vengan de propio para mirar este milagro de la naturaleza.
Esto es lo mejor de lo mejor, ser testigo de las estampas vivas que nos rodean, de este paisaje que no es privilegio solo de quienes vivimos aquí, sino de todos cuantos lo valoran y merecen verlo. Hace unos días tuve la oportunidad de admirar este mar de nubes que os ofrezco, una imagen habitual, que habré visto decenas de veces y que nunca me cansaré de admirar. Disfrutad con ella
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Etiquetas: Pirineo
jueves, 6 de noviembre de 2008
La continuación de los cuentos
Érase una vez...........y cuando el príncipe llegó al bosque y vio que Blancanieves yacía postrada en su ataud de cristal, la besó tiernamente y ella se despertó. Y fueron felices para siempre...Hay mucha tela que cortar en esto de los cuentos, tan inocentes como parecen. O si no pensad.
Pero lo que no se sabe es la continuación de los cuentos, que el príncipe en bata de andar por casa no parece lo mismo, que Blancanieves con rulos en la cabeza está horrorosa, y que el día a día los va minando por haber puesto sus ideales en valores perecederos, que Blancanieves termina no aguantando al príncipe que mea fuera de la taza, o que deja el bote de gel abierto y todo desparramado por el suelo. Y que tarde o temprano va a echar en falta a esos enanitos que la querían de verdad y que ella despreció, porque allí estaba la felicidad. Pero el que inventó el cuento se confundió de final !qué le vamos a hacer¡
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miércoles, 5 de noviembre de 2008
¡Felicidades Estados Unidos de América!
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Etiquetas: América
lunes, 3 de noviembre de 2008
Un huevo en mi bolsillo
Ha pasado mucho tiempo y aunque ella recuerda el hecho como una cosa cómica, cuando ocurrió, no le hizo ninguna gracia. María Calamidad tenía entonces seis años y comenzaban a despuntar en ella sus dotes de cocinera. Ocurrió una noche, cuando su madre estaba agobiada de trabajo, que ésta le preguntó si se atrevía a ayudarla a hacer la cena. Ella, que no sabía dónde se metía, por su corta edad y por las ganas que tenía de enredar en la cocina, le dijo que sí.
Por aquel entonces en aquella casa se cocinaba en una vieja cocina de esas antiguas de hierro, redondas, a las que se les echaba carbón por una especie de abertura colocada en la parte inferior, que en la parte superior tenían algo llamado “fogón”, donde se colocaban las cacerolas de guisar y demás artefactos al efecto.
Pues bien Calamidad, que no sabía dónde se metía, como he dicho antes, lo preparó todo para hacer la cena de aquel día. El menú, entre otras cosas, eran tortillas francesas, hasta un total de unas cinco unidades aproximadamente. Se colocó los huevos en un lugar aparente y su madre le explicó el método haciendo la primera tortilla. Junto a ella estaba su hermana menor, que también quería participar en el experimento. Ambas se pusieron sendos delantales y se pusieron a la faena.
La cosa iba bien y cuando Calamidad lo estaba pasando genial, creyéndose una gran cocinera, ocurrió la catástrofe. Comenzó a llorar desconsoladamente mientras sus hermanos se reían a carcajadas. Ella, que no entendía la reacción de sus hermanos, lloraba más y más. Su madre, alertada por el alboroto y al verla llegar al comedor, donde ella cosía, sujetando el bolsillo de su delantal, se dio cuenta de lo que acababa de pasar y comenzó a reír al mismo tiempo que la abrazaba. Mientras su madre la consolaba, ella le intentaba decir entre hipo e hipo, que se le había caído un huevo dentro del bolsillo. La niña, que no acertaba a captar la magnitud de lo sucedido y pensaba que había hecho una barbaridad, se sintió aliviada y dejó de llorar. Pero durante mucho tiempo ella siguió pensando que era un crimen que uno de los huevos hubiera terminado de esta manera. Sus hermanos, aunque han pasado muchos años, todavía recuerdan esta anécdota y le toman el pelo. Y la cosa no fue a más, porque desde ese día cada vez que tocaba tortilla, las hacía ella. Será por esto que la cocina fue desde entonces una de sus aficiones favoritas. Años más tarde se especializó en croquetas y en empanadillas y paellas, y la cosa no tendría importancia si no fuera porque eran once de familia. Pero eso es materia de otra historia (cómo Calamidad aprendió a hacer paellas).
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No ha logrado sobrevivir
Ayer supe que el gatito que fue salvado por los pelos, no ha logrado sobrevivir. Cuando lo rescataron ya estaba bastante débil, tanto que incluso se negaba a comer. Es una pena que pasen cosas así, yo creo que sería mejor que los propietarios de gatos les dieran anticonceptivos en lugar de matar las crías o abandonarlas. Matar un ser vivo o provocar su muerte, aunque sea la de un gato, no deja de ser un acto cruel. Yo no soy especialmente amante de los gatos, creo que nunca tendría uno en mi casa, pero me da pena verlos abandonados a una suerte que puede resultar fatal.
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domingo, 2 de noviembre de 2008
El otoño y alrededores....
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Sofía Campo Diví
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Etiquetas: turismo


