lunes, 6 de enero de 2020

Feliz 2020




Llegando a estas fechas muchas cadenas de televisión nos bombardean con películas de Navidad, llenas de milagros y sucesos de los que todos querríamos ser protagonistas. Todos intentamos volvernos solidarios, visitar a nuestros seres queridos, obsequiarles con algo bonito. Pero pasadas estas fechas nos vuelve a absorber la rutina y seguimos cometiendo los mismos errores, nos olvidamos de esos detalles que hacen el mes de diciembre tan entrañable. En casi todos los casos; porque , claro, siempre hay alguien que se olvida de visitar a sus seres queridos sobre todo en Navidad, que de todo debe haber. Pero las cosas tienen que salir de dentro, de otro modo es como si nada. Y aplaudo a esas personas que no se plantean en Navidad abrazar a su familia, quizá porque no lo sienten, quizá porque no le dan importancia, quizá porque esa parte de familia ocupa un lugar muy lejano en su lista de prioridades. Aplaudo su sinceridad , aunque me duela.
Pero poniéndome en la piel de los que esperan ese abrazo, me imagino cómo se sentirán año tras año, cuando esperan estas fechas y año tras año, se suceden las mismas decepciones; la visita que no llega, el abrazo que se hace esperar, el desencanto de imaginar que esta ausencia es como un castigo que no mereces y nunca terminas de pagar.
Pero hay que ser positivos y mirar a nuestro alrededor. No hacen falta cuentos para agradecer el abrazo de quien está a tu lado y de quien no, el cariño de los que si que se te acercan en Navidad y de los que no, de los que comparten contigo la alegría de reencuentro y de los que están lejos. Solo por eso, hay que sentirse feliz al compartir con ellos la alegría de la fiesta.
Para los que están y para los que no ¡Feliz Año Nuevo!



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martes, 17 de diciembre de 2019

Alas rotas

Se me rompieron las alas de tanto volar; se me rompieron los sueños de tanto soñar; se me rompieron las manos de tanto acariciar. Hoy se me ha roto el alma al ver la verdad; que aquello que esperé, no lo debí esperar..... La vida sigue como si nada, como si todo fuera verdad, como si los sueños existieran y las alas rotas sirvieran para volar.
(Reflexión de Cataclismo de mujer)

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viernes, 22 de noviembre de 2019

Solo uno de cada cien mil

Desde que nos falta el calvo de la lotería de Navidad los spots que le han seguido van a peor. Me fastidia que se use tanta sensiblería para incitarnos a comprar unos décimos de lotería. No deja de ser un maltrato psicológico, porque subliminalmente estos spots dicen otra cosa "compra, compra lotería y sueña lo que quieras, pero solo toca a uno de cada cien mil". Y somos tan ingenuos que nos permitimos el lujo de soñar, mientras nos identificamos o no con esas   historias pastelonas que nos cuenta la publicidad y que están lejos de pasar en la vida real. 


Porque la gente buena no necesita que llegue la Navidad para dar un abrazo, para compartir lo que tiene y para ayudar a sus semejantes. Y en definitiva quien más gana con esto de la lotería es el Estado, que nos come el cerebro con historias que nos enternecen y luego se llena los bolsillos con nuestro dinero. Yo  me niego a llorar con estos anuncios prefabricados que me dan otra clase de pena; lo que me hace llorar de verdad es que se ataquen  nuestros sentimientos de esta manera. Porque sí, hay gente que se lo cree, para luego darse un batacazo cuando el 22 de diciembre sigue siendo tan pobre como siempre. 
Quizá sea otra manera de ver las cosas, pero es mi manera. 
Lo que tendrían que hacer los gobiernos es dejar de cobrar tanto impuesto voluntario (porque la lotería lo es)y atender mejor a las clases desfavorecidas, a esas mismas que engañan con los spots, y ocuparse de quien no tiene qué comer, dónde vivir o cómo pagar la hipoteca. 

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domingo, 17 de noviembre de 2019

El tren que pasa cuando quieres que pase.

      Hace tiempo escuché una frase que me hizo pensar. "La vida es lo que pasa mientras hacemos planes". Cuando se es joven se sueña demasiado; no digo con esto que sea malo soñar, porque los sueños nos mantienen vivos. Pero qué es la vida: efectivamente, lo que transcurre mientras soñamos. 
    Yo tengo ya una edad  que, aunque me permito soñar un poco, me ha devuelto a la realidad. A esa realidad que ya no deja nada para mañana, porque se siente demasiado cerca del mañana. A esa realidad que mira los detalles pequeños que la rutina nos va dejando, sin  que nos demos cuenta. A la realidad que nos aleja de discusiones sin sentido y nos acerca más a nuestro interior. Una realidad hecha de trozos de nuestra propia vida. 
      Entonces me doy cuenta de que ya he cogido casi todos los trenes que pasaron ante mí. Unos a tiempo; otros que perdí y tuve que esperar para cogerlos de nuevo. Porque si de una cosa estoy segura es de que no perdemos el tren, si acaso es el tren el que nos pierde a nosotros. Los que dicen que el tren solo pasa una vez, no saben de qué hablan. El tren pasa cuando tú quieres que pase, cuando estás preparado para cogerlo y no antes; esos trenes que no coges no son para tí. 
     Mi pesadilla mas recurrente es caminar hacia una estación y llegar tarde a mi tren, porque de repente la estación ha dejado de ser estación y se ha convertido en otra cosa. En una ocasión la estación se convirtió en un aeropuerto. Seguro que esto sería de psicoanálisis. 
     El avanzar del tiempo me ha hecho plantearme la vida de otra manera y he mejorado algunas cosas, pero lo que no termino de conseguir es tener tiempo para mí, cosa por la que tendré que seguir luchando. Porque he dedicado mi vida a los demás desde que tengo memoria, pero me siento un poco vacía porque no sé  nada de mi, porque no me he parado a disfrutar de lo que en verdad me hace feliz, porque sigo sin sentirme libre y eso no es bueno. No es bueno, porque podría volver a liarme la manta a la cabeza , para coger algún tren, que finalmente me conduzca hasta mi misma. Porque siempre queda algún tren al que subir.
     No sé si alguien me sigue leyendo, pero los que me conocen saben que mañana es una fecha importante, me casé con José Luis hace ocho años, nació mi nieta Ainara, hace cuatro. A él ya no le tengo porque el destino lo subió demasiado pronto al último tren. A mi nieta tampoco este año he podido ir a verla en su cuarto cumpleaños, por imponderables del destino que casi siempre me lo ponen todo en contra. Y se acerca el día 25, una fecha triste, porque fue cuando él se subió a ese último tren. Una mezcla agridulce de mes de noviembre, mes que nunca me ha gustado dicho sea de paso. 
Procuraré estar más animada el mes que viene, o mejor a partir de enero. Eso. A partir de enero. 
     

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jueves, 8 de agosto de 2019

Pensar en los demás y saber estar. Cosillas de la vida

Hoy toca un poco de todo. Hablemos de que la gente nos hemos olvidado de pensar en los demás y no vemos más allá de nuestras narices. Mi madre me inculcó desde niña que debía saber ponerme en el sitio de los demás para entenderlos y que no debía hacer a los demás, lo que no querría que me hicieran a mí. A menudo recuerdo estas enseñanzas, que también he intentado transmitir a mis hijos. No sé si algún día dentro de mucho, ellos las recordarán como yo las recuerdo ahora.
Y viene esto a que cada vez más vengo observando que la gente pensamos cada vez menos en los demás; solo nos importa lo nuestro, aunque para conseguirlo debamos machacar al prójimo. Por poner algún ejemplo: gente que pone música a toda pastilla a altas horas de la madrugada; gente que enchufa el lavavajillas a las doce de la noche, sin importarle que quizá el vecino de al lado tenga que madrugar a las cinco de la mañana para ir a trabajar; gente que deja que sus perros meen en las fachadas de los edificios o que jamás recogen las cacas, o solo las recogen cuando los miran, sin importarle el malestar que provoca a sus vecinos; gente que grita de madrugada, que da portazos cuando entra a los zaguanes, que saca chorreando la bolsa de la basura, o que deja que su perro ladre de continuo. Sería una lista interminable por desgracia.
También nos hemos olvidado de lo que es la educación o la cortesía, de lo que significa saber estar en cada situación. Y a menudo perdemos el norte o actuamos como un ciclón,  arrasando todo a nuestro paso, sin importar que caiga quien caiga. Me molesta la gente maleducada y la gente histérica que intenta solucionar todo a gritos, como si por chillar tuviera más razón. En definitiva gente que no sabe estar y no se da cuenta de que con un solo día que se le vaya la cabeza, puede perderlo todo; la amistad de sus amigos, la confianza de quienes confiaban en ella. Y sobre todo no se da cuenta de que va  a perder la estima y va a cambiar el concepto que los que la rodean tenían de ella.

 Por suerte de estas situaciones alborotadas vamos a aprender muchas cosas; por ejemplo a conocer mejor a las personas, a bajarlas del pedestal. Sí. Hablo con conocimiento de causa; hace unos años presencié  una de estas situaciones, que me impactó; hace dos días se derrumbó ante mí la alta estima en que tenía a una persona que conozco, por su mal comportamiento hacia mi, en una situación que debería haber controlado mucho mejor y que se le fue de las manos. Y como soy muy mayor para aguantar impertinencias, pues tal día hará un año. Que a estas alturas, impertinencias, aguanto las justas.
Esto me hace pensar en la hipocresía de la gente, lobos con piel de cordero a menudo, que primero se acercan a ti con dulzura y que con el tiempo se les olvida que llevan  disfraz y se comportan como son; en definitiva, lobos (con perdón de los lobos). 
Me encanta la gente que piensa en los demás y la gente que sabe estar en la vida. 

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miércoles, 15 de mayo de 2019

Hubieran sido 85 años un "no cumpleaños más"

Hace tiempo que no escribo de ti, lo que no quiere decir que no te recuerde. Hoy hubieras cumplido 85 años, pero el destino quiso que te fueras con 46.  A menudo pienso que mi vida hubiera sido muy diferente si no te hubieras ido tan pronto. Una madre es una madre y se le necesita siempre y yo te he necesitado a menudo, pero no estabas allí. Sabes que cada día hablo contigo o pienso en ti, recordando tantos momentos entrañables.
A menudo te veo en aquella mesa camilla que teníamos en el comedor junto a la ventana, donde guardabas tus cosas de costura y donde pasabas tantas horas cosiendo para nosotros nueve. Cuando te fuiste no podía mirar aquella mesa y cuando pasaba por delante volvía la mirada hacia otro lado porque si la veía sin ti me echaba a llorar. Luego poco a poco volví a verte allí sentada, como si no te hubieras ido. Allí sentada sigues, cosiendo que te cose, hilvanando los dobladillos, ajustando una cintura, encarando una falda. Todavía recuerdo que cuando me probabas un vestido siempre me decías que metiera la tripa y cuando me pinchabas sin querer con un alfiler porque me movía, me decías que para presumir había que sufrir. 
Recuerdo cuando me enseñaste a hacer la primera tortilla, el primer arroz, las primeras croquetas. Recuerdo cuando me decías que yo era una segunda madre para mis hermanos. Por suerte o por desgracia ellos nunca me vieron así. 
Recuerdo que cuando íbamos de compras en verano nos parábamos en un kiosco a tomarnos una limonada granizada; siempre me
hacía más ilusión la limonada que las compras. 
Son tantas las cosas que me vienen a la cabeza que estaría escribiendo un día entero. 
Hoy quería volver a escribirte algo para felicitarte por  tu "no cumpleaños"y para decirte que te sigo echando de menos, que tantos tumbos que he dado en mi vida hubieran sido menos si no te hubieras ido tan pronto. 

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viernes, 3 de mayo de 2019

Décimo aniversario de la feria de primavera de Biescas

Hace diez años escribí en mi blog refiriéndome a primera feria de primavera de Biescas

La semilla está sembrada, ahora sólo queda regarla para que crezca y pueda abarcar mucho más, para que en  el futuro, este pueblo entero se convierta en un recinto ferial durante un fin de semana, con todas sus plazas engalanadas con las mejores flores y con la participación de muchas más empresas de este gremio.



Han pasado diez años y el devenir de la vida ha ido por derroteros con los que no contábamos. José Luis Floría, promotor e ideador de la feria de primavera de Biescas, falleció en el 2011 por lo que no ha podido ver la evolución que ha tenido la misma en estos años. 
Todavía le recuerdo con sus apuntes y sus hojas, pensando y dando vueltas a todos los detalles de su proyecto. Un proyecto que llevó a cabo la asociación de empresarios de la localidad, para posteriormente dejarlo en manos del ayuntamiento. 

José Luis estuvo preparando la feria desde dos años antes a su celebración, dedicándole horas y esfuerzo. Lo que nadie sabe es que ideó también una segunda fase de la feria, con otras características que en la primera edición no pudieron  llevarse a cabo. El pensaba que los proyectos tienen que evolucionar y así lo había plasmado en sus apuntes, que todavía conservo. 
Y éste proyecto ha evolucionado, aunque no como él hubiera pensado ni querido. Las circunstancias  y una dirección más o menos aceptable,  son las que han dirigido la evolución de la feria. Aunque me gustaría que algún día el proyecto que él ideo, llegara a  ser lo que pensó y lo que proyectó en su día. 
La frase inicial de este post en un resumen, que escribí hace diez años, del proyecto total de la feria de primavera. Hace años que no la visito, pero siguiendo su evolución mucho me temo que queda todavía mucho para que este proyecto llegue a su fin. 
Pero pase lo que pase con la feria de ahora en adelante, seguro que José Luis estaría orgulloso, aunque no haya llegado a donde él pensó. Tiempo al tiempo. 

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