martes, 20 de mayo de 2014

Ideas sueltas de pesca, moscas y cucharetas

Mis continuos viajes a Zaragoza, que comenzaron hace casi un año, me impiden atender este espacio como debiera. Tengo a mi hijo Juan delante que al comprobar que he abierto la página del blog me ha preguntado "¿estás en pienso, luego escribo?" le he dicho que si pero que no estaba inspirada. Y como si fuera la cosa más fácil del mundo me ha sugerido que hablase de pesca. Y claro, no tengo ni idea del tema. Tampoco me gusta pescar. No sabría por dónde empezar.
 Bueno, podría empezar diciendo que Juan va a pescar de vez en cuando, que uno de sus hermanos también lo hace allá por los pantanos por donde habitan los siluros. Que ambos se dedican solo a la captura y suelta, porque hace tiempo que solo veo lo que pescan en fotografía. 
Yo creo que para pescar, como para casi todo en la vida, hace falta tener mucha paciencia. Que no es tan fácil como parece, que hace falta saber preparar los aparejos, cosa que cuesta un buen rato por cierto, sobre todo si tienes que insertar las delicadas moscas artificiales en el hilo de pescar. Luego está el tema de las cucharetas, nada baratas y menos si vives en Biescas, con lo caro que es aquí todo. Pues como os iba diciendo si juntara todas las cucharetas que ha perdido mi hijo tendría para poner un negocio, porque siempre me está pidiendo dinero para cucharetas; imposible que pesque tanto.
Esto me recuerda a su otro hermano, el pescador, que cada mañana cuando salía para ir al colegio me pedía dinero para papel cebolla. Yo le preguntaba para qué necesitaba tanto papel cebolla y me respondía que para manualidades, pero la verdad era que jamás vi ninguna. Desde luego era original. 
Volviendo a la pesca. Hay gente que lleva al extremo esta ocupación y viajan hasta el otro lado del mundo para pescar; conozco una persona que suele ir a Chile. Y me pregunto  si no serán las truchas iguales en todas partes que necesitan recorrer medio mundo para practicar este ¿deporte?
Pero claro con esto pasa como con todas las aficiones, que te tiene que gustar y para gustos están los colores, pero desde luego a mi no me pillarán pescando, como no sea un resfriado. Me ha venido a la cabeza una frase que decía mi madre "no digas nunca de esta agua no beberé". Ni hablar. De ésta no beberé
¡ Que he dicho que no!
Bueno ya he hablado de pesca ¡Pobres peces! y me vuelvo a preguntar ¿Por qué salvamos a las ballenas y pescamos a las truchas? 



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martes, 6 de mayo de 2014

Entre bambalinas y nieve

Bueno bueno bueno, ya estamos con los balances de fin de temporada. Como todos los años por estas fechas, semana arriba o abajo, nos cuentan hasta la saciedad los balances de la temporada de nieve en el territorio Aramón. No nos dan malos resultados no. Pero ocurre que, como todos los años, en los resultados no se refleja toda la realidad.
Queda muy bonito eso de batir el  récord de otras temporadas y saber que ha venido más gente a esquiar, así de paso le damos la razón al gobierno que dice que estamos saliendo de la crisis, lo cual no es del todo cierto. Hasta se ha dicho que han habido más accidentes porque como estamos saliendo de la crisis ha salido más gente ¡ Eso hale! ¡Todos a enjabonar al gobierno, que se acercan elecciones!
Y decía que no se  refleja toda la realidad porque los comentaristas se olvidan de ella a falta de un análisis más profundo. Me refiero al mundo entre bambalinas. Sí sí que también hay bambalinas en Aramón. Por ejemplo de olvidan de comentar los bajos sueldos de los trabajadores, que cada año que pasa ven mermadas sus condiciones laborales, por la precariedad de salario que no llega ni a mileurista, por los horarios reducidos, por el abuso en definitiva. Así ya pueden tener  ganancias ya. 
Y dentro de esta precariedad nos encontramos con alguna ETT colaboradora con Aramón que abusando de la necesidad de trabajar de la gente joven sobre todo, los contratan por horas sin dar demasiadas explicaciones y con el tiempo estos trabajadores descubren que han estado trabajando jornada completa pero solo han cotizado por la mitad. ¡Ah claro, que las ett de algún lado tienen que sacar beneficios y los consiguen por el camino más corto, engañando a los chavales que con ilusión se acercan a ellas en busca de un puesto de trabajo! Esto no pasaría si les dieran a firmar el contrato el día que empiezan a trabajar, y no junto con el finiquito como viene siendo habitual. Todo demostrable. 
En fin que las cosas no son tan bonitas como nos las intentan hacer creer. 

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miércoles, 9 de abril de 2014

Termómetros regalados a 5 euros

Anteayer cuando llegué a casa me encontré con un aviso  en el contestador de una llamada sin mensaje de un teléfono que luego supe que era de Lérida  973 205 260. Me picó la curiosidad y buscando en Internet este número, me llevó a una empresa, AINEGIS S.L. y a una dirección,  AGUSTI  DURAN I SANPERE 3
25001 LLEIDA. Busqué qué tipo de empresa era y dado la variedad de datos llegué a la conclusión que se trataba de una empresa de publicidad o algo así.
Bueno, ayer  a primera hora de la tarde volvieron a llamarme de este número solicitándome si tenía la amabilidad de responder a una encuesta de opinión muy breve.¡ Y tan breve!¡Solo tenía una pregunta! Pues bien la persona que estaba al otro lado del auricular, mujer, me preguntó si creía que el ritmo de vida estaba afectando el estado de salud. Le respondí que yo vivo en un sitio muy tranquilo y no creo que el ritmo de vida afecte la salud. A continuación me agradeció que le hubiera respondido tan amablemente (¡qué labia, de la mala!) y me comentó que esta semana iban a celebrar unas reuniones sobre salud en Jaca y que por haber sido tan amable, me regalaban un termómetro digital resistente al agua (será por si me lo quiero poner cuando esté en la ducha, digo yo). 
Hasta aquí todo bien. Me dije, si me regalan un termómetro pues mira qué bien, lo juntaré con los que ya tengo y listo. Pero.....porque había un pero. ¡Vaya por dios! ¡con lo bonito que parecía! Pues sí. La persona del otro lado del auricular me dijo que me regalaban el termómetro pero que "para que yo no tuviera que ir a Lérida a buscarlo" me lo traían a casa y solo tendría que pagar los gastos de envío que sumaban la cantidad de cinco euros ¡Faltaría más, tener que ir a Lérida de propio a recoger un termómetro! 
Le dije que ya tenía otros termómetros y no necesitaba uno más aunque fuera resistente al agua, que si tenía que pagar ya no era un regalo. Aquí terminó la conversación. 
Mirando en Internet encontré termómetros digitales resistentes al agua desde 3,75 euros. 
Las conclusiones se sacan por si solas. 
Yo no me opongo a que las empresas utilicen todo tipo de estrategias comerciales para vender, pero al menos que no mientan ni intenten engañar a la gente. Y si se hacen pasar por una empresa de opinión, al menos que te hagan cuatro o cinco preguntas para disimular.
Por cierto todavía no he averiguado cómo se han hecho con mi número de teléfono, porque cuando llamaron preguntaron  por mi nombre y apellido. ¿No teníamos una ley de protección de datos?

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domingo, 6 de abril de 2014

Como un grito que clama al cielo

Como todos sabemos a la señora Rudi, presidenta de la DGA, no le han salido las cuentas y ha recibido un solemne rapapolvo del gobierno. Ésta, como respuesta a empezado a destituir responsables tal como al consejero de hacienda, a la directora de presupuestos del gobierno de Aragón, junto con altos cargos del Insalud. Pero no voy a hablar de esto, que solo me sirve para encarar un tema más preocupante.
Si hemos incumplido el déficit serán necesarios más recortes para cumplir objetivos. Pero todos nos preguntamos insistentemente de dónde van a recortar si ya no queda tela, que toda la tela que había ha desaparecido en los anteriores recortes y en algún que otro bolsillo, porque si no no se entiende el desfase, bastante importante por cierto.
Seguramente recortarán de donde siempre, de educación y de salud. Y si la situación del insalud aragonés ya era bastante precaria ¡Qué pasará ahora!
Sí sí, digo bien, bastante precaria por no decir muy precaria. Porque de otro modo no se entiende lo que voy a contar a continuación.
La familia de un señor de 84 años en estado terminal, que en su día decidió que quería morir en su casa, ha tenido casi que ponerse de rodillas en el centro de salud donde es atendido habitualmente, para que le  curen a diario  una escara que tiene en la espalda, tan profunda que a través de ella puede verse perfectamente la columna vertebral. Cualquier facultativo a quien preguntemos nos dirá que este tipo de escaras las deben curar personas especializadas en el tema de salud, o sea enfermeros, debido a la peligrosidad y al riesgo de infecciones que conlleva, como por ejemplo la septicemia. En una casa habitualmente no existe el material estéril necesario para hacer esta cura, ni los familiares tiene por qué saber hacerla. 
Pues el personal de este centro de salud pretendía que la familia curase la escara los días que la enfermera no podía ir, ya que solo acudía dos días por semana. Después de hablar con ella una de las hijas de este señor, se consiguió que fuera un día sin otro. 
La familia entiende que no es problema de la enfermera, que quizá está saturada de trabajo y no puede más, la  familia entiende que éste es uno de los problemas graves que en estos momentos tiene la seguridad social, la defectuosa atención que dispensan sobre todo a personas mayores. Solo le censuran a la enfermera una de las respuestas que dio cuando la hija le solicitó que fueran más días a curar a su padre (al que es necesario curar a diario debido a otros problemas que provocan la caída del parche a diario). Pues bien se cubrió de gloria cuando ni corta ni perezosa le contestó a la hija que "esta era una de las consecuencias de tenerlo en casa" ¡Hace falta ser burra y doble burra porque lo dijo dos veces! O sea que como una persona decide morirse en casa ya no tiene derecho a que se le atienda DIGNAMENTE. 
Una persona que por cierto ha estado cotizando más de 45 años a la seguridad social, que si estuviera ingresada supondría un gasto importante para la seguridad social, que ahora le da de lado porque está mayor y no vale la pena perder esfuerzos con él. Es una pena que después de cotizar tantos años una persona tenga que pagar para morirse con dignidad, porque la seguridad social que tanto le debe no tiene tiempo ni personal para atenderle, por eso y porque los políticos han robado tanto que casi no queda para lo imprescindible. Y eso que sigue estando presente la pregunta ¿de dónde demonios van a recortar más? Porque si ahora la atención sanitaria deja tanto que desear ¿Qué será si siguen recortando? ¡Si ya la tenemos en fase terminal! 
Por cierto, este señor es el mismo que motivó otro artículo que escribí hace unos meses
Dentro de una gran impotencia se  me llevan los demonios, como un grito que clama al cielo,  cuando presencio cosas así, muy de cerca por cierto.
Ya puede espabilar la señora Rudi si quiere ganar las próximas elecciones, pero mucho me temo que si no consigue contentar a la ciudadanía, la siguiente cabeza que rodará sera la suya.


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martes, 25 de marzo de 2014

Cabellos blancos

Dicen y es verdad que la experiencia es la madre de la ciencia. Y parafraseando el refranero "más vale el diablo por viejo que por diablo", que viene a ser lo mismo. O sea que cada uno es "cada uno y sus circunstancias". 
Y nunca mejor dicho porque las circunstancias nos van modelando poco a poco, aunque sin darnos cuenta, hasta que un buen día nos decimos a nosotros mismos "¡cómo diablos, habré llegado  aquí"! y repasando esa lista interminable de circunstancias, nos damos cuenta de que ellas han tenido la culpa de todo. 
A menudo me pregunto qué hubiera sido de mi vida si mis circunstancias hubieran sido otras y me canso de pensar antes de encontrar una respuesta. 
Será por aquello de que todos vivimos circunstancias diferentes, que a veces nuestras relaciones sociales más parecen una jaula de grillos, que un espacio donde viven personas civilizadas ¿Por qué nos costará tanto ponernos en el pellejo del otro para entenderle? Y es que claro, todos pensamos que las nuestras, son las únicas circunstancias que existen, o por lo menos las más dignas. Esa maldita manera de subestimar al otro nos impide entenderle.
Aprender de la experiencia no es tan fácil como parece, de hecho hay personas que nunca logran aprender de sus experiencias, porque su inteligencia emocional es cero, o sea que son incapaces de reflexionar,  o porque son ciegas de mente, o porque son olvidadizas, que también podría ser. Que ya lo decía Aristóteles,  que la experiencia se da gracias a la memoria
Lo que ocurre es que hay experiencias que no se pueden olvidar tan fácilmente y quieras o no, las tienes allí presentes para recordarte donde metiste la pata la otra vez y donde no debes meterla, que seguramente la volverás a meter; porque ya lo decía Franklin P. Jones,   la experiencia es algo maravilloso que nos permite reconocer un error cada vez que lo volvemos a cometer.  Porque somos tan burros a veces que da igual lo que sepamos por momentos ya vividos, que podemos volver a caer en las mismas trampas una y otra vez, como si la experiencia solo fuera un recordatorio arrinconado en un armario como un trofeo, al que ni tan siquiera recordamos quitar el polvo.
¡Eso sí! hablar lo que se dice hablar de las experiencias hablamos un rato, pero de las experiencias de los demás, no de las nuestras. Y como simples observadores de vidas ajenas nos permitimos el lujo de criticar, cuestionar y juzgar comportamientos que no seremos capaces de entender aunque vivamos cien años más.
Y es que el ser humano es así de complicado, la viga de nuestro ojo no nos deja ver la mota en el ajeno, pero nos la inventamos para darle morbo al asunto. 
Podría hablarse mucho más sobre este tema, pero prefiero  terminar que si se sabe más por viejo que por diablo,  Edgar Allan Poe tenía razón cuando decía que los cabellos blancos son los archivos del pasado.


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jueves, 20 de marzo de 2014

A pesar de todo: te queremos primavera

Bueno, ya la tenemos aquí. La primavera llega esta tarde y como cada año hablaremos de ella como si fuera la primera vez que llega. Y es que no deja de asombrar el milagro que la naturaleza obra cada año haciéndonos partícipes del nacimiento de la vida. Nacen las flores, nacen los riachuelos provenientes del deshielo de la nieve, y nace algo de nosotros mismos, tras superar el invierno de días cortos y grises. 

Dejamos atrás el frío. Bueno eso es lo que debería ser, pero la verdad es que como la climatología aquí es tan rara y nos depara unas primaveras tan inestables, podemos encontrarnos heladas mañaneras, viento helador y bajas temperaturas aunque estemos en primavera. 
Primavera, primavera. Todos hablando de la primavera. Que sí, que no digo nada, que es muy bonita, que salen las flores, que cantan los pájaros, que se alargan las horas de sol, y tantas otras cosas más. 
Pero ¿alguien conoce una estación más inestable que la primavera? ¿alguien conoce una estación más molesta?. Las alergias nos invaden, el polen no nos deja respirar, los insectos hacen su aparición. Ah claro, los insectos; faltaría más, que también son hijos de Dios. Es lo que tiene que salgan tantas florecitas, que con ellas llegan las avispas, mosquitos y demás bichitos de la fauna minúscula.

Eso por no hablar de los catarros primaverales, porque claro, como suben las temperaturas, nos quitamos ropa antes de tiempo,  luego refresca y todos a estornudar. 
 Pero ¿querías primavera? Pues ya la tenemos aquí. 

Pero  a pesar de todo: TE QUEREMOS PRIMAVERA

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sábado, 1 de marzo de 2014

El espíritu y el precio de la supervivencia

Cuando una persona con una enfermedad terminal se aproxima a sus últimos días, a menudo oímos la expresión "hasta que Dios quiera" de boca de propios y ajenos. Pero con frecuencia me pregunto en qué medida Dios tiene qué ver con esto o no. Y sinceramente no creo que Dios tenga nada que ver con la decisión del último suspiro de una persona, más bien es la lucha por la supervivencia la que condiciona ese momento. 
Seguro que si Dios moviera esos hilos, mucha gente que muere en medio de un gran sufrimiento, moriría de un modo menos cruel y más rápido. Pero el ser humano es tan complicado que incluso, cuando le llega la hora de morir, sigue luchando por mantenerse con vida. La lucha por la supervivencia nos marca desde que nacemos, a pesar de que sabemos que hemos nacido para morir.
 Bueno, para morir y para pagar , que nos pasamos la vida pagando por todo tipo de servicios. Con lo felices que debían vivir nuestros antepasados sin esperar a principio  de mes el recibo de la luz, del gas, de la telefonía,  del agua etc, etc. Eso sin tener en cuenta los pagos a hacienda, que con  aquello de que hacienda somos todos, anda que  no le echan morro ni nada  para cobrarnos lo que no está escrito. Amén de impuestos municipales varios que más que dar vida te la quitan, y digo que la quitan porque a este paso no nos va a quedar para comer, con tanto ir y venir al banco a cumplir con todas las obligaciones monetarias. Incluso a veces te cobran por lo que no gastas, como el agua, que no se entiende que en el Pirineo, con toda el agua que tenemos, estemos pagando hasta la que no consumimos, porque en Biescas todo el mundo pagamos un consumo mínimo de 120 metros cúbicos al semestre,  lo gastes o no, una extraña manera de incitar al ahorro en el consumo. 
Desde que nacemos hasta que morimos, pagamos por todo tipo de cosas. Porque aquello de que todos nacemos con un pan debajo del brazo ha pasado a la historia ancestral más remota y eso por no hablar de lo caro que cuesta morirse. Pero de eso hablaremos otro día, que por hoy esta cabra ya ha saltado demasiado de roca en roca. 




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