martes, 21 de abril de 2020
Libertades, transparencia y pataleos.
Cada día lo tengo más claro. Nos hemos quedado sin libertades, no solo sin las que se refieren a la libertad de movimiento, entre otras muchas, que es muy grave. Más grave es que nos estamos quedando sin la libertad de expresión, a juzgar por las noticias y los debates que nacen en las redes las últimas semanas. He llegado a la conclusión de que el gobierno califica de fakes o bulos las noticias o publicaciones que no le convienen. Por eso tanta insistencia en que solo nos fiemos de las publicaciones y noticias oficiales.
Acabo de comprender que lo que se pretende con ello es manipular para que comulguemos con ruedas de molino. Como si a estas alturas tuviéramos razones para fiarnos de ellos. A la vista de los números que no cuadran y de la falta de transparencia y de los pocos resultados, no es para menos.
Falta de transparencia porque a estas alturas seguimos sin tener datos fiables que cuadren; también porque no se entiende que todavía haya municipios que no dan datos a la población. Porque la gente quiere saber cuántos y qué casos de coronavirus hay cerca de su casa. Sería útil conocer estos datos para dar tranquilidad a las poblaciones o para que extremáramos las medidas.
Los ayuntamientos eficientes si que están dando tados, incluso divididos por barrios y si unos lo hacen por qué no pueden hacerlo todos. En momentos como el actual más que nunca hay que ser eficientes y parecerlo. Pero lo que parece es que no saben por dónde andan.
Seguimos sin tener mascarillas ni test para todos, seguimos detenidos en casa, seguimos con miedo por lo que está pasando y por lo que pasará cuando esto acabe. Y mientras, sus señorías respondiendo a medias las preguntas que se les hacen en las ruedas de prensa y pidiendo que dejemos de meternos con ellos. Vamos a ver, que nosotros no trajimos el virus, ni le permitimos la entrada, y ahora encima nos coartan la libertad de hablar y de decir lo que creamos oportuno.
Que nosotros, a diferencia de ellos que no se cansan de repetir las mismas cosas, no hablamos por hablar, que estamos hasta el moño de estar presos y queremos que nos devuelvan la vida , a poder ser la misma que teníamos antes de esta catástrofe; que por muy mala que fuera, seguro que era mejor que la que nos espera; que ustedes han expropiado nuestras vidas y cuando nos las devuelvan estarán hechas un guiñapo. Porque ustedes han creado un estado de terror, que no nos merecíamos, para mantenernos en casa y bien controlados por cierto, a juzgar por la cantidad de multas que se están poniendo. Si ustedes , señorías, fueran tan eficientes combatiendo el virus, como lo son los agentes poniendo multas, hace tiempo que habríamos salido de esta crisis.
Así que no se extrañen si no les damos jabón y ejercemos el derecho al pataleo, que es lo único que nos queda.
(Continuará)
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Sofía Campo Diví
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Etiquetas: coronavirus, libertad, transparencia
viernes, 17 de abril de 2020
Esperando resultados. Reflexión de andar por casa.
Es verdad que hay que ser positivo. Las últimas semanas no
dejamos de ver esta frase por el ciberespacio. Estoy de acuerdo solo a medias, porque aunque seamos positivos no podemos olvidarnos de lo esencial y a veces la verdad no es la que nos gustaría ver.
Y digo esto porque me cuesta quedarme callada ante determinadas circunstancias que algunos pretenden acallar, porque como hay que ser positivo no es conveniente mencionarlas. Y digo esto recordando una frase que escuché hace dos días en boca de un miembro del gobierno (el nombre no importa) que, cuando le reprochaba el periodista que la actuación del gobierno en lo que respecta al covid-19 no había sido rápida ni eficaz, le respondió que lo mismo había pasado en el resto de Europa. Me quedé a cuadros. Es decir que ahora es política del gobierno ¿el mal de muchos consuelo de tontos? Ya es lo que nos faltaba por oir. No es una respuesta y mucho menos para un ministro. Y para intentar arreglarlo añadió que España era el lugar que tenía "restricciones más severas". Aunque olvidó decir que esas restricciones no han funcionado como deberían, porque el gobierno no estuvo fino a la hora de anticiparse a lo que iba a pasar, que fijándose en el resto del mundo, sobre todo Italia, no hubiera sido muy difícil.
El mismo ministro también dijo que el gobierno no tenía ni idea de cómo iba a ser la salida del confinamiento. Si nos tenemos que quedar en casa hasta que lo sepan, lo tenemos claro. Ellos y nosotros, porque no creo que, aunque se nos ha pedido sacrificio y paciencia, la paciencia nos dure hasta que sus señorías se pongan las pilas: que sí, que parece que están haciendo mucho, pero lo que están haciendo es hablar mucho; o sea entretener a la población para que sigamos teniendo paciencia. Y ya se sabe que cuando se habla mucho, a lo mejor lo único que se está haciendo es suplir con palabras la falta de acción. Porque si hicieran como hablan, hace tiempo que tendríamos test y mascarillas para todos. Y si hicieran lo que deben no tendrían tanto tiempo para hablar.
El mismo ministro también dijo que el gobierno no tenía ni idea de cómo iba a ser la salida del confinamiento. Si nos tenemos que quedar en casa hasta que lo sepan, lo tenemos claro. Ellos y nosotros, porque no creo que, aunque se nos ha pedido sacrificio y paciencia, la paciencia nos dure hasta que sus señorías se pongan las pilas: que sí, que parece que están haciendo mucho, pero lo que están haciendo es hablar mucho; o sea entretener a la población para que sigamos teniendo paciencia. Y ya se sabe que cuando se habla mucho, a lo mejor lo único que se está haciendo es suplir con palabras la falta de acción. Porque si hicieran como hablan, hace tiempo que tendríamos test y mascarillas para todos. Y si hicieran lo que deben no tendrían tanto tiempo para hablar.
No me gustan las estadísticas pero comprendo que pueden darte una idea, aunque no exacta, de lo que está pasando. La última que escuché ayer es que si se hubiera declarado el estado de alarma una semana antes, habría habido un 50% menos de casos. Ahí lo dejo.
Y decía antes que se nos está acabando la paciencia y si esto se alarga mucho más, no digo que no terminemos haciendo una manifestación, aunque sea desde los balcones, para pedir al gobierno que o consigue test y mascarillas o tendrán que dimitir en pleno, que no hacen más que discutir y vergüenza debería darles no ir todos a una por el bien de la nación. Que ya vale de pamplinas, que ellos ni han dejado de cobrar por lo que no han visto peligrar sus salarios, ni viven en casa de 40 metros, y cuando han enfermado han tenido test, mascarillas y guantes antes que nadie. O sea que lo menos que podían hacer es ponerse a trabajar unidos y sacarnos del atolladero en que nos han metido. Y cuando nos saquen ya veremos si les cambiamos por otros más responsables y leales a los españoles; que por cierto, no estamos solo para pagarles el sueldo: QUEREMOS RESULTADOS. En cualquier empresa sin resultados hace tiempo que estarían en la calle.
(continuará)
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Sofía Campo Diví
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Etiquetas: pandemia, reflexiones
martes, 14 de abril de 2020
Los grandes olvidados. Otras consecuencias más de la pandemia.
Hoy vuelven al trabajo los prescindibles, que no lo son tanto si tenemos en cuenta que este país no saldría adelante si no fuera por los miles de autónomos que lo componen. Pero parece ser que no son tan prescindibles cuando apenas quince días más tarde de confinarlos en casa, se les ha hecho volver al trabajo. Porque sí, sus cuotas a la seguridad social le hacen falta a este país. Sus cuotas y las de los trabajadores que tienen a cargo, claro. Porque sin ellos se para la economía y vamos al desastre (y aún así veremos qué pasa). No es que el gobierno haya pensado en ellos y les permita trabajar para que no pasen hambre y lleguen a fin de mes; eso al gobierno le importa un bledo, lo que le importan son sus cuotas de autónomos y sus cotizaciones.
Y no son los autónomos los únicos olvidados de este gobierno, que ya veremos si después de este desastre muchos de ellos se libran de echar el cerrojo para siempre. Porque, aunque mucha gente no lo entienda, no es nada fácil ser autónomo. Autónomo: esa clase rara en peligro de extinción (si por el gobierno fuera) que solo tiene obligaciones y nulos derechos. Ya se verá toda esa "ayuda" que van a recibir del estado, si llega o no llega o pasa como lo que pasó en Lorca, después del terremoto, que todavía están esperando cobrar.
Y digo que no son los únicos olvidados, porque gobernar a golpe de decreto es lo que tiene, que se hace con prisa, con precipitación y se olvidan aspectos importantes. Si comparamos con otros países (aunque las comparaciones son odiosas) nos es difícil darse cuenta de las diferencias en cuanto a la evolución de esta pandemia. Y es que en otros países, con medidas restrictivas menos exigentes que las nuestras han logrado doblegar la curva, eso que tanto le gusta decir al gobierno. Han dejado salir a la calle a practicar deporte e incluso sacar a los niños y han tenido menos casos y muchísimos menos muertos que nosotros. Que no se le llene la boca al gobierno diciendo que tenemos las medidas más rectrictivas de la comunidad europea, porque aún así lo hemos hecho mal y peor. Y no estoy pensando en los chinos, que en un principio tampoco lo hicieron bien, ya que cuando cerraron el foco del covid 19 , había cinco millones de chinos viajando por todo el mundo y transmitiendo el virus. Y China lo sabía mucho antes y tampoco hizo nada, pero luego supo rectificar e impuso mascarillas obligatorias para todos. Esa, es a mi parecer la clave. Mascarillas para no contagiar. Aquí hemos tenido que llegar a varios miles de muertos para darnos cuenta de que las mascarillas son efectivas como muro de contención, si las lleva todo el mundo, porque si nadie contagia, nadie enferma.
Pero, claro, como resulta que en este país no hay dinero, vilmente saqueado por tantos años de corrupción y ajustes, no se podían traer mascarillas a tiempo y nos vendieron que no era necesario que la población las usara. Vaya manipulación. Ahora nos están empezando a vender que llevando mascarillas es seguro volver al trabajo, pero ¿de verdad? Ahí lo dejo.
Hace unos días le oí a no sé bien qué ministra que era falso que hubieran habido ajustes en sanidad. Claro que hubo ajustes y si no que nos pregunten a quienes tuvimos familiares ingresados tiempo atrás, que contaremos si los hubo o no, porque se dieron situaciones de vergüenza y hubo carencias importantes que hacían peligrar la vida de los pacientes. Y no me refiero a que faltaran empapadores para las camas, que faltaban, me refiero a que faltaban medicinas. Pero esto es tema de otro costado.
Y los grandes olvidados han sido además, los niños, sobre todo los más pequeños, porque con medidas tomadas a tiempo hubieran podido salir a tomar el sol un poco. Los grandes olvidados han sido también los enfermos que por prescripción facultativa necesitaban caminar para no agravar sus dolencias, porque en su día un médico les dijo que si no hacían ejercicio verían acortada su vida y resulta que ya llevan un mes sin caminar haciendo de tripas corazón, porque temen las consecuencias que esto puede traerles; que seguramente no morirán de covid 19 pero morirán de cualquier otra cosa. Porque, señores del gobierno, a todo el mundo no le da para comprarse una bicicleta estática, que ya se han encargado los medios de comunicación de decir que había aumentado la venta de estas bicicletas, como dando ideas y dando a entender que el que no hace ejercicio es porque no quiere. Pués no. Los que ahora no hacen ejercicio es porque no pueden, porque en su día hubo un decreto que se olvidó de ellos.
Recuerdo que al principio de conocerse el decreto de alarma el jefe superior de policía dijo que se tendrían en cuenta todos los casos. No entiendo bien a qué se refería, porque lo que está pasando es que nos están haciendo pasar a todos por el mismo rasero, al que le sobra por el que le falta y aquí todo el mundo sin rechistar, a cumplir.
La mía, una reflexión como otra cualquiera ni más pero tampoco ni menos.
(continuará)
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Sofía Campo Diví
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jueves, 9 de abril de 2020
Mientras, seguimos esperando la LIBERACIÓN (reflexiones de una guerra inesperada)
Una de las cosas que más rabia me da de todo lo relacionado con la pandemia es la deificación de los chinos por su bien hacer las cosas. Vamos a ver. El covid 19 apareció en China en diciembre de 2019 y no fue hasta febrero de 2020 que los chinos empezaron a tomar medidas. Los chinos acallaron las voces de quienes en enero alertaron de la situación y de la llegada de esta pandemia, llegando a detener al médico que descubrió que un virus letal amenazaba el mundo. Dicho médico, por cierto, falleció semanas más tarde debido a un infarto (eso dicen). Mientras tanto el virus estuvo rondando a su libre albedrío por China y, dado que los chinos viajan mucho, por todo el mundo, también por España. Dejando esto claro seguimos.
La pandemia se fue extendiendo progresivamente como una enorme ola desde China a todas las partes del mundo. A nadie le pilló por sorpresa, tampoco a los chinos, que tuvieron todo el mes de enero para tomar medidas y no lo hicieron. Y a pesar de que el factor sorpresa no ha existido, el ser humano ha sido tan engreído que solo ha tomado medidas cuando no ha tenido más remedio, es decir, cuando era demasiado tarde.
Sobre todo nuestro gobierno, que viendo que la pandemia estaba llegando a Italia fortaleciéndose allí con fuertes raíces, que siguió en la inopia haciéndose el despistado como si la cosa no fuera con él. Porque cuando el virus llegó a Italia era de suponer que llegaría también a nuestro país. Pues allí tuvimos a la portavoz de nuestro gobierno alentando al mundo de que el nuestro era un país seguro a donde se podía venir de vacaciones. Y venga a venir gente. Fuimos así de chulos. Venga turistas, equipos de fútbol , venga reuniones, y el portavoz epidemiólogo venga a decir que no se tomaban medidas porque se estaba calibrando el desastre económico que se produciría si se llevaban las mismas medidas que en otros países (que por cierto han apaciguado la pandemia antes y mejor)y que no compensaría tomar unas medidas que no eran necesarias "todavía".
Y llegados a este punto no puedo menos que sentir una enorme rabia, porque mientras se obviaban esas medidas, el virus correteaba libre ya por nuestro país, pese a lo que diga la versión oficial. Porque no me fío de las versiones oficiales que solo manifiestan el diez por cierto de la verdad. Y menos aún ahora , que cansada de escuchar las ruedas de prensa manipuladas que da el gobierno, donde se ofrecen estadísticas cuyos números no cuadran. Una cosa ha ignorado el gobierno, que los españoles tenemos la manía de pensar y sacamos nuestras propias conclusiones.
Y claro, sin medidas a tiempo, el gobierno las ha tenido que tomar a destiempo, dejando que caiga quien caiga y poniendo sus pies en polvorosa; porque si os habéis dado cuenta, el presidente y la mayoría de los ministros que se dejan ver, ya usan mascarillas y guantes, que hoy por hoy y por mucho tiempo seguirán estando vetados a todos los españoles, que ya no sabemos qué más hacer ni a dónde ir para conseguirlos. Mira que guapos.
Mientras tanto nos tienen en un confinamiento que nadie merecíamos y que hubiera podido evitarse si, a la primera señal de alarma se hubiera hecho lo que se tenía que hacer, primar la salud frente a un desastre económico del que finalmente no nos hemos librado. Y para más inri, los que supuestamente deberían defender a los ciudadanos, les están alentando para que denuncien a quienes se saltan el confinamiento, sin darse cuenta de que cuando esto acabe se encontraran con pueblos y ciudades divididas, donde unos contra otros ya no sabremos de quién podemos fiarnos o no. Porque este C.S.I. de los balcones tendrá sus consecuencias. Por no hablar de la frase más dicha en todas estas semanas "quédate en casa que salvas vidas". Vamos a ver, salvar salvas tu vida, pero si eres transmisor pones en peligro la de tu familia o la de quienes vivan contigo. Y si sales a la calle, cuando vas a comprar etc, si guardas la distancia tampoco pones en peligro a nadie: que parece que de repente todos somos asesinos por pisar la calle. Cuando los principales asesinos son aquellos que cuando estaban a tiempo no pusieron remedio.
Porque sí, ahora estamos confinados por culpa de este gobierno absurdo que nos ha tocado en suerte y que nos ha vendido el confinamiento como si fuéramos héroes de guerra (y no somos héroes porque hacemos lo que hacemos porque no nos queda más remedio), no os confundáis. Por culpa del mismo gobierno que ha permitido que los nuestros se mueran solos, sin una mano dónde agarrarse que le consuele en los últimos momentos; por los mismos que nos incitan a aplaudir día tras día, porque mientras pensamos en aplaudir no planeamos ninguna otra cosas menos conveniente. Aplausos que le sacan las lágrimas a muchos que luego le dan la espalda a esas mismas personas que ahora aplauden, a muchos que no pensaron en los demás y se lanzaron en el supermercado a hacer acopio de todo tipo de productos que otros también necesitaban.
Y aquí estamos todos los españoles, encerrados en nuestras casas cumpliendo los decretos que dicta el gobierno. Decretos que los ayuntamientos están acotando más todavía quizá porque tampoco se fían, sin pensar que están confundiendo a los ciudadanos que ya no sabemos qué o qué no podemos hacer.
Ésta es mi reflexión, una reflexión más, como cualquier otra y tan válida como cualquiera. Mientras, Seguimos esperando la LIBERACIÓN.
(continuará mientras esperamos que hayan mascarillas y guantes para todos)
(próxima reflexión "origen de la pandemia, pobres pangolines que han cargado con el muerto")
martes, 7 de abril de 2020
Hasta siempre María Dolores.
Hoy es un día triste, muy triste. Hace apenas dos horas que he sabido que nos ha dejado María Dolores, una amiga de Biescas a la que apreciaba mucho. Compartimos buenos momentos que ahora me vienen a la mente como si fuera una cascada desbocada que no puedo contener.
María dolores era una buena mujer y excelente persona, que gracias a su sentido positivo superó muchas dificultades en esta vida. Lo que más me maravillaba de ella era su sentido del humor, tan magnífico y gratificante. Siempre dispuesta a recitarte una poesía, a contarte una anécdota, a pasear por las calles del pueblo. Calles que recorrí a menudo en su compañía cuando salíamos a pasear o a tomarnos unas cañitas.
Pero lo que más le gustaba era contarte historias, entrañables historias de los que habían vivido con ella y de ella misma. Sabía sacarte una sonrisa y a veces una carcajada. Compensaba así los malos ratos de la vida.
Se ha ido en unas circunstancias duras, en medio de una pandemia que no ha permitido a sus hijos despedirse de ella. Me pongo en su lugar y se me pone la piel de gallina a la vez que siento una enorme rabia por dentro. Porque aunque saben que ella sigue con ellos tienen que estar pasándolo muy mal. Ella sigue a su lado, seguro. Más cerca que nunca.
Desde este blog quiero mandar un abrazo especial y fuerte para sus hijos, nietos y toda la familia.
Seguro que ya está con los mejores.
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martes, 31 de marzo de 2020
Lo que vendrá. Reflexiones de una guerra inesperada. (Cuarta parte)
Hace unos días leí en alguna parte que toda esta crisis nos iba a cambiar. Y sin duda que lo hará, pero lo malo es que no todos cambiaremos en la misma medida ni en la misma dirección. Porque a la vista de cosas que están pasando no tengo claro que vayamos a ir a mejor.
Hay gente que se está aprovechando de esta situación; por ejemplo los que difunden bulos que te llevan a una página que les reporta beneficios; los que lanzan virus informáticos con el único propósito de sembrar el caos; los que están aprovechando para subir precios de primera necesidad, como algunos supermercados; los que en definitiva aprovechan para obtener beneficios. Yo no veo ninguna necesidad de que suban precios, siendo que los super están vendiendo más que nunca. El precio del alcohol se ha disparado porque con alcohol, agua oxigenada y glicerina se puede hacer hidroalcohol casero, mucho más barato que el que están vendiendo (cuando hay) en farmacias y supermercados. Cien mililitros de hidroalcohol en la farmacia me costaron tres euros con sesenta céntimos, por poner un ejemplo. Quiero aclarar que cuando hablo de farmacias y supermercados no me refiero a que sean ellos los causantes de esa subida, porque todos sabemos que son los laboratorios, los proveedores y los distribuidores quienes están subiendo los precios (como siempre)
Toda la gente que se está aprovechando, no creo que cuando esto termine se vuelvan buenas personas. Por eso digo que sí, que cambiaremos porque no nos quedará otro remedio pero el mundo seguirá siendo mundo. Cambiaremos en la medida que nos veamos obligados para superar lo que viene detrás. Porque sí podremos decir que habrá pasado lo malo pero quedará lo peor. Y sin ser alarmistas pero objetivos todos lo vemos venir.
Lo vemos venir porque cuando esto acabe nos daremos cuenta de las consecuencias de las mentiras del gobierno, que, a pesar de que se ha cansado de decir que no se iba a quedar nadie atrás, mucha gente se está quedando. Y si no se lo preguntáis a todas las personas, muchas, que a pesar de lo que prometió el gobierno, se ha quedado sin prestación de desempleo; y si no se lo preguntáis a todas las pequeñas empresas que no se han podido acoger a un erte y seguramente tendrán que echar la persiana. Y si no se lo preguntáis a los pensionistas que van a tener que ayudar a sus hijos en paro, como ya pasó con la anterior crisis, aunque muchos de ellos ya no estarán porque, aunque teníamos la mejor sanidad del mundo, no los pudieron conectar a un respirador porque no había para todos.
(continuará)
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Sofía Campo Diví
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Etiquetas: coronavirus, reflexiones.
domingo, 29 de marzo de 2020
Restando. Reflexiones de una guerra inesperada. (3ª parte)
Seguimos restando días al fin de este confinamiento, o si lo prefieres, seguimos sumando días al comienzo de todo esto. Sería impensable no hacerse eco de todo lo que pasa si las mismas circunstancias nos obligan a ello. Son tiempos convulsos, no solo por la pandemia que está llevando a la tumba tantas vidas, sino también porque llegados a este punto ya no sabemos de qué fiarnos ni de quién. Al principio nos dijeron que esto era una simple gripe con menos mortandad y que afectaba a gente mayor o con patologías. Con el tiempo hemos visto que era una soberana mentira. Porque de gripe tiene poco o si acaso se trata de una super gripe que arrasa con vidas indistintamente de patologías o no, aunque siempre sean los más afectados los más vulnerables.
Por eso llegados a este punto la gente se pregunta si lo de los murciélagos o el pangolín será cierto o por el contrario hay algo más complicado que ha causado este descomunal desastre. Yo siempre he pensado que cuando hay una versión oficial y todo el mundo te da la misma versión oficial, hay mucho más que esa versión. Dichosas versiones. Lo mismo que los protocolos, cuando te hablan de protocolos o estadísticas, malo.
Cuando mi marido estaba enfermo ingresado en el hospital y los médicos me hablaban de protocolos o estadísticas yo les dejaba hablar y cuando terminaban les decía: ahora diganme la verdad. Pues con esto pasa lo mismo, que las versiones oficiales son la punta del iceberg y lo que hay debajo lo vamos descubriendo poco a poco.
Y no sabemos a quién creer porque , independientemente de que hay un decreto de estado de alarma, se aplica sin criterio unánime y según con quien se habla ves que se está aplicando de diferentes maneras, más o menos restrictivas. Aquí cada cual interpreta el decreto como quiere, hasta el punto de que desde el gobierno central se ha llamado la atención a muchos ayuntamientos para que cumplan el decreto y no apliquen más restricciones. Será que los ayuntamientos que aplican esas restricciones añadidas, tampoco terminan de fiarse de lo que dice el gobierno central y por si acaso se curan en salud y añaden limitaciones, sin darse cuenta de que confunden a la población, que si ya sospechábamos antes, ahora estamos plenamente convencidos de que hay más o peor de lo que nos están contando los medios o el mismo gobierno.
Mientras tanto seguimos esperando esos lotes de millones de mascarillas o medios para hacer las pruebas de coronavirus, que o llegan rotas o no terminan de llegar. Y nos preguntamos cómo si hay empresas en España, una en Galicia y otra en Zaragoza, que fabrican los test, no se ha echado mano de ellas y el gobierno, este gobierno nefasto que nos ha tocado en suerte, ha preferido comprarlos no sé si en un mercadillo chino o no, a la vista de lo que ha pasado. Será que el gobierno no tiene dinero para pagar unos test en condiciones. Puede ser.
Los mismos gobiernos autonómicos han empezado también a hacer sus propias compras, también porque no se fían de lo que se pueda hacer desde el gobierno central, porque una cosa será que llegue el material y otra muy distinta que se aplique una logística para hacer un adecuado reparto.
Y mientras esperamos que llegue el ansiado pico y la meseta y el descenso no podemos evitar preguntarnos si no podíamos haber llegado un poco antes, a la vista de lo que ocurría en otros países. Pues no, porque somos tan chulos, que teniendo muy cerca un país infectado con mucha relación con el nuestro y mucho trasiego de turistas, desde el gobierno no hicieron más que pregonar que el nuestro era un sitio seguro y que podían venir turistas, los mismos turistas que permanecen confinados en Tenerife y otros sitios, sin poder salir y no sabemos en qué condiciones. Será porque lo hicieron confiando en que, como tenemos la mejor sanidad del mundo, éramos intocables.
No sé si a esto se puede sumar la falta de previsión y la tardanza en actuar, pero lo cierto es que en países donde se aplicaron test masivos y medidas contundentes, como Corea por ejemplo, han conseguido sobrevivir con una curva casi plana. Será que igual hay que tomar ejemplo. Pero ya no se habla de los que lo han hecho mejor, nuestro gobierno se quedaría con el culo al aire, es mejor hablar de los que están peor. Porque nuestro gobierno todavía habla de los que están peor, sin darse cuenta de que nosotros somos los que estamos no peor, lo siguiente.
¿Será por todo esto que Europa nos vuelve la espalda?.....
Por estás y otras cosas no acabamos de fiarnos de tanta rueda de prensa, de tanta declaración de intenciones, de tantas justificaciones absurdas. Porque en definitiva todo esto más parece un sálvese quien pueda, que una operación perfectamente orquestada. Confiemos que las medidas tomadas surtan efecto y pronto podamos recuperar nuestra vida. Nunca mejor dicho...
(continuará)
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Sofía Campo Diví
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