
Aunque estoy muy contenta donde vivo, cada vez que voy a Zaragoza y veo la Basílica del Pilar me da un vuelco el corazón, al fin y al cabo es la ciudad que me vio nacer y que fue testigo de casi toda mi vida hasta hace cuatro años, una montonada.
Dicen que recordar es volver, pero yo creo que es al revés, que volver es recordar y cada vez que voy a Zaragoza los recuerdos se agolpan en mi y hacen que me sienta satisfecha....muy satisfecha.
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