sábado, 17 de diciembre de 2011

Un bonito detalle

José Luis recibió ayer un homenaje póstumo del Ayuntamiento y la Asociación de empresarios de Biescas. Tengo que agradecer a ambas entidades que hayan tenido este gesto por el  que él, con toda seguridad, hubiera estado satisfecho, a pesar de que no le gustaba ser el centrode atención.
Luis Estaún hizo entrega al hijo de José Luis de un escudo de Biescas y la Asociación me entregó a mí una placa en la que le agradece la labor realizada en la Asociación y en el pueblo de Biescas.
Él solía decir que Biescas era un diamente en bruto con un potencial extraordinario, al que había que sacarle jugo, para que quienes visitaran esta localidad quisieran regresar. Por ello estaba continuamente ideando proyectos y pensando de qué manera todo ese potencial podía salir a la luz. La feria de primavera ha sido una pequeña muestra.
Pero lo que casi nadie sabe es que el mismo día que se inauguró dicha feria, él comenzó a pensar en nuevas ideas. Quería convertir a Biescas en un lugar de ferias y congresos y había comenzado a idear los diferentes temas que podrían ser centro de atención para esas ferias.
Lo que pocos saben es que José Luis era un amante del diseño, al que dedicó en Zaragoza la mayor parte de su vida, en el diseño principalmente de salas de control, pero también de otras muchas cosas.
Siempre estaba diseñando todo tipo de cosas, y no solo las diseñaba, también las ejecutaba dándoles forma y puliéndolas hasta el último detalle. Como hizo con La Bernarda, la niñita de sus ojos, cuidando cada detalle, mimando cada rincón; todo tiene una razón de ser en su taberna, su querida taberna.
A menudo decía "¡qué bien se vive en Biescas!" y notabas que lo sentía desde lo más hondo y que era verdaderamente feliz, pateando sus calles, mirando los montes, respirando su aire puro, disfrutando de su paz, hablando con sus gentes. El vino a Biescas para vivir bien y lo había conseguido.
Pero  esta vida, donde los momentos felices son tan efímeros, se cebó con él con una enfermedad que se lo ha llevado de nuestro lado, cuando más le necesitábamos, y cuando más ganas de vivir tenía. Y con él se ha llevado sus proyectos, todo tipo de proyectos, cuyas anotaciones encontré hace unos días. Anotaciones escritas en sus días de hospitalización. Con lo malico que estaba, él seguía pensando en los demás, y en sus planes cabíamos todos: nosotros, su hijo, mis hijos,  su querida Biescas.
Solo deseo que algún día alguien recoja el testigo que nos ha dejado y todos esos proyectos lleguen a ver la luz.
Gracias al Ayuntamiento y a la Asociación de empresarios por este bonito detalle.