lunes, 11 de mayo de 2020
De fases y sexo, para que haya de todo. Reflexión de María Calamidad.
Ha comenzado el bailoteo de la desescalada (término inventado por alguna mente supina, que de momento no aparece en el diccionario de la RAE), y nunca mejor que ahora seguimos viendo el desfase de lo que queremos nosotros y lo que nos obliga a hacer el gobierno.
En Comunidad Valencia que, según la consellera de sanidad teníamos matrícula de honor, resulta que por lo visto no se ha hecho todo lo bien que se debería, matrículas de honor aparte. Seguramente el ministro Illa le ha dicho a todas las comunidades lo de la matrícula para motivarlas. Pues no ha hecho bien porque ha creado expectativas, que no han estado acordes con la realidad, llevando a los ciudadanos a la frustración. Y como se nos está agotando la resilencia, resulta que las bromas como ésta ya no nos hacen ninguna gracia.
Todo esto nos lleva a desconfiar de nuestros políticos autónomos, que no están haciendo bien los deberes. No se han hecho suficientes test, he ahí el motivo por el cual seguimos confinados en la fase 0. Es verdad que en otros sitios se han hecho más, pero con poca fiabilidad, pero por lo visto eso no cuenta porque como nos venimos moviendo por números, lo que interesa es subir la cifra de test sean buenos o no. Pues vale. Difícil veo que en solo una semana adquiramos la cifra necesaria para conseguir ese deseado cambio de fase.
Mientras tanto seguimos siendo expectadores de este batiburrillo politiquero, viendo como nuestros políticos (algunos parece que haciendo campaña) se mueven más por intereses de partido que por el bien de los ciudadanos. Y no se enteran de que no se trata de hacer campaña, de que se está quemando el monte y todos tenemos que ayudar, olvidando nuestros intereses. Ya habrá tiempo para campañear (yo también me puedo inventar palabras) cuando todo pase.
Y seguramente cuando esto pase lo primero que tendrán que plantearse es en cambiar la forma de politiquear. Porque si en la vida de los ciudadanos esta pandemia va a suponer un antes y un después, es justo que vayamos todos a una y comience a hacerse política de un modo diferente, no sé, con más unidad y coherencia por ejemplo. A lo mejor debemos olvidad la política partidista para comenzar a votar individualidades. Pero este es un teme para otro día.
Y mientras pasamos de fase, mencionar otro de los grandes olvidados en esta pandemia, sumado a la lista de daños colaterales: el sexo.
Porque se han oído muchas cosas, pero no consigo oír hablar de sexo, de cómo la pandemia ha colaborado en cambiar la manera de disfrutar del sexo. Los que han tenido la suerte de vivir emparejados habrán podido practicar (suponiendo que se sigan llevando bien) por aquello de que si estás comiendo lo que yo te guiso y te lavo los calzoncillos, o las bragas, según sea quién lave, pues también podemos practicar sexo un rato a cuenta de la convivencia. Pero los que esto les ha pillado más solitarios que un pino en medio del desierto, no les ha quedado más remedio que hacer uso de la imaginación y del sexo solitario para descargar la adrenalina que, entre otras cosas, les provoca el estar encerrados. Pues hay que pensar en todo y tampoco se ha pensado en ellos. A más de uno han pillado en una escapadita para encontrarse con su amante y le han colocado la consabida multa. ¡Pero hombre! no sean ustedes tan tiquismiquis, que es fuerza mayor, que tienen a los pobres solitarios más solos que la una y si la Ayuso puede saltarse el confinamiento, junto con varios cientos de personas que no guardaron las distancias, por mucho que se clausure un hospital, un par de amantes buscando aliviar sus necesidades con sus novi@s o quién les dé la gana, no es para que les pongan una multa.Porque al fin y al cabo se trata de aliviar una necesidad fisiológica y creo yo que a nadie le han puesto una multa por ir a aliviar sus intestinos, por ejemplo.
Pues nada. Lo siento por los que viven solos y están en edad de relacionarse, que tendrán que esperar un poco o mucho más, porque nadie ha preguntado en las ruedas de prensa diarias en qué fase se desconfina el sexo.
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jueves, 7 de mayo de 2020
Primavera surrealista. Nueva reflexión de una cabra loca.
Hoy toca hablar de la primavera, que por aquello de que la sangre altera, andamos todos un poco de acá para allá sin saber muy bien nuestro destino. Y mientras preparo esta reflexión de andar por casa estoy viendo revolotear unas golondrinas que, ajenas a todo el cacao que nos ha montado el gobierno, preparan el cortejo de sus futuras parejas, con las que tendrán golondrinitas con las que llenaran los aleros de nidos. Aprovecho para decir que romper esos nidos, que están protegidos, también lleva multa. Que parece ser que la gente no lo sabe y año tras año a fuerza de escobazos tiran los nidos al suelo, donde terminan agonizando los pobres pollitos. A ver si en lugar de ir a poner multas al monte a los pobres caminantes solitarios, las autoridades empiezan a perseguir a los destroza-nidos. Porque acabar con la vida de las golondrinas es atacar también el ecosistema, en donde ellas tienen un papel fundamental.
Y ¿qué más nos prepara la primavera?, la estación del amor por excelencia o si queréis de los enamoramientos. No. No voy a hablar de amor. Tampoco hablaré de las temidas alergias, ni de la subida de las temperaturas, ni del olor de los campos. Hablaré del gobierno.
Porque sí, esta primavera el gobierno es más gobierno que nunca por aquello de que aquí mando yo y todo el mundo chitón. Pero parece ser que algunos partidos, escarmentados por las continuas mentiras del mismo, están dejando de brindarle su apoyo. El estado de alarma (excepción) se ha prorrogado por los pelos, por los de Ciudadanos que con sus escasos diputados le ha salvado la papeleta. Eso sí, no sabemos hasta cuándo. Y como sigamos tirando de los pelos, igual alguno se termina quedando calvo. No sé vosotros, pero no me gustaría estar en el pellejo del presidente en estos momentos, que, aun en el mejor de los casos lo tiene bastante crudo. Yo creo que no le queda nada por prometer, así que difícil veo si necesita otra prórroga que pueda llevarse a cabo. Eso sí, prometer no, pero igual puede ir pensando en cumplir lo ya prometido.
De todos modos creo que todos estamos ya cansados de tanto confinamiento, que nos ha quitado la libertad , entre otras cosas, para ir a buscarnos el alimento. Y como el gobierno se lo ve venir, no hace sino enviar a la población mensajes subliminares de terror para que queramos pedir la prórroga una vez más. El otro día lo llamaban caos, para que si tenemos alguna duda sigamos sin salir de casa. Y esto de quedarse en casa es duro, sobre todo para quienes antes no se nos caía la casa encima.
Las continuas campañas publicitarias del gobierno, que nos han quitado la voluntad de un plumazo, no han hecho más que manipular o intentar manipular a los ciudadanos, incluso a los que por profesión deberían ser más objetivos. Nunca he visto tantas cadenas de televisión estar más de acuerdo y hablar en los mismos términos, es como si hubieran desaparecido de golpe todas las tendencias e ideologías, para lavarle la cara al gobierno. Hasta los que antes decían la verdad han sido comprados para que digan lo que interesa a los gobernantes. Porque si no no lo entiendo. Ah. Es verdad. Que había que ir todos a una, que las ideologías no volverían a contar hasta que todo terminara, que ahora lo importante era actuar juntos. Pero claro, eso de ir todos a una ¿qué quería decir exactamente? Eso es lo malo, que se olvidaron de decírnoslo. Pues ni más ni menos que ir todos a Sánchez, ejemplo de egolatría de libro. Por eso se siguen acallando las voces discordantes, para que nadie más vuelva a llamarle sepulturero, con perdón de los sepultureros. Y todo hubiera sido peor, a no ser porque todo el personal que ha contribuido a mejorar el estado de los enfermos, ha echado el resto y a fuerza de trabajo y jugándose la vida (44 sanitarios muertos) casi sin medios o muy rudimentarios le han salvado la papeleta a este gobierno, que, a pesar de todo, sigue sin ponerse la pilas y sin conseguir los medios que se necesitan para combatir esta pandemia.
Pues ellos verán lo que hacen porque me parece a mi, que, o mucho cambia la cosa, o las prórrogas se van a terminar en la siguiente votación.
¿Os había dicho que iba a hablar de primavera? Perdón, se me ha ido el santo al cielo. Pero sí, he hablado de primavera, porque la sangre altera y alterada la tenemos ya por todo el sinsentido que estamos viviendo, aunque claro, seguro que preferiríamos que se nos alterara por haber encontrado un chico o chica guapo/a ( o feo/a) que hiciera que revolotearan mil mariposas en nuestro estómago, en lugar de estos retorcijones de tripas que nos está provocando este gobierno que nos ha tocado en suerte y que nos tiene alterada la sangre hasta límites insospechados. Pues nada. A seguir aguantando esta primavera surrealista hasta que vuelvan a revolotear las mariposas.
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miércoles, 6 de mayo de 2020
Esperando el retorno de la libertad. Reflexiones de una cabra loca.
La vida continua mientras seguimos esperando test que funcionen y ocurran otras cosas de las que nadie habla ya. No sé si os habréis dado cuenta de que ya nadie pregunta dónde andan los famosos test que compró el gobierno y por dos veces llegaron defectuosos; y me consta que en alguna parte se están utilizando a pesar de que no son nada fiables. Y mientras la vida sigue, hemos empezado a pasear en horario restringido, eso sí, bueno, a pasear y a correr porque teníamos tantas ganas, que todos nos hemos lanzado a la calle, como si no hubiera un mañana. Los que acostumbrábamos a hacer marcha antes de que todo esto empezara, hemos comenzado con la rutina kilométrica y hemos podido observar la cantidad de personas que hay paseando por los caminos y que nunca las habíamos visto por allí. Porque sí, todo el mundo se ha vuelto deportista de repente. Lo que suele ocurrir cuando llevas mucho tiempo encerrado, que cuando te sueltan te faltan metros para correr.
Éste es un pueblo de casi 6000 habitantes con los que raramente coincides, sobre todo por la tarde, en circunstancias normales. Ahora con la famosa mal dicha desescalada y la salida paulatina a la calle, aunque es en diferentes horarios, te encuentras mucha gente vayas por donde vayas. Digo yo, que si se desconfinara el pueblo, seguro que había por la calle mucha menos gente y mucha menos haciendo deporte. Seguro.
Y mientras pasa la vida, seguimos esperando que nos dejen pasar a la siguiente fase para poder movernos con más libertad y para recobrar la vida que teníamos antes. Yo estoy deseando que llegue la fase dos, en la que ya se podrá pescar y mi hijo dejará de darme el tostón con que si fijate que rollo que no se puede pescar, pues qué más les daba a ellos si en la playa se puede guardar la seguridad, que si se está pasando la temporada, que si me he perdido los concursos. Hijos. Y es que la pesca es su vida. Eso sí, ya le he dicho esta vez que los pescados se los limpiará él, que estoy hasta el moño de limpiar peces.
Y mientras pasan los días nos seguimos preguntando si conseguiremos erradicar el virus o por lo menos debilitarlo para que no sea peligroso. Porque del origen ya no hablamos, todos damos por hecho que se originó en China y que puso los pies en polvorosa expandiéndose por todo el mundo. Y mientras tanto esperamos el momento de pedir cuentas; porque, digo yo, una molécula necesita de la mano humana para escaparse y mucha irresponsabilidad para dejar que se extienda; y bastante insensatez para no prepararse ante lo que se venía encima siendo que veíamos lo que estaba provocando en otros lugares. Todo esto por no hablar del ilustre gobierno que nos ha caído en suerte y que a base de dar palos de ciego unas veces ha acertado y otras no, más veces no que sí. Por eso las CCAA quieren gestionar lo que queda de coronavirus, porque , aunque no lo dicen claro, ya no se fían de un gobierno al que le puede más las ansias de poder que las ganas de trabajar por y para los españoles, aunque no lo reconozcan.
Mientras esperamos que todo acabe, soñamos con el día en que volveremos a ser libres en la famosa nueva realidad, y esperemos que en esa realidad nos devuelvan lo que nos quitaron, quienes no supieron gestionar la crisis sino prohibiendo las libertades más fundamentales del ser humano, incluida la libertad de expresión. Pero de ella hablaré otro día.
Por estas cosas y otras muchas que comentaré otro día desde ahora mismo me declaro sofiista para seguir siendo yo misma, le pese a quien le pese.
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martes, 21 de abril de 2020
Libertades, transparencia y pataleos.
Cada día lo tengo más claro. Nos hemos quedado sin libertades, no solo sin las que se refieren a la libertad de movimiento, entre otras muchas, que es muy grave. Más grave es que nos estamos quedando sin la libertad de expresión, a juzgar por las noticias y los debates que nacen en las redes las últimas semanas. He llegado a la conclusión de que el gobierno califica de fakes o bulos las noticias o publicaciones que no le convienen. Por eso tanta insistencia en que solo nos fiemos de las publicaciones y noticias oficiales.
Acabo de comprender que lo que se pretende con ello es manipular para que comulguemos con ruedas de molino. Como si a estas alturas tuviéramos razones para fiarnos de ellos. A la vista de los números que no cuadran y de la falta de transparencia y de los pocos resultados, no es para menos.
Falta de transparencia porque a estas alturas seguimos sin tener datos fiables que cuadren; también porque no se entiende que todavía haya municipios que no dan datos a la población. Porque la gente quiere saber cuántos y qué casos de coronavirus hay cerca de su casa. Sería útil conocer estos datos para dar tranquilidad a las poblaciones o para que extremáramos las medidas.
Los ayuntamientos eficientes si que están dando tados, incluso divididos por barrios y si unos lo hacen por qué no pueden hacerlo todos. En momentos como el actual más que nunca hay que ser eficientes y parecerlo. Pero lo que parece es que no saben por dónde andan.
Seguimos sin tener mascarillas ni test para todos, seguimos detenidos en casa, seguimos con miedo por lo que está pasando y por lo que pasará cuando esto acabe. Y mientras, sus señorías respondiendo a medias las preguntas que se les hacen en las ruedas de prensa y pidiendo que dejemos de meternos con ellos. Vamos a ver, que nosotros no trajimos el virus, ni le permitimos la entrada, y ahora encima nos coartan la libertad de hablar y de decir lo que creamos oportuno.
Que nosotros, a diferencia de ellos que no se cansan de repetir las mismas cosas, no hablamos por hablar, que estamos hasta el moño de estar presos y queremos que nos devuelvan la vida , a poder ser la misma que teníamos antes de esta catástrofe; que por muy mala que fuera, seguro que era mejor que la que nos espera; que ustedes han expropiado nuestras vidas y cuando nos las devuelvan estarán hechas un guiñapo. Porque ustedes han creado un estado de terror, que no nos merecíamos, para mantenernos en casa y bien controlados por cierto, a juzgar por la cantidad de multas que se están poniendo. Si ustedes , señorías, fueran tan eficientes combatiendo el virus, como lo son los agentes poniendo multas, hace tiempo que habríamos salido de esta crisis.
Así que no se extrañen si no les damos jabón y ejercemos el derecho al pataleo, que es lo único que nos queda.
(Continuará)
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viernes, 17 de abril de 2020
Esperando resultados. Reflexión de andar por casa.
Es verdad que hay que ser positivo. Las últimas semanas no
dejamos de ver esta frase por el ciberespacio. Estoy de acuerdo solo a medias, porque aunque seamos positivos no podemos olvidarnos de lo esencial y a veces la verdad no es la que nos gustaría ver.
Y digo esto porque me cuesta quedarme callada ante determinadas circunstancias que algunos pretenden acallar, porque como hay que ser positivo no es conveniente mencionarlas. Y digo esto recordando una frase que escuché hace dos días en boca de un miembro del gobierno (el nombre no importa) que, cuando le reprochaba el periodista que la actuación del gobierno en lo que respecta al covid-19 no había sido rápida ni eficaz, le respondió que lo mismo había pasado en el resto de Europa. Me quedé a cuadros. Es decir que ahora es política del gobierno ¿el mal de muchos consuelo de tontos? Ya es lo que nos faltaba por oir. No es una respuesta y mucho menos para un ministro. Y para intentar arreglarlo añadió que España era el lugar que tenía "restricciones más severas". Aunque olvidó decir que esas restricciones no han funcionado como deberían, porque el gobierno no estuvo fino a la hora de anticiparse a lo que iba a pasar, que fijándose en el resto del mundo, sobre todo Italia, no hubiera sido muy difícil.
El mismo ministro también dijo que el gobierno no tenía ni idea de cómo iba a ser la salida del confinamiento. Si nos tenemos que quedar en casa hasta que lo sepan, lo tenemos claro. Ellos y nosotros, porque no creo que, aunque se nos ha pedido sacrificio y paciencia, la paciencia nos dure hasta que sus señorías se pongan las pilas: que sí, que parece que están haciendo mucho, pero lo que están haciendo es hablar mucho; o sea entretener a la población para que sigamos teniendo paciencia. Y ya se sabe que cuando se habla mucho, a lo mejor lo único que se está haciendo es suplir con palabras la falta de acción. Porque si hicieran como hablan, hace tiempo que tendríamos test y mascarillas para todos. Y si hicieran lo que deben no tendrían tanto tiempo para hablar.
El mismo ministro también dijo que el gobierno no tenía ni idea de cómo iba a ser la salida del confinamiento. Si nos tenemos que quedar en casa hasta que lo sepan, lo tenemos claro. Ellos y nosotros, porque no creo que, aunque se nos ha pedido sacrificio y paciencia, la paciencia nos dure hasta que sus señorías se pongan las pilas: que sí, que parece que están haciendo mucho, pero lo que están haciendo es hablar mucho; o sea entretener a la población para que sigamos teniendo paciencia. Y ya se sabe que cuando se habla mucho, a lo mejor lo único que se está haciendo es suplir con palabras la falta de acción. Porque si hicieran como hablan, hace tiempo que tendríamos test y mascarillas para todos. Y si hicieran lo que deben no tendrían tanto tiempo para hablar.
No me gustan las estadísticas pero comprendo que pueden darte una idea, aunque no exacta, de lo que está pasando. La última que escuché ayer es que si se hubiera declarado el estado de alarma una semana antes, habría habido un 50% menos de casos. Ahí lo dejo.
Y decía antes que se nos está acabando la paciencia y si esto se alarga mucho más, no digo que no terminemos haciendo una manifestación, aunque sea desde los balcones, para pedir al gobierno que o consigue test y mascarillas o tendrán que dimitir en pleno, que no hacen más que discutir y vergüenza debería darles no ir todos a una por el bien de la nación. Que ya vale de pamplinas, que ellos ni han dejado de cobrar por lo que no han visto peligrar sus salarios, ni viven en casa de 40 metros, y cuando han enfermado han tenido test, mascarillas y guantes antes que nadie. O sea que lo menos que podían hacer es ponerse a trabajar unidos y sacarnos del atolladero en que nos han metido. Y cuando nos saquen ya veremos si les cambiamos por otros más responsables y leales a los españoles; que por cierto, no estamos solo para pagarles el sueldo: QUEREMOS RESULTADOS. En cualquier empresa sin resultados hace tiempo que estarían en la calle.
(continuará)
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Etiquetas: pandemia, reflexiones
martes, 14 de abril de 2020
Los grandes olvidados. Otras consecuencias más de la pandemia.
Hoy vuelven al trabajo los prescindibles, que no lo son tanto si tenemos en cuenta que este país no saldría adelante si no fuera por los miles de autónomos que lo componen. Pero parece ser que no son tan prescindibles cuando apenas quince días más tarde de confinarlos en casa, se les ha hecho volver al trabajo. Porque sí, sus cuotas a la seguridad social le hacen falta a este país. Sus cuotas y las de los trabajadores que tienen a cargo, claro. Porque sin ellos se para la economía y vamos al desastre (y aún así veremos qué pasa). No es que el gobierno haya pensado en ellos y les permita trabajar para que no pasen hambre y lleguen a fin de mes; eso al gobierno le importa un bledo, lo que le importan son sus cuotas de autónomos y sus cotizaciones.
Y no son los autónomos los únicos olvidados de este gobierno, que ya veremos si después de este desastre muchos de ellos se libran de echar el cerrojo para siempre. Porque, aunque mucha gente no lo entienda, no es nada fácil ser autónomo. Autónomo: esa clase rara en peligro de extinción (si por el gobierno fuera) que solo tiene obligaciones y nulos derechos. Ya se verá toda esa "ayuda" que van a recibir del estado, si llega o no llega o pasa como lo que pasó en Lorca, después del terremoto, que todavía están esperando cobrar.
Y digo que no son los únicos olvidados, porque gobernar a golpe de decreto es lo que tiene, que se hace con prisa, con precipitación y se olvidan aspectos importantes. Si comparamos con otros países (aunque las comparaciones son odiosas) nos es difícil darse cuenta de las diferencias en cuanto a la evolución de esta pandemia. Y es que en otros países, con medidas restrictivas menos exigentes que las nuestras han logrado doblegar la curva, eso que tanto le gusta decir al gobierno. Han dejado salir a la calle a practicar deporte e incluso sacar a los niños y han tenido menos casos y muchísimos menos muertos que nosotros. Que no se le llene la boca al gobierno diciendo que tenemos las medidas más rectrictivas de la comunidad europea, porque aún así lo hemos hecho mal y peor. Y no estoy pensando en los chinos, que en un principio tampoco lo hicieron bien, ya que cuando cerraron el foco del covid 19 , había cinco millones de chinos viajando por todo el mundo y transmitiendo el virus. Y China lo sabía mucho antes y tampoco hizo nada, pero luego supo rectificar e impuso mascarillas obligatorias para todos. Esa, es a mi parecer la clave. Mascarillas para no contagiar. Aquí hemos tenido que llegar a varios miles de muertos para darnos cuenta de que las mascarillas son efectivas como muro de contención, si las lleva todo el mundo, porque si nadie contagia, nadie enferma.
Pero, claro, como resulta que en este país no hay dinero, vilmente saqueado por tantos años de corrupción y ajustes, no se podían traer mascarillas a tiempo y nos vendieron que no era necesario que la población las usara. Vaya manipulación. Ahora nos están empezando a vender que llevando mascarillas es seguro volver al trabajo, pero ¿de verdad? Ahí lo dejo.
Hace unos días le oí a no sé bien qué ministra que era falso que hubieran habido ajustes en sanidad. Claro que hubo ajustes y si no que nos pregunten a quienes tuvimos familiares ingresados tiempo atrás, que contaremos si los hubo o no, porque se dieron situaciones de vergüenza y hubo carencias importantes que hacían peligrar la vida de los pacientes. Y no me refiero a que faltaran empapadores para las camas, que faltaban, me refiero a que faltaban medicinas. Pero esto es tema de otro costado.
Y los grandes olvidados han sido además, los niños, sobre todo los más pequeños, porque con medidas tomadas a tiempo hubieran podido salir a tomar el sol un poco. Los grandes olvidados han sido también los enfermos que por prescripción facultativa necesitaban caminar para no agravar sus dolencias, porque en su día un médico les dijo que si no hacían ejercicio verían acortada su vida y resulta que ya llevan un mes sin caminar haciendo de tripas corazón, porque temen las consecuencias que esto puede traerles; que seguramente no morirán de covid 19 pero morirán de cualquier otra cosa. Porque, señores del gobierno, a todo el mundo no le da para comprarse una bicicleta estática, que ya se han encargado los medios de comunicación de decir que había aumentado la venta de estas bicicletas, como dando ideas y dando a entender que el que no hace ejercicio es porque no quiere. Pués no. Los que ahora no hacen ejercicio es porque no pueden, porque en su día hubo un decreto que se olvidó de ellos.
Recuerdo que al principio de conocerse el decreto de alarma el jefe superior de policía dijo que se tendrían en cuenta todos los casos. No entiendo bien a qué se refería, porque lo que está pasando es que nos están haciendo pasar a todos por el mismo rasero, al que le sobra por el que le falta y aquí todo el mundo sin rechistar, a cumplir.
La mía, una reflexión como otra cualquiera ni más pero tampoco ni menos.
(continuará)
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jueves, 9 de abril de 2020
Mientras, seguimos esperando la LIBERACIÓN (reflexiones de una guerra inesperada)
Una de las cosas que más rabia me da de todo lo relacionado con la pandemia es la deificación de los chinos por su bien hacer las cosas. Vamos a ver. El covid 19 apareció en China en diciembre de 2019 y no fue hasta febrero de 2020 que los chinos empezaron a tomar medidas. Los chinos acallaron las voces de quienes en enero alertaron de la situación y de la llegada de esta pandemia, llegando a detener al médico que descubrió que un virus letal amenazaba el mundo. Dicho médico, por cierto, falleció semanas más tarde debido a un infarto (eso dicen). Mientras tanto el virus estuvo rondando a su libre albedrío por China y, dado que los chinos viajan mucho, por todo el mundo, también por España. Dejando esto claro seguimos.
La pandemia se fue extendiendo progresivamente como una enorme ola desde China a todas las partes del mundo. A nadie le pilló por sorpresa, tampoco a los chinos, que tuvieron todo el mes de enero para tomar medidas y no lo hicieron. Y a pesar de que el factor sorpresa no ha existido, el ser humano ha sido tan engreído que solo ha tomado medidas cuando no ha tenido más remedio, es decir, cuando era demasiado tarde.
Sobre todo nuestro gobierno, que viendo que la pandemia estaba llegando a Italia fortaleciéndose allí con fuertes raíces, que siguió en la inopia haciéndose el despistado como si la cosa no fuera con él. Porque cuando el virus llegó a Italia era de suponer que llegaría también a nuestro país. Pues allí tuvimos a la portavoz de nuestro gobierno alentando al mundo de que el nuestro era un país seguro a donde se podía venir de vacaciones. Y venga a venir gente. Fuimos así de chulos. Venga turistas, equipos de fútbol , venga reuniones, y el portavoz epidemiólogo venga a decir que no se tomaban medidas porque se estaba calibrando el desastre económico que se produciría si se llevaban las mismas medidas que en otros países (que por cierto han apaciguado la pandemia antes y mejor)y que no compensaría tomar unas medidas que no eran necesarias "todavía".
Y llegados a este punto no puedo menos que sentir una enorme rabia, porque mientras se obviaban esas medidas, el virus correteaba libre ya por nuestro país, pese a lo que diga la versión oficial. Porque no me fío de las versiones oficiales que solo manifiestan el diez por cierto de la verdad. Y menos aún ahora , que cansada de escuchar las ruedas de prensa manipuladas que da el gobierno, donde se ofrecen estadísticas cuyos números no cuadran. Una cosa ha ignorado el gobierno, que los españoles tenemos la manía de pensar y sacamos nuestras propias conclusiones.
Y claro, sin medidas a tiempo, el gobierno las ha tenido que tomar a destiempo, dejando que caiga quien caiga y poniendo sus pies en polvorosa; porque si os habéis dado cuenta, el presidente y la mayoría de los ministros que se dejan ver, ya usan mascarillas y guantes, que hoy por hoy y por mucho tiempo seguirán estando vetados a todos los españoles, que ya no sabemos qué más hacer ni a dónde ir para conseguirlos. Mira que guapos.
Mientras tanto nos tienen en un confinamiento que nadie merecíamos y que hubiera podido evitarse si, a la primera señal de alarma se hubiera hecho lo que se tenía que hacer, primar la salud frente a un desastre económico del que finalmente no nos hemos librado. Y para más inri, los que supuestamente deberían defender a los ciudadanos, les están alentando para que denuncien a quienes se saltan el confinamiento, sin darse cuenta de que cuando esto acabe se encontraran con pueblos y ciudades divididas, donde unos contra otros ya no sabremos de quién podemos fiarnos o no. Porque este C.S.I. de los balcones tendrá sus consecuencias. Por no hablar de la frase más dicha en todas estas semanas "quédate en casa que salvas vidas". Vamos a ver, salvar salvas tu vida, pero si eres transmisor pones en peligro la de tu familia o la de quienes vivan contigo. Y si sales a la calle, cuando vas a comprar etc, si guardas la distancia tampoco pones en peligro a nadie: que parece que de repente todos somos asesinos por pisar la calle. Cuando los principales asesinos son aquellos que cuando estaban a tiempo no pusieron remedio.
Porque sí, ahora estamos confinados por culpa de este gobierno absurdo que nos ha tocado en suerte y que nos ha vendido el confinamiento como si fuéramos héroes de guerra (y no somos héroes porque hacemos lo que hacemos porque no nos queda más remedio), no os confundáis. Por culpa del mismo gobierno que ha permitido que los nuestros se mueran solos, sin una mano dónde agarrarse que le consuele en los últimos momentos; por los mismos que nos incitan a aplaudir día tras día, porque mientras pensamos en aplaudir no planeamos ninguna otra cosas menos conveniente. Aplausos que le sacan las lágrimas a muchos que luego le dan la espalda a esas mismas personas que ahora aplauden, a muchos que no pensaron en los demás y se lanzaron en el supermercado a hacer acopio de todo tipo de productos que otros también necesitaban.
Y aquí estamos todos los españoles, encerrados en nuestras casas cumpliendo los decretos que dicta el gobierno. Decretos que los ayuntamientos están acotando más todavía quizá porque tampoco se fían, sin pensar que están confundiendo a los ciudadanos que ya no sabemos qué o qué no podemos hacer.
Ésta es mi reflexión, una reflexión más, como cualquier otra y tan válida como cualquiera. Mientras, Seguimos esperando la LIBERACIÓN.
(continuará mientras esperamos que hayan mascarillas y guantes para todos)
(próxima reflexión "origen de la pandemia, pobres pangolines que han cargado con el muerto")
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