martes, 3 de marzo de 2026

ESTO ES LO QUE HAY (diario de una cabra loca)

 Esto es lo que hay, se dice Calamidad a menudo cuando se encuentra ante situaciones que ni quiere ni espera. En su vida le ha tocado muchas veces desempeñar funciones que jamás hubiera imaginado. 

Ha vivido mucho y le ha pasado de todo, pero no ha perdido la capacidad de sorprenderse ante nuevas situaciones que en su tiempo pasado le habían rozado nada más. Ahora, pasados casi setenta años, le toca ser como las prendas de vestir, que hay prendas de diario y prendas para los días de fiesta. 

Ella sabe que guardamos los vestidos bonitos para los días festivos y los más viejos para usarlos a diario. Lo que está gastado, para diario; lo nuevo para los domingos. Ella se siente como una abuela de diario, sin privilegios, sin celebraciones; porque las celebraciones son siempre para los días de fiesta. Ya se llevan otros esos privilegios que, aunque mereciéndolos menos, son para ellos: son los abuelos de los domingos, de las celebraciones, de las comidas familiares, de los regalos caros. Calamidad no puede hacerles a sus nietos regalos caros, ni tampoco asiste a esas celebraciones familiares, pero Calamidad les está regalando a sus nietos algo más valioso. Porque valioso es su tiempo, el poder cuidarlos, el escuchar sus historias y a veces también sus quejas. Ella los ve levantarse por la mañana y disfruta haciéndoles el desayuno, llevándolos al colegio y tantas cosas más. Ella les ha dado su vida, a la que renunció para poder cuidarlos. Pero luego sus padres los llevan a celebrar fiestas con los abuelos de los días festivos, esos abuelos que no han renunciado a nada por ellos, ni los ven levantarse por la mañana, ni les dan el desayuno, pero que luego se llevan todos los privilegios. El último año no ha celebrado sus cumpleaños, ni ha pasado la navidad con ellos; todo lo celebraron con los abuelos de los días de fiesta. 

Calamidad se pregunta si sus nietos la recordaran cuando ya no esté y se darán cuenta de todo lo que ha hecho por ellos. Calamidad se pregunta si entonces la querrán y guardarán su recuerdo con cariño. 


Leer más...

lunes, 23 de febrero de 2026

VORÁGINE

 Calamidad está en una etapa extraña de su vida, con casi setenta años tiene la sensación de que su vida ha sido un fracaso. Es posible que su objetivo en esta vida haya sido fracasar una vez tras otra. Pero eso sí, hasta este momento siempre se ha levantado tras sus caídas, solo que cada vez tiene menos fuerzas porque sabiéndose en tiempo de descuento, se da cuenta de que ya le quedan pocas posibilidades. 

 Está de vuelta de muchas cosas y cada vez tiene menos fe en el genero humano en general. Le han pasado cosas que nunca imaginó le pasarían y ahora es como si tuviera miedo de caminar por temor a lo que pueda encontrarse. Está falta de cariño, de ese cariño cercano que te protege y te cuida. Por eso quisiera salir corriendo y no parar hasta que se quedara sin fuerzas. Es posible que lo tenga todo hecho en esta vida o es posible que le esperen más sufrimientos. No sabe. 

Mientras tanto se deja arrastrar  por la vorágine, por una extraña vorágine que la va destrozando poco a poco. 

Leer más...

viernes, 13 de febrero de 2026

Lluvia (Recuerdos de una cabra loca)

 Los días de lluvia entristecen a Calamidad, no por la lluvia en si, sino por los recuerdos que le vienen a la memoria, la mayoría de las veces de acontecimientos que prefiere olvidar. De su infancia recuerda pocas cosas, todas relacionadas con sus hermanos; porque ya de muy niña tenía que ayudar a cuidarlos. Recuerda el miedo que pasaba cuando se quedaba sola con ellos; recuerda que no le hacían caso cuando les recriminaba su comportamiento; recuerda aquella primera tortilla y cuando un día se le cayó un huevo dentro del bolsillo del delantal y se puso a llorar; recuerda aquellas papillas, las de maicena las odiaba porque siempre quedaban llenas de grumos y las de fruta le daban arcadas debido a la acidez de la naranja, Pero sobre todo recuerda aquel día, cuando desesperada porque sus hermanos no le hacían caso salió al balcón de su habitación y pensó mientras, miraba a la calle, lo fácil que sería acabar con todas las penalidades. Pero no acabó. Y ¡Cuántas veces desde aquel día lo ha recordado! Debió de atreverse a saltar pero no lo hizo. No quería darles ese disgusto a sus padres, ni a sus hermanos. Sus padres nunca supieron el enorme drama que le creaban cada vez que la responsabilizaban de sus hermanos porque cuando regresaban a casa ella les decía que se habían portado bien. Con sus padres en casa ya nada importaba.

Recuerda que no tenía tempo de jugar; sus muñecas se quedaban siempre nuevas. Era una suerte poder jugar con muñecos de carne y hueso, como le decía su padre.

Pero ahora ya nada de eso importaba, su niñez fue un buen aprendizaje para cuando fue madre de verdad.

Y mientras sigue lloviendo no puede evitar sentir esa sensación, esa vieja e intensa sensación cuando la tristeza le llenaba por dentro hasta hacerla enfermar. 

(Esto no acaba aquí)

Leer más...

martes, 10 de febrero de 2026

PENSAR Y PENSAR (diario de una cabra loca)

 Calamidad tiene la mala costumbre de pensar y a veces da tantas vueltas a las cosas que parecen girar como en una noria cuyo freno se ha roto. A veces se le enquistan los pensamientos permaneciendo dentro de un círculo del que no pueden escapar. 

Le ocurrió cuando se divorció y se quedó sola con sus tres hijos. Le ocurrió cuando perdió a su segundo  marido J.L. Le ocurrió cuando falleció su hijo T. Le ocurrió cuando su nuera le montó una bronca semejante a un volcán en erupción. Le ocurrió cuando colgada de un precipicio su hijo I le soltó la mano. Le acurre a cada momento cuando su hijo J le promete cosas que no puede cumplir. 

A veces se pregunta si hubiera sido diferente de haber tenido una hija. Seguramente la habría comprendido mejor o seguramente no. Es posible que se hubiera sentido más acompañada o es posible que no. Pero eso no se puede cambiar y tiene que apechugar con lo que le ha tocado. Lo que si puede cambiar es esa maldita manera suya de pensar, aunque es verdad que no puede evitarlo. Pensar, pensar y pensar. Es lo único que le queda, sus pensamientos y ella acurrucada en una esquina esperando a ver si le llevan a alguna parte o quizá nacieron para ser solo pensamientos. 

Leer más...

miércoles, 4 de febrero de 2026

QUEMANDO PUENTES (diario de una cabra loca)

 Calamidad ha estado toda su vida intentando ser una mujer libre y , aunque en su interior lo es, siempre han ocurrido cosas que se lo han impedido. A veces piensa que si fuera valiente lo echaría todo por la borda y desaparecería hacia algún lugar donde no pudieran encontrarla. Quizá algún día lo haga.

Porque ella es de todo menos valiente. Tiene miedo a menudo al pensar cómo será su futuro, si es que lo tienen. Y es que Calamidad está cansada, muy cansada. Quizá no es miedo, quizá sea solo ese cansancio que le impide reflotar su vida y la obliga a permanecer en el fondo de ese abismo donde está sumergida hace algunos meses. A veces piensa que se ha equivocado demasiadas veces en esta vida y no aguanta más. Es posible que se equivocara también con la última decisión que tomó, cuando desmanteló su vida y quemó los puentes que la unían con su pasado, para emprender un nuevo camino. Ahora ya no tiene un lugar a dónde volver y eso la desquicia. 

Sus nietos no la necesitarán siempre y cuando dejen de necesitarla no sabe qué hará con su vida, esa vida en la que siempre tuvo la imperiosa necesidad de pensar en los demás. Se ha pasado la vida cuidando personas, primero hermanos, luego hijos, luego marido, luego padre, finalmente nietos. Lo malo es que Calamidad se ha olvidado de ella misma y ahora cuando más necesita de ese abrazo que no llega, está sola. No es una soledad física, que ojalá, es más profundo que todo eso. 

Desde que se ha comprado el portátil ha vuelto a escribir, que ya llevaba casi tres años sin hacerlo, desde que quemó esos puentes que la unían a su pasado. Se ha dado cuenta de que ha dejado de hacer todo aquello con lo que de verdad disfrutaba, salir a dar largos paseos, por ejemplo y se ha propuesto empezar a caminar de nuevo, solo que esta vez no podrá acompañarla su perra, que está muy viejita; porque Calamidad tiene una perra, que, parece ser es la única que la entiende. 

(continuará)

Leer más...

martes, 3 de febrero de 2026

UNA NUEVA ETAPA COMIENZA

 Mientras el mundo de Calamidad se tambalea, ella ha decidido que necesita seguir con su vida. No puede estar toda la vida lamentándose por lo que sabe que nunca sucederá. Por muy duro que sea debe seguir adelante y enfrentarse a nuevos retos. 

Los días del invierno son duros para ella, que ya había perdido la costumbre de pasar frío, después de los ocho años que pasó en tierras más cálidas. Ahora lleva casi tres años en su nuevo hogar pero no termina de hacer buenas migas con las inclemencias temporales. Y ya que hablo de inclemencias, diré que las hay de todas clases; pero eso ahora no importa. 

Calamidad sabe que debe continuar con su vida, aunque ésta no sea como la había imaginado. Calamidad está sola, completamente sola. Su soledad es más psicológica que física, porque siente que aquellos a quienes más quería han dejado de quererla, es como si la hubieran abandonado en lo profundo de un pozo del que deberá salir sin ayuda de nadie. Y desde esa profundidad no sabe de quién fiarse, a quién creer ni a quién amar.  De momento sus nietos se libran de permanecer a esta ecuación. 

Se ha dado cuenta de que no existen los sueños y con los pies en la tierra está dispuesta a disfrutar de los pequeños detalles que la vida le ofrece. Como los desayunos en el bulevar, los paseos con su perra, las charlas improvisadas con el barrendero de turno o la mujer de la limpieza, con los paseos con su madrastra, las quedadas con sus hermanas. Porque otros pequeños detalles desaparecieron de su vida; su hijo mayor ya no la llama para ir de cañas, ni la invita a comer, ni la llama para tomar un vermú en su casa. Todo eso desapareció y no sabe si volverá. Pero a pesar de todo Calamidad quiere dejar lejos esos días angustiosos cuando pasó lo que pasó y el mundo se hundió bajo sus pies; cuando cada día pensaba en diferentes formas de salir voluntariamente de la vida; cuando esperaba en vano esa llamada, esa disculpa que nunca llegó. 

Ha comenzado una nueva etapa en su vida, que no sabe cuánto durará y mientras tanto seguirá esperando, quizá, que ocurra lo que debería haber ocurrido hace mucho tiempo. 


Leer más...

jueves, 15 de enero de 2026

LO QUE TENGA QUE SER SERÁ (diario de una cabra loca)

 Calamidad había pensado durante mucho tiempo  que había sacado adelante a sus tres hijos sin ayuda de nadie  y hasta estaba orgullosa por ello, pero con casi setenta años descubrió que tan solo habían sobrevivido, que ninguno de los valores que había intentado inculcarles había hecho mella en ellos, porque ellos se habían creado sus propios valores, lo cual no era del todo malo, pero ella se sentía profundamente decepcionada.

Siempre deseó que sus hijos estuvieran orgullosos de ella, pero cada día que pasaba se daba cuenta de que quizá ese deseo no se cumpliera nunca. Al fin y al cabo quedaban ya muy lejos aquellos años de penurias que durante su matrimonio casi acabaron con ella. Sus hijos algo sabían, lo que unos niños de corta edad pueden entender, ya que Calamidad les ocultaba casi todas las calamidades por las que tenía que pasar a diario desde su divorcio. Después de tanto tiempo ella casi lo había olvidado y tampoco lo voy a mencionar aquí porque no serviría de nada. 

Su hijo mayor había perdido toda empatía con ella; quizá era este el precio que debía pagar por haberles dado una infancia de mierda, mientras ella les buscaba un futuro feliz. A lo mejor un día lo entienden y recuperan el amor que un día sintieron por ella.

A veces para salir a flote hay que hundirse del todo, para darse impulso y salir a la superficie. Lo que ocurre que mientras se hundían para salir a flote, pasaron muchas cosas penosas, que no sé si ellos recordarán, dentro de la apreciación que un niño puede tener de un problema grave. 

Pasado tanto tiempo ya no importa. Lo que tenga que ser será.

Leer más...

jueves, 8 de enero de 2026

CARTA DE CALAMIDAD A UNA AMIGA

 Querida Amiga:

Por fin pasó la Navidad. Y si digo por fin es porque cada año que pasa me gustan menos estas fiestas. Este año se ha rizado el rizo, que más que un rizo ha parecido un tirabuzón. 

Una de las leyes de Murphy dice que si "algo puede salir mal, saldrá mal" y nunca mejor dicho porque estas navidades han sido catastróficas. Ni en el peor de los escenarios me podía imaginar que me pasaría lo que me ha pasado este año. Vamos, que si no es por un par de detalles puedo decir que no he tenido navidades. Mi hijo mayor me ha privado de celebrarlas con mis nietos y no solo eso sino que tampoco he recibido felicitaciones de su parte, tampoco han habido besos ni abrazos ni jolgorios. Lo peor de todo es que no he hecho nada para merecer esto. Que sigo encerrada en un fuego cruzado que al final terminará conmigo. 

Me he acordado mucho de mi otro hijo que nos dejó hace más de cuatro años. El era el alma de las fiestas siempre, le encantaba la Navidad y para él todo era poco con tal de pasarla en familia y sobre todo junto a su hija. No faltaban bromas y risas, sobre todo recordando aquella famosa Navidad cuando la dorada me salió saladísima y no la pudimos comer. Cada año, como si fuera una obligación, salía a colación aquella dorada y volvíamos a reír como la primera vez. Pero él ya no está porque el cruel destino tuvo otro planes para él y nos lo arrebató. 

Menos mal que mi tercer hijo no se ha movido de mi lado y ha intentado hacerme pasar una Navidad alegre; pero los dos hemos echado en falta aquellas navidades alegres cuando esta familia era todavía una familia.

 La visita de mi nieta mayor ha sido un soplo de aire fresco porque cuando ella viene es como si su padre regresara a la tierra y siguiera con nosotros. Esos días lo siento más cerca que nunca y pienso que el estaría feliz de ver que su hija me sigue visitando varias veces al año. Ella está a gusto aquí y aunque no hacemos nada del otro mundo, excepto ir a Puerto Venecia de compras, estamos felices de compartir esos momentos. 

NO me gusta hacerme propósitos pero este año haré una excepción y me propondré disfrutar de los pequeños momentos que encuentre por el camino, porque los grandes momentos ni los quiero ya ni los espero. 

Un abrazo 

Calamidad 

Leer más...

martes, 23 de diciembre de 2025

Navidad 2025

 La Navidad de este año va a ser un poco diferente a las otras Navidades para Calamidad. Todavía se está haciendo a la idea de que la Navidad ya no va a ser la misma. Este año no lucirán las luces en el árbol, ni habrá villancicos ni alboroto, ni niños jugueteando por la casa. Porque a Calamidad le pilló un fuego cruzado y todavía no se ha curado de sus heridas. 

Unas Navidades duras y casi solitarias que todavía no sabe cómo celebrar, porque cuando se está tan triste es difícil celebrar nada. No tiene ganas de villancicos ni de celebraciones. Así de simple. Le gustaría dormirse y despertar el 7 de Enero. 

Leer más...

miércoles, 17 de diciembre de 2025

MILAGRO/REALIDAD

      


Cuando se acerca la Navidad suele hablarse de milagros, rara es la cadena de televisión que no emita películas en las que se obren algunos milagros. Nos emociona oír que en algún rincón de la tierra alguien ha sido merecedor de alguno de estos milagros. 

Pero luego llega la realidad donde muchos miles de personas se quedan con la insatisfacción de no haber sido los receptores de uno de ellos.  Será porque los milagros no existen.

 A pesar de saberlo, María Calamidad no se resigna a quedarse sin su milagro particular. Este año lo necesita más que nunca. A menudo se dice a sí misma que si otros tienen suerte con su milagro por qué ella no. 

En Navidad vuelven a casa los hijos, se reúnen las familias, se olvidan las discrepancias, las disputas para pasar una velada armoniosa y feliz. Pero en la familia de Calamidad todo es diferente y no sabe si por fin se llevará a cabo el milagro que espera. Mientras tanto ella está muy triste y cansada y le pasan por la cabeza ideas descabelladas que no sabe si un día llevará a cabo. Está muy cansada, a menudo piensa que no puede más. Porque cuando pensaba que ya merecía vivir tranquila y pasar sus últimos años en paz, le han dado la mayor bofetada que le han dado nunca. Le ha dolido porque no la vio venir y no pudo abrir el paraguas que amortiguara el chaparrón. 

Calamidad ha sido siempre muy fuerte pero ahora llora a escondidas y cuando menos lo espera le vienen lágrimas a los ojos que no puede contener. Hace unos años no pensaba que pudiera llegar a estar tan mal. Se siente derrotada y sin fuerza y lo que es peor, sin ilusión por la vida. Por esa vida que tanto le ha constado construir y tanto dolor le ha hecho soportar. 

Nadie mejor que ella lo sabe, incluso los que creen saberlo todo de ella, no saben ni la décima parte de lo que pasó y de las andaduras por las que ha tenido que pasar. Ahora la han derrotado, después de ganar cientos de batallas por fin ha perdido la guerra, esa guerra a la que se vio abocada al nacer que ni ella pidió, ni se merecía.

Por eso más que nunca este año necesita ese milagro que quizá no llegue. 

Leer más...

lunes, 15 de diciembre de 2025

YA NO SUENA LA MÚSICA

          Hace mucho que no hablo de mi personaje favorito, María Calamidad. Y es que María Calamidad ha estado muy ocupada estos años. TODA su vida la ha pasado cuidando personas; de niña cuidaba hermanos, más adelante cuidaba hijos, luego cuidó a su marido, más tarde a su padre y desde hace más de dos años está cuidando nietos. 
          Hace tiempo que ya no hace planes, que no dice de esta agua no beberé, porque siempre que lo ha dicho ha terminado bebiendo, queriendo o sin querer. Ahora Calamidad está muy triste, porque se acercan las navidades y en estas fechas se agudiza la pena del hijo ausente, que falleció hace más de cuatro años; la pena de que sus otros dos hijos no se hablan; la pena de que le ha pasado lo que jamás pensó que le pasaría. La pena de que esta navidad su familia ya no es familia y no cenarán juntos y puede que no se vean ni que se feliciten, de que se ignoren. Porque le ha pasado lo que nunca pensó que le pasaría. 

          Por eso ya no dice de esta agua no beberé, que sea lo que el destino quiera. 
          Calamidad está triste porque no entiende qué le está pasando, por qué las luces se han apagado y no suena la música. 
           No sabe si queda agua por beber, pero si queda seguro que se la bebe toda.    
          Aunque siempre le quedará el plan B. 

          

Leer más...

viernes, 12 de diciembre de 2025

ESCRITO EN 2022

 Cuando tomamos decisiones es frecuente analizar los pros y los contras y poner cada uno en su lado de la balanza. Pero ¿Qué pasa cuando la balanza está equilibrada? El mismo número de pros y de contras. Está claro que si la táctica de la balanza no funciona habrá de buscar otras estrategias.

     Y qué mejor estrategia que analizar qué es lo que queremos de verdad. Porque sí, a menudo no nos atrevemos a enfrentarnos a lo que de verdad queremos. Hay cosas que nos condicionan, como el qué dirán, cómo se lo tomarán los otros, o dónde hago más falta. Pero olvidamos lo importante, convencernos de que nos merecemos ese cambio; olvidamos pensar en nosotros mismos y eso, y más llegando a determinada edad, es lo importante y lo único que debe estar en nuestros planes.

    Sin embargo qué fácil es decirlo. Toda la vida pensando en los demás y cuidando personas, primero hermanos, luego hijos, luego marido, luego padre, luego, luego, luego....Pero ¿Cuándo va a ser el momento de cuidarnos a nosotros mismos?. 

     No sé si os pasará a vosotros, pero a mí me pasa que a veces tengo la sensación de que he vivido la vida de los demás y he olvidado vivir mi propia vida. Siempre mirando por los demás y sin tiempo de concederme un capricho porque siempre había situaciones donde hacías más falta. Y a pesar de eso nunca he olvidado de buscarme a mí misma, aunque deberé seguir buscando porque todavía no me he encontrado. 

    He empezado de cero varias veces, aunque a veces tengo la impresión de que empiezo de cero cada mañana. Pero momentos cruciales de resurgir de las cenizas he tenido varios. A los 17 años, a los 22, a los 38, a los 55, a los 58. El cuerpo vuelve a pedirme empezar de cero.... ahí lo dejo. Y todas las veces ese cambio ha venido precedido de un momento doloroso. Suele pasar que cuando la vida nos azota nos hacemos planteamientos más serios que nos empujan a cambiar, a buscar lo que de verdad importa. Esos momentos nos obligan a relativizar todo y terminamos viéndolo todo desde diferente perspectiva. Cosas que nos ayudaban ayer dejan de hacerlo y dirigimos la mirada hacia lugares que nunca habríamos imaginado. 

      Son mis reflexiones de andar por casa.....continuarán


Leer más...

EL TORTAZO INVISIBLE

                 En un segundo nos cambia la vida. No sabemos cuándo ni cómo, pero tarde o temprano asistimos a ese cambio expectantes ante lo que nos deparará el destino. Eso acaba de ocurrir en mi vida y lo único que sé es que ese cambio vino  de donde menos lo esperas y de quién menos te imaginas.  

     Los tortazos duelen pero los que más duelen son los que no ves venir. Te van horadando el corazón hasta que lo destrozan por completo. No lo viste venir y no te dio tiempo a abrocharte el impermeable y abrir el paraguas. Cuando te diste cuenta de lo que pasaba, ya estabas totalmente empapada de dolor y de rabia. 

     Ese tortazo era demasiado invisible para que lo vieras venir. Y cuando te diste cuenta , era demasiado tarde....

Leer más...

viernes, 5 de diciembre de 2025

hola

 hola

Leer más...

miércoles, 6 de abril de 2022

Los que el gobierno no iba a dejar atrás.

      A la vista de las últimas noticias parece ser que éste sigue siendo un país de despropósitos. Nuestro gobierno nos tiene bien acostumbrados a ellos. Primero fue la gestión de la pandemia, atiborrada de normas y restricciones que no han servido de mucho. Parecía que con la implantación de las mascarillas todo se iba a solucionar, pero fue al contrario, no solo no frenaron la propagación sino que a partir de ese momento tuvimos que pasar por oleadas mucho más peligrosas. Y si no mirad las zonas donde no han habido tantas restricciones y veréis que no lo han pasado peor que nosotros. Ahora se han relajado las medidas y ya no tenemos obligación de usarlas al aire libre, en interiores se va a quitar la restricción en breve. 

     Siguen habiendo miles de casos de covid y no se entiende que ahora se eliminen las mascarillas, a no ser que hayan descubierto estos gobernantes, tan lúcidos que tenemos, que dicha medida no servía de mucho. Yo me pregunto si el resto de las restricciones tampoco han servido de gran cosa y si estas normas solo han sido un justificante para que pareciera que los gobiernos estaban haciendo algo. A falta de mejores razonamientos se han dedicado a imponer normas, algunas anticonstitucionales, para dar una imagen de interés y eficacia. 

    A pesar de lo que nos han dicho, es posible que las ¿vacunas? tampoco sean todo lo eficaces que pretenden vendernos y mientras tanto venga dosis de vacunas. Ahora da la sensación de que hayan tirado la toalla por no saber por dónde van y que Dios nos coja confesados a todos. Dicen que lo tienen controlado, que esto es ya como una gripe. Pero a diferencia de la gripe que es estacional, este virus es para todo el rato. Lo que quiere decir que a partir de ahora vamos a estar mucho más acatarrados durante todo el año y la mayoría no llegaremos a saber si tenemos covid o un catarro común. Mientras tanto venga a contagiar gente porque como se podrá ir a trabajar y hacer vida social esto será ya el cuento de nunca acabar. O quizá no ¿quién sabe? Cosas más raras se han visto.

     Mientras los gobiernos han inventado toda clase de restricciones, muchas empresas  se han enriquecido; las farmacéuticas, los fabricantes de mascarillas y pruebas de diagnóstico, y los gobiernos que habrán tenido su pellizco de la transación. Y mientras ellos se enriquecían, los de siempre, el pueblo llano ha estado pasando penurias; miles de personas abocadas a los ertes o al paro, miles de negocios cerrados. Porque aquella frase de que el gobierno no iba a dejar a nadie atrás se ha quedado en agua de borrajas y muchos miles de ciudadanos se han visto en la estacada. 

     Ahora tenemos la guerra contra Ucrania y hemos tenido la huelga de transportistas que le han servido al gobierno para echarles la culpa de todo. Ah. El gobierno lo ha hecho todo de maravilla y si hay problemas es culpa de los otros. Porque para este gobierno, la culpa siempre es de los otros. Y claro, como siempre, los otros son la causa de la brutal subida de precios, unos justificados otros no tanto (porque a río revuelto...) ,que está dejando miles de hogares sumidos en la miseria. Pero ¿sabemos cuantos millones de euros se va a embolsar hacienda por esta subida de precios? Ahí lo dejo.

     Improvisar, improvisar, improvisar. Este gobierno solo sabe improvisar y dar palos de ciego por si aciertan alguna vez. Prometer, prometer y prometer para luego decir "que de lo dicho nada, que mire es usted quien lo entendió mal. Que si se ha quedado usted en la estacada ellos no saben nada...".

    Mientras los políticos siguen con sus trapicheos cotidianos, miles de hogares en este país no pueden llegar a fin de mes, ni pagar las hipotecas, ni encender la calefacción y muchos miles ni comer algo digno. 

     Pero ellos si que pueden atiborrarse de langostinos y cava, que ese es otro tema que dejo para otra ocasión.

     Que bueno es que siempre haya gente a quien echar la culpa, llámese guerra, o huelga o como quiera que se llame que un gobierno por norma no asuma sus culpas. Y mientras tanto algunos no dejan de conjugar el verbo lucrarse a su manera. "Yo me lucro, tu no puedes lucrarte, el pasa hambre, nosotros nos lucramos, vosotros os aguantáis y ellos se quedan sin trabajo, sin empresas, sin dinero". 

    Y para terminar más de lo mismo: ¿llegará a saber este gobierno por dónde le da el aire?...


Leer más...

lunes, 14 de marzo de 2022

Una fuente que mana siempre

      Por fin han llegado las esperadas lluvias que tanto necesitamos. Sin embargo a pesar de que sabemos que la lluvia es buena para todos no podemos evitar, cuando la vemos llegar, sentir cierta tristeza y nostalgia. Sucede que los días lluviosos nos llaman a la melancolía; el triste ambiente gris nos envuelve con su manto y, como si  nos abrigáramos con una manta, nos dejamos envolver por esas horas tristes.

    Podríamos pensar que con lo que está cayendo en Ucrania, con los desastres de la pandemia y con  el dolor de tantos seres humanos, es egoísta sentirse triste porque llueve. Pero la vida sigue a pesar de todas esas inclemencias , la del tiempo también. Por ello tenemos todo el derecho a sentirnos como nos sintamos.

     Porque los días grises nos hacen rememorar los malos momentos que, como si volvieran a suceder, nos producen el mismo efecto del día que los sufrimos por primera vez. Son cosas del ser humano que no pueden evitarse por más que nos lo propongamos. 

     Hoy es uno de esos días y mira por donde que me ha dado por escribir, mientras mi rumba se pasea por la casa haciendo su trabajo y mi perra cambia de sitio constantemente sintiéndose acosada por esa extraña compañera. 

     Debido a la lluvia el paseo mañanero de todos los días se ha visto reducido por una breve caminata a los arboles más cercanos para que mi Chula estire un poco las patas y se desahogue. Ejem. No sé si mi perra entiende de nostalgia, de días tristes y no tengo ni idea de cómo le afectan; pero  seguro que de alguna manera ella lo sabe. Sabe cómo me siento y sabe que es un día diferente porque se sienta frente a mí mientras me mira con insistencia, como si me dijera "¡venga ánimo que yo estoy aquí contigo!"

    Recuerdo que de niña tampoco me gustaban los días de lluvia, porque me obligaban a permanecer en casa; aunque tengo que reconocer que ya de adulta la lluvia nunca me ha impedido llevar a cabo un plan que tuviera previsto. Si había que mojarse, pues se mojaba una. 

     Desde hace unos días estoy pensando en un proyecto, que nada tiene que ver con la lluvia, quiero escribir mis memorias. No es la primera vez que lo pienso, pero de nuevo me encuentro con un dilema. El dilema de cómo contar la verdad sin que mi narración hiera sentimientos de terceras personas. Esta duda me ha echado para atrás en otras ocasiones aunque ahora me siento con más fuerza para hacerlo. Porque tengo mucho que contar y quiero que mis hijos y mis nietos me conozcan y sepan cómo he vivido y cómo me he sentido a lo largo de mi vida. Ellos han participado en muchos de esos momentos y sin embargo a veces pienso que no han llegado a comprenderme. 

     Creo que los hijos no llegan a conocer a sus padres porque solo los ven en su faceta de padres, como si exclusivamente es lo único que fueran. Es que para ellos solo somos padres, que les hemos dado la vida y les hemos criado mientras intentábamos enseñarles, como podíamos, cómo enfrentarse a ella. Y si no haced la prueba; preguntarles a vuestros hijos si saben cuál es vuestra lectura favorita, cuándo fue la última vez que fuisteis al médico, cómo y quiénes son vuestros amigos, cuál es vuestra fruta preferida, qué viaje os ha emocionado más, cuáles son vuestros planes para el futuro. Preguntadles si sois felices.

     Porque ellos no se paran a pensar que tenemos emociones, ilusiones, carencias. Porque para ellos solo somos padres. Y es lo mismo que nosotros  pensábamos de los nuestros, que unos padres son como una fuente que mana constantemente a la que siempre podemos ir a beber. 

     Hay que ver lo que inspira un día de lluvia, que de un tema te lleva a otro sin que te des cuenta de que están pasando los minutos y es hora no sé si de salir a la calle a mojarse o de tomarse un café caliente, que por cierto mi rumba ya ha terminado su faena y mi Chula se ha dormido en su rincón favorito (mi sofá). 

     Seguiré pensando en la forma de escribir mis memorias. Ya os iré contando. 

Leer más...

lunes, 21 de febrero de 2022

NUNCA SE VA O QUE NUNCA PARTE, A MI QUERIDO HIJO TOÑO

       


         Han pasado muchos meses, más de los que me hubiera gustado sin que haya podido dedicar unas líneas a este espacio. A veces ocurren cosas en tu vida que te obligan a la reflexión y a detener tus pasos.

     En esa tarea de auto estudio hay que dedicar todas las horas de que dispones. Cuando reflexionas puede ocurrir que llegue un momento de bloqueo en el que te sientas tan agobiada que seas incapaz de comunicarte con los que te rodean, bien por no tener las ideas claras, bien porque las conclusiones a las que llegas no puedan compartirse. Esa reflexión puede provocar una situación de dolor tal que seas incapaz de seguir siendo persona. En esos momentos hay que permanecer callada para no transmitir malas vibraciones a quienes te rodean.


     Pero la vida sigue y llega un día en que te lo planteas y te das cuenta de que no queda más remedio que seguir adelante, a pesar de seguir arrastrando todo ese lastre de la situación que acabas de vivir. Y aunque todo aquello siga estando en el corazón,

debes dejarlo atrás para poder seguir adelante. Lo que ocurre es que eres persona y nunca puedes dejar atrás algo impactante, aunque seas capaz de vivir con ello.

     Hay muchas maneras de dejar atrás un dolor, una pena, en definitiva un sufrimiento. Dicen que el tiempo lo cura todo y no es verdad, lo que hace el tiempo es ayudarte a convivir con aquello que te causa daño, a veces un daño irreparable. Y la única manera de dejarlo atrás es aprender que cada vez te haga menos daño.

    No soy la única persona ni seré la última que ha sufrido un daño irreparable, una ausencia cruel y repentina y soy consciente de que lo único que puedo hacer es caminar sin amargarle la vida a nadie, de ser más positiva por las personas que me quedan y sentir que mi futuro con ellas puede dejarme momentos felices que no me quiero perder.

     Y como dice Mercé en una de sus últimas canciones “nunca desaparece lo que nunca parte”. Es un consuelo saber que quien se ha ido no terminará de marcharse porque siempre quedará en tu pensamiento, en tu corazón, en tu recuerdo, en esos recuerdos que poco a poco comenzarán a salir, justo en el momento que descubras que lamentarte no sirve de nada. El dolor seguirá estando allí pero será menos dolor cuando recuerdes aquel día que se colgó de tu cuello buscando una caricia, cuando recuerdes su manera de animar, cuando lo veas como el alma de la fiesta, dicharachero y jovial, cuando recuerdes que siempre encontraba solución para todo y no se rendía por nada; cuando veas su espíritu generoso dándolo todo y dándose a sí mismo, aún a costa de quedarse sin nada; cuando recuerdes cómo le ilusionaban los nuevos planes; cuando le recuerdes mirando a su hija embelesado y feliz, y cuando los dos saltaban encima de la cama como dos chiquillos. Cuando veas dentro de tí cómo se le ponía cara de felicidad cada vez que la niña estaba con él.


      En eso consiste seguir adelante , con esa sensación de haberlo perdido todo en un naufragio, pero sabiendo que te puedes rehacer. Con las grandes ausencias pasa lo mismo. Nada ni nadie te devolverá a tu ser querido, pero sí, por él, precisamente por él debes seguir adelante. Con el alma rota y tu vida despedazada y con esa sensación constante de que en cualquier momento vas a verlo entrar por la puerta como si nada hubiera pasado.

      No hace falta poner nombres, porque los sentimientos no necesitan nombre y los que me conocen saben de lo que hablo. Para los que no me conocen, ojalá este escrito les sirva de algo algún día.

Leer más...

miércoles, 19 de mayo de 2021

La música y su lenguaje subliminal

     Os prometí hace tiempo que no iba a hablar de política y que tampoco iba a criticar al gobierno. Promesa que he incumplido muchas veces.  Veremos si la puedo cumplir o la cabra tirará para el monte. Lo intentaré de nuevo.

     Nada mejor que la buena  música para expresar sentimientos. Y nada mejor que la música para transmitir sensaciones. A veces no somos capaces de expresar con palabras cómo nos sentimos, cómo gozamos, cómo sufrimos y la música sale a nuestro encuentro para darnos la nota que necesitamos para hacernos entender. Otras veces si que somos capaces de expresar con palabras lo que sentimos y la música nos da el marco adecuado para ponerlo de manifiesto. 
     A veces, cuando alguna circunstancia  que necesita reflexión aparece, utilizar la música nos ayuda a hacer emerger esa especie de lenguaje subliminal, que transmite abiertamente lo que deseamos comunicar a la otra persona. Me encanta el lenguaje subliminal, claro, cuando sabes que la otra persona entiende ese lenguaje. No suele pasar a menudo que encontremos alguien tan afín , que nos entienda lo que directa o indirectamente deseamos que él o ella comprenda. A mi me ha pasado pocas veces llegar a sentir esa compenetración, sin apenas conocer a alguien, que me ha llevado a expresar cosas o sentimientos que hubiera ocultado en cualquier otro momento.

     Cuando esos momentos llegan ya solo es cuestión de dejarnos llevar y de disfrutar en ese ir y venir de notas musicales, que van llenando de color nuestro interior más íntimo (valga la redundancia). Porque todos los interiores no tienen la misma profundidad ni la misma intensidad; están los interiores de andar por casa donde cabe todo; están los interiores censurados, que dejas ver a algunas personas; finalmente están los interiores profundos, esos donde solo entra alguien especial. 
     Ese alguien  que te transmite otra música diferente, capaz de calar hasta lo más hondo de la médula y que, cuando pensabas que ya nada podía hacerte vibrar, te ponen la piel de gallina y te hacen temblar. Que cuando creías que todo iba a ser rutina te producen ese fogonazo capaz de encender esos rescoldos que creías apagados hace tiempo. Mientras tanto la música lo presencia todo mirando de reojo cómo te afecta. Y tú te dejas mecer por esas notas musicales, que no sabes  ni cómo, ni por qué han llegado hasta tí. 

     Bueno, no sé si es mejor que hable de política. Uf....(continuará)

Leer más...

miércoles, 12 de mayo de 2021

Los meses van pasando y no pare la burra

      Los meses están pasando y seguimos en lo más profundo de esta pandemia y aunque el presidente ha mostrado señales de optimismo, que no se cree nadie medianamente inteligente, estamos todavía lejos de conseguir aplacar este virus, cuyo origen no se sabe todavía (cosa que dudo), o se sabe y no se quiere decir, o se sabe y nos engañan. 

     Cada uno estamos pasando esto como podemos y podemos darnos con un canto en los dientes porque muchos han perdido la vida y nosotros seguimos vivos, no sé si de milagro o porque no era nuestra hora. Porque dada la mala gestión de esta pandemia, si logramos salir adelante será por nuestro esfuerzo y no porque el gobierno haya ayudado mucho. Ahora nos deja al borde del pricipicio, no sé si esperando que nos tiremos o qué, a nuestra suerte para que salgamos como podamos de esto y terminemos culpando a nuestro gobierno autónomo.

    Las contradicciones han sido constantes y para muestra tenemos la última que la mayoría no entiende, dejando que gobierne el poder judicial y decida sobre cuestiones sanitarias para las que no está preparado. Pero si el poder judicial es independiente del ejecutivo ¿qué narices hace ahora gobernando? En la siguiente legislatura que se presenten los jueces a las elecciones y terminaremos antes, además de ahorrarnos muchos sueldos que, visto lo visto, no han dado su fruto, porque tanto gobernante y tanto asesor, no han sabido gestionar una pandemia, que hace un año era desconocida, pero que ahora conocen de sobra y siguen sin saber por donde les da el aire. 

     Lo que si han sabido es seguir con sus disputas internas, sus dimes y diretes, sus digo diegos y sus luchas por acaparar sillones, que dicho sea de paso, durante la pandemia no han ocupado demasiado, aunque eso sí, han cobrado igual por ello y sin tener que pasar por el erte, como el resto de los ciudadanos.

     Esos mismos ciudadanos que SÍ se han quedado atrás, a pesar de que al presidente se le llenaba la boca diciendo que no dejarían a nadie atrás. Y se han  quedado en  la estacada miles de ciudadanos, cuyos negocios han  quebrado, cuyos empleos han terminado. ¡Cuántos ciudadanos no pueden pagar sus hipotecas, por estos motivos y los bancos se ensañan con ellos hasta límites que no imaginamos! Esos mismos bancos que cuando lo necesitan son rescatados por este gobierno que no iba a dejar a nadie atrás. Claro, a los bancos no los deja atrás, a esos no. 

     Mientras tanto seguimos cumpliendo unas normas absurdas, que ellos han dictado para que pareciera que hacían algo y que se han quedado obsoletas, porque no me diga usted, señor presidente, ¿qué narices hacemos llevando mascarilla en espacios abiertos cuando se puede guardar la distancia de seguridad? Esa distancia que los virus respetan en las terrazas de los bares, cuyos clientes siguen sin usar la mascarilla , pero que ¿los virus no respetan al aire libre en medio del campo, o en la montaña, o en la playa? Vaya virus más listo. 

         Pero no será la razón "que hay que vender mascarillas para amortizar la bajada del iva". Pues todo así y sumando incoherencias una tras otra. Como una tras otra han sumado las diferentes polémicas. Recuerdo la polémica de las manifestaciones del 8 de marzo, tan duramente criticadas, y sin embargo con las manifestaciones del 1 de mayo no ha habido polémica alguna. ¿Será que el virus , tan listo él, sabía que el 1 de mayo no tenía que aparecer, pero si el 8 de marzo? Lo que nos preguntamos ahora muchos es si el virus habrá concedido una tregua con la salida del estado de alarma y la proliferación de gente en la vida noctuna, o por el contrario seguirá cebándose con la población. 

    Pero no echemos la culpa a la gente, no tan joven como los medios nos han hecho ver, a no ser si se piensa que los de 50 o 60 años son jóvenes, que podría ser. Porque haberlos los había de esta franja de edad y muchos. La culpa una vez más es la mala gestión , pero ¿qué pretendía el gobierno después de seis meses encerrados? Y yo no salí porque vivo en una Comunidad donde el toque de queda sigue vigente, pero si no hubiera sido así, yo que no salgo nunca hubiera salido, eso sí con mascarilla. 

     Esperemos que esto esté a punto de terminar, aunque con el lío de vacunas que tenemos no sé. A mi me pusieron la primera de astrazeneca y la segunda si no me la dan de la misma, no me vacunaré, que ya vale de probatinas y cosas raras, porque no entiendo que las organizaciones sanitarias, a nivel mundial y europeo hayan dado el visto bueno y nosotros estemos todavía a verlas venir sin saber qué pasará. Porque a mi modo de ver, todas las medicinas tiene efectos adversos en alguna medida, incluso una simple aspirina; pero la de astrazeneca cuesta mucho menos que las otras. Pero de boicots y otras cosas hablaré otro día. 

    Mientras tanto los meses van pasando y no pare la burra.


     

Leer más...

viernes, 12 de marzo de 2021

Lucha de sillones (uf, esto no huele nada bien)

 Cada día los hechos dejan constancia de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. ¿Qué digo dos? y doscientas también. No quería hablar de nada que tuviera que ver con la pandemia actual que padecemos, pero es que no solo padecemos la pandemia, sino que también estamos acorralados por una deficiente gestión de la misma, que a falta de ser sanitaria es más política que otra cosa.

    No se entiende que con lo que la población estamos  padeciendo con las consecuencias de la pandemia, nuestros políticos se dediquen a proponer mociones de censura para intentar afianzarse en el poder. Si por mi fuera dejaría los temas políticos en pausa total hasta que se solucionara la pandemia, y desde luego hay muchos que dan muestras claras de que no merecen gobernar. Y no me refiero solo a los que se han saltado las listas para vacunarse antes, me refiero también a los partidarios de imponer normas discriminatorias que confunden a la población. Cuando deberían calmar a la población, la están alterando cada día con tanto despropósito. Porque no se entiende, por mucho que ellos lo quieran justificar con argumentos sin sentido, que los españoles estemos con confinamientos perimetrales y se está dejando entrar extranjeros que circulen libremente por nuestro país. Nos dicen que vienen con pcr y no es cierto, no hay más que ver los que se cuelan por las fronteras de a pie sin ningún tipo de control. Y así, mientras los españoles nos quedamos en casa, sin poder reunirnos con los nuestros, tenemos que ver cómo los de otros países se saltan toques de queda y organizan fiestas. 

   Pues no se puede entender que estemos sin poder visitar a nuestras familias y para ellos ancha es Castilla. 

    Y esto es solo por poner un ejemplo, pero hay muchos más. 

    El último lo que ha pasado en la Comunidad de Murcia, Madrid, Castilla y León. Que parece que los políticos hayan saltado al circo y como leones intenten asegurarse un puesto que no merecen. Poco sentido común. 

    Yo eliminaría a todos los políticos de la nación mientras siga muriendo gente y pondría unos gestores, que fueran expertos en gestión de pandemias, para se colocaran al frente, libres de ideologías que empañaran su gestión; que muchas veces esas ideologías no hacen sino enmascarar los intentos descabellados por permanecer  en el poder, un poder que ni merecen ni saben gestionar a la vista de los resultados. Y todo ello abogando que lo hacen por los ciudadanos: si de verdad les importáramos se dejarían de luchas internas por conseguir sillones y se preocuparían de que no siga muriendo gente por esta pandemia. Porque estaréis de acuerdo conmigo en que hay un olor extraño en nuestro país que no huele nada bien...

Leer más...