jueves, 31 de enero de 2008

La avaricia rompe el saco y... algo más

Quiero dar mi opinión sobre el asunto de la demanda del conductor, que atropelló a un ciclista y que pretendía reclamar a los padres de la víctima los daños del vehículo. Estos casos se dan en más ocasiones de las que creemos, casi siempre condicionados y presionados por las compañias de seguros. Y se de lo que hablo, porque sin ir mas lejos, hace nueve años un coche atropelló a mi hijo pequeño de ocho años, por fortuna no le pasó nada grave, solo lesiones superficiales. Los policías que tramitaron el parte del atestado, me dijeron que disponía de seis meses para realizar una denuncia. Y decidí no denunciar, lo que importaba era mi hijo y él estaba bien, así que no quise follones.
Al cabo de cuatro meses me llegó un aviso de la compañía del vehículo, reclamando los daños. Me indigné y asombré al mismo tiempo, porque no me imaginaba que estas cosas pudieran pasar, así que me puse manos a la obra, me dirigí a la comisaria que tramitó el expediente y realicé una denuncia reclamando los daños que le causaron a mi hijo, que en varios días no pudo acudir al colegio por la conmoción que llevaba, incluso le tuve que llevar a un tratamiento psicológico para superarla. Entendí que todo era obra de la compañía de seguros, pero no me podía quedar parada, además el conductor iba a más velocidad de la permitida el día del atropello. Llegó el día del juicio, aunque no se celebró porque diez minutos antes los abogados llegaron a un acuerdo por el que la Compañia del vehículo aceptó indemnizar a mi hijo.
Los policías de la comisaría me explicaron que, como yo no había hecho la denuncia al principio, la otra compañía entendió que mi hijo había tenido la culpa, y por eso me reclamaron los daños.
Seguramente el caso que ha salido estos días en la prensa, ha sido algo parecido. Estoy convencida de que la aseguradora del vehículo ha presionado al conductor para que demande. Y supongo que a estas alturas estará más que arrepentido de haberles hecho caso. El hecho es que le va a costar caro, aún en el mejor de los casos. Entiendo la rabia de los padres, su hijo está muerto y eso no lo arregla todo el oro del mundo, pero también entiendo al conductor, que seguramente es una buena persona que tampoco eligió matar a ese chico.
Ahora dicen los padres que el atestado no estuvo bien hecho en su día, lo cual me parece raro, porque precisamente esta gente son minuciosos y no dejan cabos sueltos, a no ser que les tocara ese día algun incompetente, cosa que no creo que la policía acepte. En fín ya veremos como acaba la cosa, habrá que esperar que la justicia haga bien su trabajo y sea ecuánime. Y es que la avaricia (en este caso de las compañias) rompe el saco. Y en esta ocasión seguro que se rompe algo más. ¡Suerte para ambas partes!

3 comentarios:

JoseAngel dijo...

Una perspectiva muy interesante sobre este caso, Sofi. Curioso que te pasase a tí también, y menos mal que quedó en nada.

Leodegundia dijo...

Me llamó mucho la atención este caso y me parecía incomprensible, ahora después de leer lo que escribiste parece más claro aunque sigue pareciéndome una inmoralidad.

Toupeiro dijo...

Las compañias de seguros son totalmente INHUMANAS.